Modernismo y Generación del 98: evolución de la novela española y autores esenciales
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Modernismo y la Generación del 98
Las primeras características propias de la novela realista, con sus toques naturalistas, perviven hasta los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX. Más adelante, el desapego del realismo irá unido al desarrollo de las inquietudes modernistas: ahora se busca crear mundos nuevos, evadirse de lo cotidiano a través de la creación de belleza y una visión del mundo subjetiva.
Fecha clave y obras de 1902
En el estudio de la novela de esta época hay que partir de una fecha clave: 1902, en la que se publican cuatro novelas que marcan la transición: Camino de perfección, Amor y pedagogía, La voluntad y Sonata de otoño. Estas cuatro novelas representan una ruptura con la narrativa realista que se manifiesta en tres aspectos principales:
- Presencia del subjetivismo: se utiliza el reflejo del individuo y las emociones que desencadenan en su conciencia; la realidad queda teñida por la subjetividad y se atiende más al mundo interior de los personajes.
- Preocupación artística: la historia pierde relevancia frente a la manera de contarlo.
- Dramatización: el narrador se borra y permite que los personajes hablen directamente.
Estos cuatro novelistas iniciaron un camino innovador que culminó en las décadas siguientes. El objetivo ya no es solo reflejar la realidad.
Grandes narradores y características personales
Entre los grandes narradores de la época destacan autores cuyas propuestas aportaron rasgos muy distintos a la novela española. A continuación se presentan sus principales rasgos y obras más relevantes.
José Martínez Ruiz, conocido como Azorín
Azorín fue ensayista y novelista; dedica especial atención al paisaje de España. Su originalidad radica en la difuminación de la frontera entre ensayo y novela. En sus obras pierde importancia el argumento; este es solo un pretexto para pintar ambientes o describir personajes. Tenía especial gusto por la descripción minuciosa y sus temas eran filosóficos, paisajísticos o relacionados con la historia y la intrahistoria. Poseía un estilo muy pulido y cuidado; su objetivo era la calidad de la página.
Miguel de Unamuno
Miguel de Unamuno cultivó todos los géneros literarios y en todos ellos tratará dos temas constantes: el problema de España y el sentido de la vida humana. Su interés por la novela fue constante durante toda su vida. En 1897 publicó Paz en la guerra y en 1902 Amor y pedagogía, obra que rompe con las formas tradicionales de narración y se aproxima al ensayo. Esta novela presenta una serie de rasgos característicos:
- Rechazo de cualquier elaboración previa.
- Sustracción de descripciones superfluas para centrarse en el desarrollo de los conflictos íntimos.
- Presentación del protagonista en su lucha existencial, como ocurre en Niebla, donde los personajes llegan a rebelarse contra su creador y representan su propia vida.
- Importancia del monólogo y del diálogo.
Unamuno defiende el concepto de intrahistoria y utiliza el humor y la parodia de forma sutil. En ocasiones se alude también al iberismo y a la reflexión sobre la identidad nacional.
Pío Baroja
Pío Baroja consideraba que la novela era un género que lo abarcaba todo. Se oponía a los novelistas que parten de un argumento cerrado; a él le interesan los episodios, las anécdotas y las digresiones. Para Baroja, las cualidades principales de un novelista son la invención y la imaginación. Da mucha importancia al diálogo, a las descripciones de lugares y a las historias particulares. Su estilo es directo, seco y a veces cortante; el resultado es una novela vitalista y crítica. Baroja piensa que solo los fuertes y los más capaces están llamados a dominar y transformar la realidad. Sus novelas incluyen elementos del modernismo, próximas al esteticismo y especialmente al simbolismo. En su última etapa se aísla y escribe novelas de acción ambientadas en la vida marítima.
Ramón María del Valle-Inclán
Ramón María del Valle-Inclán comenzó su trayectoria en el modernismo, defendiendo la concepción aristocrática y reivindicando la ficción, la fábula y la leyenda. Sus principales obras incluyen las Sonatas, que son memorias que representan una alegoría de la vida humana. El protagonista es un Don Juan que se dedica a conquistar mujeres; la prosa es poética. Las cuatro novelas que componen las Sonatas son Sonata de primavera, Sonata de estío, Sonata de otoño y Sonata de invierno. El tema dominante es el amor carnal, con un trasfondo pecaminoso e incluso incestuoso; la religión y la muerte son también temas importantes. Valle-Inclán intenta romper las tradiciones católicas mediante el satanismo de su protagonista.
Otra obra destacada es Tirano Banderas, considerada la primera novela de dictadores. Los personajes muestran un comportamiento cruel y voluble, y es el pueblo quien sufre las consecuencias; esta obra tuvo una gran descendencia literaria en Hispanoamérica. Valle-Inclán usa el esperpento como procedimiento para retratar una sociedad corrupta del siglo XX. Era un autor muy inteligente y autodidacta, formado en la biblioteca de su padre. Tras una estancia en Santiago de Compostela se fue a Madrid a terminar la carrera de Bellas Artes y finalmente viajó a México, donde llegó a ser encarcelado. Falleció en Santiago.
Conclusión
El paso del realismo al modernismo y a las propuestas de la Generación del 98 supuso un cambio profundo en la novela española: mayor subjetividad, preocupación estética y experimentación narrativa. Los autores mencionados contribuyeron, cada uno a su manera, a renovar la tradición novelística y a abrir caminos que influirían en las generaciones posteriores.