La Moda de los Años 30: Elegancia, Austeridad y la Influencia del Art Déco

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Contexto Histórico y Económico: La Gran Depresión

El baile y la alegría de los años 20 finalizaron abruptamente con el Crac de 1929, el consecuente cierre de la Bolsa de Nueva York, que sumió al mundo en una crisis que afectó a todos los ámbitos de la vida y que dio paso al periodo conocido como la Gran Depresión. Este periodo de severa recesión económica afectó claramente al mundo de la moda en dos aspectos principales:

El Impacto en la Moda: Austeridad y Glamour de Hollywood

Por una parte, los diseñadores se vieron obligados a usar materiales más baratos, más sobrios y sin grandes artificios, aunque no por ello de resultados menos elegantes y sofisticados. Volvieron los arreglos de ropa y la confección casera. Se crearon fibras sintéticas como sedas artificiales, de gran caída pero más económicas, así como otros tejidos como el nailon o el poliéster.

Pero a pesar de vivir una dura realidad, las mujeres podían soñar. Para eso estaba el cine, el sonoro de las grandes estrellas de Hollywood, imagen del glamour de los estudios. La imagen lo empezó a ser todo. Las jóvenes alocadas de cabello corto de la década anterior dieron en 1930 paso a mujeres más maduras pero sofisticadas.

La Nueva Silueta Femenina de los Años 30

A pesar de alargar sus faldas, sus trajes se ajustaban al cuerpo, delgado (y comprimido por unas fajas enterizas elásticas que ocultaban las curvas si era necesario), resaltando sus delgadas cinturas. Ya no se ocultaba el pecho con los vestidos fluidos de los 20, sino que el sostén ahora realzaba el busto y no se renunciaba a los amplios escotes. En los años 30 se devolvió toda la anatomía femenina a su posición: los senos reaparecieron y se realzaron, la cintura se acentuó, así como las caderas gracias a la faja.

Vestidos de Noche: El Reinado del Corte al Bies

Sus vestidos de noche eran largos hasta los pies, con corte al bies que hacía que la tela se pegara tanto a la silueta que revelaba cualquier imperfección. Esto era un glorioso canto a los cuerpos atléticos que se curtían al aire libre y se bronceaban para poder lucir luego espectaculares por las noches con sus cuellos halter que dejaban al descubierto la espalda y los pies con sofisticadas sandalias de noche.

Los largos vestidos de satén blanco o dorado, sedas ligeras, terciopelos y gasas apenas tenían adornos, pero los que tenían eran detalles vistosos y rotundos:

  • Volantes en mangas y bajo de la falda o plumas.
  • Drapeados y pliegues para aportar volumen al caminar.
  • Bisutería de estrás de gusto Art Déco, grande y geométrica.

Las mangas se ensanchaban o los hombros desnudos se cubrían con boleros que dejaban las cinturas a la vista. Cuando se optaba por estampados, se escogían diseños llamativos, geométricos, influenciados por los movimientos de vanguardia imperantes en las Artes plásticas del momento como el dadaísmo, el surrealismo o la Bauhaus.

Algunos de los creadores de los más sofisticados vestidos de noche fueron M. Vionnet y Travis Banton.

Moda Diurna y la Influencia Masculina

El traje de día era más sobrio. Los colores marrones o beiges sustituían los negros, reservados para el vestido negro de cóctel puesto de moda por Chanel con sus cuellos o puños blancos y sus collares de perlas. Los trajes sastre de lana o tweed, pese a su inspiración masculina, con sus anchos hombros, resaltaban la esbelta silueta de la mujer del momento (serán de nuevo rescatados y reinterpretados por los diseñadores de los años 80), con lo que huían de las estéticas andróginas. Sin embargo, los pantalones se reservaban para las más atrevidas y para el contexto de la playa o el veraneo, nunca para la ciudad.

Detalles y Accesorios Clave

Los abrigos de día eran rectos, sobrios, de anchas solapas, muy cerrados y con cinturones. Los mantos o las capas se dejaban para la noche. De igual manera, las pieles estaban muy presentes, tanto en estolas, como en abrigos o en apliques de chaquetas.

Las melenas se aclaraban, se alargaban y se modelaban con sofisticadas ondas. Las cejas se definían, se afinaban y se remarcaban con lápices de maquillaje. Los sombreros se agrandaban y se ladeaban, decorados a menudo con plumas.

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