Minimalismo y Arte Conceptual: La Revolución Estética de los Años 70

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Contexto de la década de los setenta

  • Crisis económica en Occidente.
  • Rechazo social hacia una cultura basada en la posesión de bienes materiales y el dinero.
  • Guerra de Vietnam.
  • Nacimiento de una cultura alternativa y underground.
  • Repolitización y compromiso social de la actividad artística.

La contracultura artística: el antiarte

El minimalismo supone la culminación de una tendencia y su superación. Es la conclusión de toda la investigación formal de la modernidad y, a su vez, se plantea como el inicio de lo procesual y de lo conceptual. En poco más de media década, el minimal supo romper con el esteticismo formalista de la conservadora modernidad norteamericana, desmarcarse del racionalismo greenbergiano y del valor absoluto de la obra de arte como algo autosuficiente, independiente y perfecto en sí, que expresaba a la perfección las propuestas de la Escuela de Nueva York.

Los objetos minimalistas poseían una simplicidad libre de detalles superfluos; eran lo suficientemente simples para devolver la percepción a sus requisitos básicos, como el punto de vista y la iluminación, y excluían todo valor asociativo, simbólico o intelectual.

Representantes del minimalismo

El minimalismo se desarrolló principalmente en el campo de la escultura, destacando figuras como:

  • Donald Judd
  • Sol LeWitt
  • Carl Andre
  • Dan Flavin
  • Robert Morris

Arte conceptual

El arte conceptual, tendencia desarrollada inicialmente en Estados Unidos y Gran Bretaña desde finales de los sesenta hasta mediados de los setenta, culminó el proceso de desmaterialización y autorreferencialidad de la obra de arte en claro enfrentamiento con la estética formalista que había dominado la Escuela de Nueva York.

El conceptualismo no solo cuestionó la validez de lo formalista, sino también la propia naturaleza objetual de la obra de arte, otorgando mayor importancia a la idea o al concepto que al proceso o al documento que dicho proceso genera.

Su origen debe buscarse en la corriente más reflexiva del minimalismo, aquella que privilegiaba los componentes conceptuales de la obra por encima de sus procesos de ejecución o fabricación.

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