Modernismo y Generación del 98: crisis de valores y renovación literaria en España (1885-1914)
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T1: El S
T2: Contexto histórico y crisis de valores (1885-1914)
Entre 1885 y 1914 se produjo en Europa una crisis de valores marcada por la pérdida de confianza en el progreso y la llegada del escepticismo, que daba más importancia al irracionalismo y a la intuición. En España esta crisis se agravó con el Desastre del 98, que supuso la pérdida de las últimas colonias. En este contexto surgieron dos movimientos que compartían un espíritu de rebeldía: el modernismo (Hispanoamérica) y la Generación del 98 (España).
Modernismo
El modernismo buscaba renovar el arte, apostando por el esteticismo como forma de evasión. Tiene influencias del simbolismo y del parnasianismo francés, así como del postromanticismo de Bécquer. Se caracteriza por el ideal del «arte por el arte», el cosmopolitismo, la evasión a épocas y lugares exóticos y el uso de símbolos y un lenguaje rico. También aparece un interés por las culturas indígenas precolombinas. En su última etapa se acercó más a lo hispánico y a lo irracional.
Estilísticamente destaca por la adjetivación sensorial, el léxico refinado y la innovación métrica (soneto en alejandrinos). El principal autor modernista fue Rubén Darío, que con Azul (1888) dio inicio a este movimiento. En España destacaron los hermanos Machado con La Lola se va a los puertos y Francisco Villaespesa con El Alcázar de las Perlas.
Generación del 98
La Generación del 98 surgió tras el Desastre del 98 y el manifiesto de Azorín, Maeztu y Baroja, donde denunciaban la situación del país y defendían su regeneración. Luego se unieron Unamuno, Antonio Machado y Valle-Inclán. Sus temas principales son España y los problemas existenciales.
- España: reflejan la historia y el paisaje castellano como símbolo de la esencia española.
- Problemas existenciales: se preguntan por el sentido de la vida, el paso del tiempo, la religión y la soledad.
Su estilo es sencillo y natural, alejándose de lo retórico. Modernizaron el ensayo, con reflexiones sobre literatura, religión e historia. Destacan Vida de Don Quijote y Sancho (Unamuno) y Castilla (Azorín).
En novela, rompieron con el realismo, introduciendo subjetividad y eliminando la trama tradicional. Unamuno llamó a sus novelas "nivolas", como Niebla, con un fuerte contenido filosófico.
Teatro
En teatro, triunfó la comedia burguesa de Jacinto Benavente (Premio Nobel 1922), que suaviza las críticas sociales y adapta el teatro al gusto de la clase media. Sus obras más destacadas son Los intereses creados (1907), con personajes de la comedia del arte italiana, y La malquerida (1913). También tuvieron éxito los sainetes de Carlos Arniches (Los caciques) y el "astracán" de Pablo Muñoz Seca (La venganza de Don Mendo).
Frente a este teatro comercial surgió otro más innovador, alejado del realismo y centrado en la experimentación. Lo cultivaron autores como Unamuno (El otro), Azorín (Angelita) y, sobre todo, Valle-Inclán, que desarrolló tres ciclos teatrales:
- Ciclo mítico: centrado en una Galicia atemporal y supersticiosa (Comedias bárbaras).
- Ciclo de la farsa: sátiras contra la España decadente (La cabeza del dragón).
- Ciclo del esperpento: su obra más personal e innovadora, con obras como Luces de Bohemia (1920) y la trilogía Martes de carnaval (Los cuernos de Don Friolera, Las galas del difunto, La hija del capitán).
Aunque modernismo y Generación del 98 compartieron el mismo contexto histórico, sus estéticas son muy distintas. Sin embargo, ambos movimientos renovaron profundamente la literatura española.