La Monarquía Hispánica en los Siglos XVI y XVII: Sociedad, Economía y Retos

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Economía y Sociedad en la España del Siglo XVI

Economía

Durante el siglo XVI aumentó la población, siendo más numerosa en Castilla que en Aragón. El reinado de Carlos I fue de gran crecimiento económico. Sevilla se enriqueció con el comercio con las Indias y los puertos del norte de España con la exportación de lana a Europa. Sin embargo, los salarios no subieron al mismo ritmo que los precios de las mercancías. Así, los propietarios se enriquecieron mientras las clases populares se empobrecían.

Con Felipe II empezaron los primeros síntomas de la crisis. Los motivos fueron:

  • El coste de las guerras.
  • La crisis del vellón.
  • El endeudamiento de la Corona.
  • El escaso desarrollo de la agricultura.
  • El ambiente de ocio entre los más ricos.

Sociedad

En la sociedad del siglo XVI se distinguían los siguientes grupos:

  • Nobleza: La alta nobleza era propietaria de latifundios y estaba asentada en la Corte, mientras que la pequeña nobleza (hidalgos) a menudo se arruinó por culpa de la inflación.
  • Clero: Los altos cargos de la Iglesia eran ocupados frecuentemente por los segundones (hijos de nobles, excepto el primogénito) de la nobleza y disponían de buenas rentas. El bajo clero, en cambio, solía ser pobre.
  • Pueblo llano (Campesinos y trabajadores urbanos): Fueron los más perjudicados por la política fiscal de la Monarquía. Constituían la inmensa mayoría de la población y estaban sometidos a la jurisdicción del rey, de la nobleza o de la Iglesia.

Cultura, Mentalidades y la Inquisición

Cultura y Mentalidades

En el siglo XVI el Renacimiento llegó a España. Durante el reinado de Carlos I se extendió el erasmismo, corriente humanista que tenía como representante principal en España a Luis Vives. Sin embargo, la Iglesia y la Corona reaccionaron pronto frente a las manifestaciones intelectuales que defendían una mayor libertad de pensamiento, asociándolas con la Reforma protestante.

Felipe II llegó a prohibir a los castellanos estudiar en universidades extranjeras (salvo excepciones como Bolonia o Roma) para evitar contagios ideológicos. Las actividades intelectuales y artísticas que más destacaron en este período fueron:

  • El derecho internacional (con la Escuela de Salamanca).
  • La economía.
  • Las Bellas Artes (pintura, escultura, arquitectura).
  • La literatura (inicio del Siglo de Oro).

La Inquisición

La Iglesia católica mantenía un enorme poder e influencia, controlando la enseñanza y la ortodoxia religiosa. La intolerancia religiosa, intensificada por los Reyes Católicos, se prolongó durante todo el siglo XVI. La Inquisición (o Santo Oficio) detenía y juzgaba a los sospechosos de herejía (especialmente de judaizar o de ser protestantes) y, en caso de condena, los entregaba a las autoridades civiles para la ejecución de la pena. Los estatutos de limpieza de sangre se generalizaron y se utilizaron para discriminar a los descendientes de judíos conversos (cristianos nuevos), impidiéndoles ocupar determinados cargos en la Administración, la Iglesia o el ejército.

La Monarquía Hispánica de Felipe II

La política de Felipe II (1556-1598) se inspiró en los principios de la Contrarreforma católica. Los dos hechos más relevantes de su política interior fueron:

  • La represión de los moriscos: Tras una dura rebelión en las Alpujarras (1568-1571), los moriscos granadinos fueron derrotados, dispersados por Castilla para evitar nuevas sublevaciones, y las Alpujarras fueron repobladas por cristianos viejos.
  • Las alteraciones de Aragón: Fueron una serie de revueltas en Aragón (1590-1591) provocadas por la huida a este reino de Antonio Pérez (antiguo secretario del rey acusado de asesinato) y la defensa que los fueros aragoneses hicieron de su persona frente a la autoridad real y la Inquisición.

