Del Moderantismo a la Primera República: Claves del Liberalismo Español (1844-1874)
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La Década Moderada (1844-1854)
Se denomina así porque durante esta época el Partido Liberal Moderado, liderado por Narváez, estuvo en el poder. Durante este periodo se consolidó el liberalismo en España, pero con un marcado carácter conservador. El gobierno aprobó la Constitución de 1845, que recogía las ideas del moderantismo:
- Soberanía compartida entre la Corona y las Cortes.
- Sufragio censitario más restringido.
- Un concordato con la Iglesia que declaraba a España como estado confesional.
- Supresión de la Milicia Nacional.
La crisis del gobierno moderado se agudizó por la propuesta de Bravo Murillo en 1852, quien planteó una dictadura tecnocrática que pretendía suspender las Cortes. Esto provocó una profunda división en el moderantismo y Murillo fue relegado del poder. En 1854, una revolución, conocida como la Vicalvarada, devolvió a los progresistas al poder.
El Bienio Progresista (1854-1856)
El autoritarismo del gobierno moderado provocó el pronunciamiento de Vicálvaro (la Vicalvarada), dirigido por O'Donnell, un moderado descontento que fundó la Unión Liberal. Espartero regresó para ser presidente del Gobierno y O'Donnell fue nombrado ministro de la Guerra. El nuevo gobierno restauró los principios progresistas, como la Milicia Nacional y una ley municipal que permitía la elección libre de alcaldes.
Se elaboró una nueva Constitución en 1856 que, sin embargo, no llegó a promulgarse (fue non nata). Se implementó un ambicioso plan de reformas económicas a cargo del ministro Madoz, destacando una nueva ley de desamortización que afectó a bienes de la Iglesia y de los municipios. Esto generó una gran agitación social, provocando huelgas obreras en 1855 y un levantamiento del campesinado, ya que las reformas beneficiaban principalmente a la burguesía terrateniente. Ante la creciente inestabilidad, Espartero dimitió y la reina Isabel II le confió el poder a O'Donnell en 1856, poniendo fin al Bienio Progresista.
El Gobierno Unionista y la Caída de Isabel II (1856-1868)
El gobierno de la Unión Liberal (1856-1863), liderado por O'Donnell, limitó los poderes de la Corona y aceptó la desamortización civil. Consiguió una notable estabilidad política acompañada de prosperidad económica. Una de sus actuaciones más relevantes fue una activa política exterior que buscaba recuperar el prestigio internacional, destacando la Guerra de África (1859-1860), donde el general Prim ganó una enorme popularidad.
En 1863, O'Donnell dimitió debido a la oposición de los moderados. Regresó Narváez, quien impuso de nuevo una forma de gobierno autoritaria al margen de las Cortes y ejerció una fuerte represión. Progresistas y demócratas se unieron en la sublevación del cuartel de San Gil en 1866. La crisis de subsistencia de la época fue uno de los factores que condujo al Pacto de Ostende, de carácter antiisabelino y antiborbónico. La muerte de O'Donnell en 1867 favoreció la unión de los unionistas a las conspiraciones.
En 1868, el almirante Topete encabezó el pronunciamiento de Cádiz junto con Prim y Serrano. Con el apoyo de las juntas revolucionarias, la sublevación se extendió por toda España. La derrota monárquica en la batalla de Alcolea forzó la marcha al exilio de Isabel II.
El Sexenio Democrático (1868-1874)
El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869
El Gobierno Provisional, presidido por Serrano, impulsó importantes decretos:
- Extensión de las libertades individuales.
- Establecimiento del sufragio universal masculino para mayores de 25 años.
- Nueva relación con la Iglesia, con la incautación de sus bienes.
- Impulso del librecambismo y creación de la peseta en 1868.
La Constitución de 1869 fue una de las más avanzadas de su tiempo. Consagraba libertades como las de culto y enseñanza, la abolición de la pena de muerte y la libertad religiosa. Fijó un sistema parlamentario en el que el monarca no poseía poderes ejecutivos. La inclinación monárquica de la Constitución provocó una sublevación de los republicanos en 1869, que fue reprimida.
De la Regencia a la Primera República
Una vez aprobada la Constitución, Serrano fue nombrado Regente y Prim, jefe de Gobierno. En 1870, un atentado acabó con la vida de Prim. Tras este suceso, se instauró la monarquía de Amadeo I de Saboya. Sin embargo, en 1873, el rey abdicó debido a su escasa implantación y a los múltiples problemas del país, dando paso a la proclamación de la Primera República.