Movimientos Literarios en España: Del Modernismo a los Novísimos

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Entre los años 1890 y 1914 se produce una serie de grandes cambios sociales y culturales en todo el mundo occidental: la “crisis de fin de siglo”, que en España coincidió con el desastre del 98, el atraso general del país y una situación política totalmente inestable. Esto dará lugar a dos movimientos coetáneos, pero diferentes: Modernismo y Generación del 98. El Modernismo se centra en la renovación estética y el 98 tiene una intención más intelectual, filosófica y social.

El Modernismo

Surgió en Hispanoamérica influido por dos movimientos franceses:

  • El Parnasianismo: (búsqueda de la belleza, mitos griegos, los ambientes refinados y exóticos)
  • El Simbolismo: (la musicalidad del verso y el arte de evocar y sugerir mediante símbolos, imágenes que “sugieren” sentimientos o estados de ánimo).

Temas que les preocupan:

  • La búsqueda de la belleza sensorial: lo expresarán a través de evocaciones históricas y legendarias, por lo que sus obras estarán llenas de ninfas, dioses, jardines, palacios, etc.
  • La expresión de su mundo interior: de clara inspiración romántica, se reflejará en la melancolía y la tristeza del poeta.

Ese ideal de belleza también se refleja en la forma de las poesías, con vocabulario musical y culto que exprese luz y color, uso de variados recursos estilísticos; renovación de la métrica tradicional: sonetos en alejandrinos, versos de distintas medidas, etc.

Destacan Rubén Darío, auténtico creador del movimiento (Azul), Manuel Machado (Los cantares), Antonio Machado (Soledades), Juan Ramón Jiménez (Almas de violeta), y Valle Inclán (Aromas de leyenda).

La Generación del 98

Sus componentes son contemporáneos de los modernistas, pero sus preocupaciones eran distintas:

  • El problema de España: con el desastre del 98 consideran que sólo conociendo la esencia de lo español se podrá entender cuáles son los errores que han llevado a esa situación de crisis y, a partir de ahí, buscar las soluciones. Consideran que “Castilla hizo a España”, de manera que intentan entender la idiosincrasia española analizando el idioma, la tradición, la literatura, ..., al mismo tiempo que se fijan en Europa y desean tomar de ella lo mejor: deseo de europeización.
  • Cuestiones filosóficas: les preocupa el sentido de la vida, el destino del hombre, la búsqueda de Dios.

Desde el punto de vista formal, buscan un lenguaje preciso y natural, con palabras tradicionales y que estaban empezando a desaparecer, alejadas del barroquismo. Consolidan géneros literarios como el ensayo y renuevan el concepto de novela.

Los autores más importantes son: Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado y Valle-Inclán.

Lírica de Posguerra

En la poesía de los años cuarenta destacan: la poesía arraigada y la poesía desarraigada, (existencial primero y después social, a principios de los 50).

a) La poesía arraigada

Se dio a conocer en la revista Garcilaso. Los poetas han salido de la Guerra Civil con un afán optimista de perfección y su visión del mundo es coherente, ordenada y serena. Los temas principales son el sentimiento religioso y temas tradicionales como el amor, el paisaje... Su poesía se caracteriza por la búsqueda de la belleza formal, el uso de estrofas y metros clásicos, especialmente el endecasílabo y el soneto. Podemos destacar a Luis Rosales, Leopoldo Panero, etc.

b) La poesía desarraigada

Es una poesía existencial que se enfrenta con un mundo deshecho y caótico, invadido por el sufrimiento y la angustia. Los poetas dudan e invocan a Dios desesperados para pedir ayuda ante el dolor del hombre; poca preocupación por la belleza formal de la poesía. Los autores de esta tendencia se agruparon en torno a la revista Espadaña.

Destaca Dámaso Alonso con su libro Hijos de la ira, donde protesta por un mundo en el que predomina lo inhumano y lo peor del hombre, mientras Dios permanece en un silencio cómplice y el poeta le pide cuentas.

