Mitos griegos: Apolo, Artemisa, Perseo, Orfeo, Aquiles y la disputa por el Ática
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Apolo y Artemisa se vengan
Hesíodo dice que, por una parte, nacieron [de Níobe] diez hijos y diez hijas; Heródoto, por otra, que dos varones y tres hembras; Homero, por otra, seis hijos y seis hijas. Siendo Níobe fecunda, dijo que era más fecunda que Leto; y Leto, enfadándose, azuzó a Artemisa y Apolo contra ellos.
- Ártemis asaeteó a las hijas en casa.
- Apolo mató a los varones mientras cazaban en el monte Citerón.
Sin embargo, se salvaron, de los varones, Anfión; de las hijas, Cloris, la mayor, con la que se casó Nelo. Según Telesila sobrevivieron Amuclas y Melibea. Tras estos hechos, Anfión fue asaeteado por ellos. La misma Níobe, después de abandonar Tebas, llegó a casa de su padre Tántalo en Sípilo y allí, suplicando a Zeus, cambió su forma a piedra y noche y día derrama lágrimas desde la roca.
Perseo se enfrenta a las gorgonas
Las gorgonas eran Esteno, Euríale y Medusa; Medusa era la única mortal, por eso Perseo fue enviado tras su cabeza. Las gorgonas tenían las cabezas rodeadas con escamas, grandes dientes de jabalí, manos de bronce y alas de oro mediante las cuales volaban. Ellas convertían en piedra a los que las miraban.
Perseo, poniéndose junto a ellas mientras dormían y dirigiendo una plegaria a Atenea, se guió por el reflejo en el escudo de bronce; a través de ese reflejo contempló la imagen de la gorgona y la decapitó. Al cortarse la cabeza, Pegaso, el caballo alado, saltó de la gorgona, y también nació Crisáor, padre de Gerión. A estos los engendró Poseidón.
Orfeo
Lino, el cual fue muerto por Heracles, y Orfeo, el que tocaba la cítara y cuyo canto conmovía tanto a piedras como a árboles, nacieron de Calíope y Éagro (por sobrenombre de Apolo).
Habiendo muerto Eurídice, la mujer de Orfeo, mordida por una serpiente, Orfeo descendió al Hades queriendo llevarla de nuevo al mundo de los vivos, y conmovió a Plutón hasta conseguir que la dejara subir. Plutón permitió que se hiciera esto bajo la condición de que Orfeo no se volviera a mirar a su esposa antes de llegar a su casa. Sin embargo, desconfiando, se volvió y miró a la mujer; ella, entonces, volvió al Hades.
Orfeo también conoció los misterios de Dionisio y fue enterrado en la región de Pieria, habiendo sido despedazado por las Ménades.
Ártemis y Apolo
Ártemis permanecía virgen y practicaba la caza, mientras que Apolo, que había aprendido el arte adivinatorio de Pan (hijo de Zeus y Hybris, según esta tradición), llegó a Delfos, donde vaticinaba entonces Témis. La serpiente Pitón, que vigilaba el oráculo, le impedía acercarse a la sima; Apolo se apoderó del oráculo matando a la serpiente.
Aquiles
Cuando Tetis engendró al hijo de Peleo queriendo hacerlo inmortal, a escondidas de Peleo lo ocultaba en el fuego por la noche, destruyendo lo que en él había de paterno y mortal, y durante el día lo untaba con ambrosía. Peleo, observando y viendo al niño palpitar en el fuego, gritó. Tetis, impedida en su plan y abandonando al niño pequeño —que no hablaba— partió con las Nereidas.
Peleo llevó al niño a Quirón, y éste, tomándolo, lo alimentó con vísceras de leones y jabalíes salvajes y con sesos de osos, y lo llamó Aquiles (antes su nombre era Ligirón), porque no llevó los labios a los pechos.
Atenea y Poseidón se disputan el dominio del Ática
Cécrope, surgido de la tierra y con un cuerpo dotado de naturaleza humana y de serpiente, reinó primero en el Ática; a esta tierra, llamada antes Acte, la denominó Cecropia por sí mismo. En tiempos de él, según cuentan, los dioses consideraron apropiado tomar posesión de las ciudades en las que cada uno recibiría sus honores.
Poseidón llegó el primero al Ática y, golpeando con el tridente en mitad de la acrópolis, hizo brotar un manantial que ahora llaman Erecteida. Tras él llegó Atenea y, ante Cécrope, plantó un olivo que aún se mostraba en el Pandrosio. Se originó una disputa entre ambos sobre el país; Zeus nombró jueces, no a Cécrope ni a Cránao ni a Erictonio, sino a los doce dioses. Una vez que estos juzgaron, el país fue concedido a Atenea, certificando Cécrope que ella plantó primeramente el olivo. Atenea llamó a la ciudad Atenas. Poseidón, enfurecido, inundó la llanura de Triasia1 y colocó al Ática bajo el mar.