En política exterior, Felipe II mantuvo guerras constantes contra:

  • Francia: Continuó la rivalidad heredada de su padre. Derrotó a Francia decisivamente al inicio de su reinado en las batallas de San Quintín (1557) y Gravelinas (1558), asegurando la hegemonía española.
  • El Imperio Otomano (turcos): Para frenar su expansión en el Mediterráneo, Felipe II organizó una gran flota en alianza con Venecia y el Papado (la Liga Santa), que obtuvo la victoria clave de Lepanto (1571).
  • Los rebeldes flamencos: En los Países Bajos estalló una gran revolución (Guerra de los Ochenta Años) contra la política autoritaria y religiosa de Felipe II. Las campañas militares, incluso las inicialmente exitosas del Duque de Alba, no sirvieron para someter completamente a las provincias rebeldes del norte (futura Holanda).
  • Inglaterra: La reina Isabel I de Inglaterra apoyó a los protestantes de los Países Bajos y fomentó la piratería (corsarios como Francis Drake) contra los barcos españoles en el Atlántico. El intento de invasión de Inglaterra por Felipe II con la Armada Invencible (1588) fracasó.

El imperio de Felipe II estuvo formado por:

  • Los vastos territorios que heredó de su padre, Carlos V (Castilla y sus posesiones en América y Asia, Aragón con sus posesiones italianas, los Países Bajos, el Franco Condado), salvo Austria y el título de Emperador Germánico (que pasaron a su tío Fernando).
  • Incorporó las Filipinas a la Monarquía hispánica, nombradas en su honor.
  • Su mayor éxito territorial fue la incorporación de Portugal y su imperio (1580). Al morir el rey Sebastián de Portugal y su sucesor sin descendencia, Felipe II hizo valer sus derechos dinásticos y fue reconocido rey de Portugal en las Cortes de Tomar (1581), uniendo toda la Península Ibérica bajo una misma corona (Unión Ibérica).

La Crisis de 1640

Bajo el reinado de Felipe IV y la privanza del Conde-Duque de Olivares, la Monarquía Hispánica sufrió una grave crisis interna en 1640, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años. Las rebeliones catalana y portuguesa fueron las más importantes.

La Crisis Catalana (Guerra de los Segadores)

Las Cortes catalanas habían rechazado reiteradamente participar en la Unión de Armas propuesta por Olivares (un sistema para que todos los reinos contribuyeran militar y económicamente al esfuerzo bélico de la monarquía). En 1640 se produjo una violenta rebelión (el Corpus de Sangre), provocada por el reclutamiento forzoso de tropas, los desmanes causados por los ejércitos reales (castellanos e italianos) alojados en Cataluña para luchar contra Francia, y el malestar general contra la política centralista de Olivares. Cataluña se colocó bajo la protección militar francesa (nombrando conde de Barcelona al rey Luis XIII de Francia). Esto permitió inicialmente la derrota de las tropas españolas, aunque la presencia francesa también resultó onerosa y generó descontento. La guerra se prolongó hasta 1652.

La Crisis Portuguesa (Guerra de Restauración)

Las causas de la revuelta que llevó a la independencia de Portugal fueron:

  • El rechazo portugués a la Unión de Armas y a contribuir a guerras que no sentían como propias.
  • El aumento de los impuestos exigidos por la Corona española.
  • Las dificultades causadas al comercio colonial portugués por la participación de la Monarquía Hispánica en la Guerra de los Treinta Años (ataques holandeses a Brasil y posesiones asiáticas).
  • La creciente impopularidad entre la nobleza y el pueblo portugués de la integración en la Monarquía Hispánica y la pérdida de autonomía.

En diciembre de 1640, un golpe de estado proclamó rey al Duque de Braganza (Juan IV), dando inicio a una larga guerra que culminaría con el reconocimiento de la independencia de Portugal por parte de España en 1668.

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