Partiendo de esta poesía desarraigada de los 40 se llega a la poesía social de principios de los 50 porque predomina el deseo de ofrecer un testimonio crítico de la realidad. Esta poesía social parte de que su finalidad no es expresar los sentimientos personales del autor, sino contribuir a cambiar el mundo y la sociedad, cantando los sufrimientos del hombre en un acto de solidaridad. Los temas fundamentales son la preocupación general por España después de la Guerra y la denuncia de la situación concreta del hombre: injusticias sociales, opresión, etc. Su lenguaje es claro y sencillo para que llegue a la “inmensa mayoría”. Los autores más importantes son Blas de Otero, con obras como Que trata de España; Gabriel Celaya, con Episodios nacionales y Ángela Figuera Aymerich, con Belleza cruel.

La poesía de finales de los cincuenta, su producción marcará los años 60 porque será cuando estos poetas alcancen su plena madurez creadora. Son autores nacidos entre 1925 y la Guerra Civil. Presentan muchos rasgos comunes: la preocupación por el hombre, el inconformismo frente al mundo en el que viven y la búsqueda de la creación y consolidación de una poesía de la experiencia personal.

Así, su temática se caracteriza por una vuelta a lo íntimo: el paso del tiempo, lo familiar, el amor, etc., son temas tratados con especial insistencia. En el estilo es evidente un alejamiento de la poesía anterior: se rechaza por igual el patetismo de la poesía desarraigada y el prosaísmo de los poetas sociales. Usan un lenguaje sobrio, sencillo y preciso, pero lleno de expresividad poética y con un lenguaje muy trabajado. Usan la técnica conversacional: el poeta se dirige a un interlocutor, real o ficticio, que es Dios, la amada o el propio poeta. Cada autor tiene su lenguaje personal, siempre con ironía.

Los autores más representativos son: Ángel González; José Ángel Valente, La memoria y los signos (1966); Claudio Rodríguez, Don de la ebriedad (1953).

Los Novísimos

El nombre de NOVÍSIMOS surge de la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970) de José María Castellet, libro que marca el inicio de esta nueva etapa poética. También llamados Generación del 68 o Generación del 70, son presentados como un movimiento vanguardista de ruptura con la poesía social porque no creen que la poesía pueda cambiar la realidad, rechazando conceptos como el compromiso, el testimonio y la solidaridad. En cambio, buscan un nuevo lenguaje de experimentación formal.

Sus características fundamentales son:

  • Vanguardismo: recuperan estrategias de la poesía de vanguardia, especialmente el Surrealismo y los poemas visuales, collages, etc.
  • Estilo: buscan un lenguaje rico y elaborado (barroquismo).
  • Temática: se inspiran en la cultura de masas y sus mitos, normalmente del cine, la música pop (Beatles) o el cómic. También les gustan los temas políticos del mundo actual (guerra de Vietnam y los conflictos raciales).
  • Ambientación: predomina el escapismo, creando espacios de evasión de la realidad, por ejemplo a través del cine y el arte. También buscan la belleza como refugio o las actitudes decadentistas. En Venecia se enmarcan muchos de los textos porque supone un ambiente refinado, exquisito y decadente.
  • Sin referencias a la situación social o política de España.
  • Culturalismo: muestran una gran formación artística y literaria, porque numerosos poemas se inspiran en personajes históricos y obras artísticas, introducen citas de otros textos de poetas hispanoamericanos y extranjeros.
  • Libertad creativa absoluta: no se preocupan por las normas y evitan el discurso lógico por ser anticuado. Creen en la autosuficiencia de la poesía en sí misma y hay una tendencia al verso libre.

Destacan Pere Gimferrer (Arde el mar), Leopoldo María Panero (Así se fundó Carnaby Street), Antonio Colinas (Sepulcro en Tarquinia).

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