Miguel Hernández: amor, vida y muerte en la poesía española

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El amor, la vida y la muerte son tres temas indisolublemente unidos en la biografía de Miguel Hernández, y están íntimamente relacionados con su creación lírica. La poesía española de Miguel Hernández gira en torno a estos tres temas, por lo que podemos estudiar su producción literaria bajo las premisas de estos tres ejes.

El amor

Respecto al primero de los temas, se debe destacar que la poesía de Miguel Hernández es, sobre todo, amorosa: el amor lo traspasa todo. En ella encontramos:

  • El amor a la naturaleza, sobre todo en sus primeras publicaciones, donde se siente tan influenciado por el mundo pastoril e inspirado por la cotidianidad de su vida en Orihuela.
  • El amor a las mujeres, como muestra su obra El rayo que no cesa.
  • El amor a sus amigos, como la elegía a Ramón Sijé.
  • El amor hacia sus hijos o el amor fraternal hacia el pueblo, como muestra su producción bélica.

Mención especial: El rayo que no cesa

Merece mención especial El rayo que no cesa, cuya dedicatoria ya define el signo claramente amoroso de la obra. Aquí, tres mujeres serán las destinatarias de esta colección donde abundan los sonetos:

  • Josefina Manresa, su novia de Orihuela, con la que acabaría casándose: «Tú me tirast(e) un limón y yo tan amargo» o «Tu muerte de casta y sencilla».
  • Maruja Mallo, pintora cosmopolita con la que conoce el amor carnal: «Por tu pie, la blancura + bailable».
  • María Cegarra, objeto del amor platónico y no correspondido: «¿No cesará este rayo que me habita?».

En Cancionero y romancero de ausencias, el amor desempeña ahora un papel salvador: el amor es la meta de la vida. Poemas como «Nanas de la cebolla» son muestra de ello.

La vida

El tema de la vida queda limitado en su comienzo por el amor y en su final por la muerte. La reflexión existencial impregna toda su producción poética.

En sus primeras manifestaciones literarias, la vida se ve amenazada por el rayo, el carnívoro cuchillo del amor; pero con los preludios de la guerra, la vida adquiere, más que nunca, un valor instrumental. Así, en Viento del pueblo, el poeta imprime fuerza a la vida de los suyos.

Sin embargo, en Cancionero y romancero de ausencias experimenta el paso de la vida, reducido a las miserias de las cuatro paredes de la cárcel: «¡Ay, la vida: qué hermoso panal tan moribundo!».

La muerte

Por último, la muerte es una constante no solo en la poesía del poeta, sino también en su vida: «Soy de los que gozan la muerte diaria». Murieron siendo niños sus hermanas, de forma repentina su amigo Ramón Sijé y, tras la guerra, sinónimo de muerte, la muerte de su patria, la cual lo arrastra en su forma de muerte carcelaria, sin olvidar la más dolorosa: la muerte de su primer hijo.

Como grandes poemas temáticos destacan la «Elegía a Ramón Sijé», donde define su muerte como un axazo insensible, un empujón brutal, por lo que el poeta quiere escarbar la tierra y regresarlo a la vida. La elegía también está dedicada a él cuando la noticia de su asesinato impacta al colectivo literario.

En sus últimas composiciones, publicadas póstumamente en Cancionero y romancero de ausencias, la muerte, que el poeta ya siente suya pues sufre tuberculosis, protagoniza algunos de sus poemas como «El cementerio está cerca» o «A mi hijo», dedicado al hijo muerto. Aun así, como indica al hablar de la vida, ahora la muerte es la esperanza simbolizada en el vientre materno.

Conclusión

Para concluir, nada mejor que recordar su poema «Yo tengo tres heridas», pues estas son las premisas sobre las que se sustenta la trayectoria lírica de este gran poeta español: el amor, la vida y la muerte, además del compromiso social y político. Miguel Hernández, el poeta pastor de Orihuela, es admirado por la postura de compromiso que adopta ante las circunstancias sociales y políticas de España.

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