La Monarquía Romana: Poder, Reyes y el Origen de la Ciudad Eterna

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El Poder y las Insignias de los Reyes Romanos

Los reyes de Roma ostentaban el derecho de auspicium, lo que significaba que ninguna actividad pública podía llevarse a cabo sin la voluntad favorable de los dioses, interpretada a través de los augurios. Además, disponían del imperium, un poder supremo que les otorgaba, entre otras facultades, la capacidad de emitir juicios legales. Aunque podían nombrar a individuos para que actuasen como jueces, solo el rey poseía la autoridad judicial suprema.

El monarca también era el encargado de nombrar a los senadores. El Senado, por su parte, discutía los asuntos que el rey les exponía previamente, y era imperativo que el rey contara expresamente con la aprobación del Senado cuando deseaba declarar la guerra.

Insignias Reales

Los reyes romanos se distinguían por una serie de insignias que simbolizaban su autoridad y estatus:

  • Los fasces: haces de varas con un hacha, símbolo de su poder coercitivo.
  • El derecho a sentarse en la sella curulis (la silla curul o trono).
  • La toga picta: una túnica púrpura bordada.
  • Zapatos rojos.
  • Una diadema plateada.

Los Siete Reyes de Roma: Monarquía y Legado

Desde su fundación hasta el establecimiento de la República, Roma fue gobernada por siete reyes. El primero de ellos fue Rómulo.

Reyes Legendarios y sus Contribuciones

  • Numa Pompilio: De origen sabino, fue el fundador de la religión romana y un rey pacífico, enfocado en la legislación religiosa y civil.
  • Tulio Hostilio: Un gran guerrero que organizó militarmente a los romanos y les enseñó tácticas de combate.
  • Anco Marcio: Amplió los límites de la ciudad, haciendo que Roma llegara por primera vez al mar. Construyó el primer puente de madera sobre el Tíber y la primera cárcel.
  • Tarquinio Prisco (Etrusco): Organizó los primeros juegos del Circo Máximo, convirtió Roma en una auténtica ciudad y creó la Cloaca Máxima (el alcantarillado).
  • Servio Tulio: Construyó la primera muralla de Roma, conocida como la Muralla Serviana. Reorganizó el ordenamiento político, agrupando a sus ciudadanos en función de su riqueza y estableciendo el censo.
  • Tarquinio el Soberbio: Fue el último rey de Roma y el primer monarca que se rodeó de una guardia personal. Construyó el Templo de Júpiter Óptimo Máximo en el Capitolio. A él se le atribuye la imposición del servicio personal obligatorio y el reparto gratuito de trigo. El desencadenamiento de su caída y el fin de la monarquía fue la muerte de la joven Lucrecia.

La Fundación Mítica de Roma: De Eneas a Rómulo

Tras la toma de Troya por los griegos, Eneas, hijo de la diosa Venus, huye con su hijo Ascanio hacia el Lacio (actual Italia). Allí, conoce al rey Latino y se casa con su hija Lavinia, fundando la ciudad de Lavinio.

Su hijo Ascanio, a su vez, funda otra ciudad: Alba Longa, que sería gobernada por una sucesión de reyes. El decimotercero de ellos, Numitor, es desterrado por su hermano Amulio. Este último le roba el trono a su sobrina, Rea Silvia, quien es violada por Marte, el dios de la guerra, tras ser secuestrada y llevada a un templo de Vesta.

Rea Silvia da a luz a dos hijos, Rómulo y Remo, nietos de Numitor. Sin embargo, Amulio los arroja al río Tíber. Milagrosamente, son amamantados por una loba (Luperca) y criados por un pastor. Cuando descubren su verdadero origen, deciden vengar a su abuelo: matan a Amulio y restauran a Numitor en el trono de Alba Longa.

En el año 753 a.C., Rómulo y Remo deciden fundar una nueva ciudad. Sin embargo, una disputa sobre el lugar y el nombre de la urbe lleva a un enfrentamiento fratricida: Rómulo mata a Remo y se convierte en el primer rey de Roma.

Los Primeros Desafíos de Roma

Para asegurar la supervivencia de la nueva ciudad, Rómulo se enfrenta a la escasez de mujeres. Para remediarlo, organiza el famoso Rapto de las Sabinas, mujeres de pueblos vecinos, con el fin de procrear y establecer familias. Este acto provoca una guerra con los sabinos, que finalmente se resuelve con un acuerdo de coexistencia y gobierno compartido entre latinos y sabinos, evitando así una aniquilación mutua.

Esta etapa inicial de Roma, marcada por la leyenda y la consolidación, perdura hasta la aparición de los etruscos, una civilización más avanzada con la que los romanos tendrían que aprender a convivir y de la que adoptarían importantes influencias culturales y políticas.

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