Miguel Ángel Buonarroti: Obras Cumbres en Escultura y Pintura Renacentista
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La Escultura de Miguel Ángel Buonarroti
Miguel Ángel Buonarroti siempre se consideró, ante todo, escultor. Representa la culminación de la escultura florentina y el inicio de la gran estatuaria europea del siglo XVI. Genio exaltado y personal, en busca de la belleza, expresó sus dramáticos sentimientos internos (la terribilità) mediante el cuerpo humano, expresión de ideas y valores morales. Sus profundos conocimientos anatómicos le permitieron representarlo fielmente y con gran detalle. Su vida osciló entre su Florencia natal y la Roma papal.
Primeras Obras y Maestría
Sus primeras obras se enmarcan en la órbita de Donatello, como el relieve de la Virgen de la Escalera (1492), y culminan en la Piedad del Vaticano (en la que unió, al modo renacentista, dolor y belleza). Su David, de más de cuatro metros, es ya una obra genial con la que superó el clasicismo y anunció la futura evolución del arte. Fue un encargo para decorar los contrafuertes de la catedral de Florencia, pero su éxito obligó a situarlo en un lugar más céntrico de la ciudad.
Obras Inacabadas y Proyectos Monumentales
Fruto de un prolongado esfuerzo, nos legó el Moisés y los inacabados Esclavos, prisioneros de los bloques que los contenían. En 1520 recibió el encargo de la capilla funeraria de los Médici en Florencia. Aunque no se completó el proyecto inicial, que integraba arquitectura, escultura y pintura, realizó las figuras sedentes de Giuliano y Lorenzo de Médici, y las sobrecogedoras alegorías recostadas del Día y la Noche, el Crepúsculo y la Aurora.
La Piedad en la Vejez
En su vejez, volvió con frecuencia al tema de la Piedad, la Virgen que sostiene el cuerpo muerto de su hijo. En ellas se aprecia la evolución hacia formas cada vez más fusionadas entre sí. Destacan la Piedad de la Catedral de Florencia, la Piedad de Palestrina (también en Florencia) y la última de sus obras, la Piedad Rondanini de Milán.
La Pintura de Miguel Ángel
Como ya hemos visto, Miguel Ángel destacó también como escultor y arquitecto. Como pintor, concedió gran importancia al dibujo anatómico y al volumen, a lo que supeditó el color, el claroscuro y el paisaje. Se centró en la representación del hombre, pero no en el "ondulante y diverso" de la realidad, sino en un gigante de gesto sombrío y actitudes bruscas y atormentadas.
El Tondo Doni y la Capilla Sixtina
Solo se conserva una obra de caballete, el llamado Tondo Doni de los Uffizi, una obra de juventud que representa a la Sagrada Familia. Mientras se ocupaba de la tumba del papa Julio II, este decidió encargarle la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina del Vaticano. En ella se había realizado un cuidado programa iconográfico a cargo de los principales pintores cuatrocentistas, con dieciséis grandes paneles que confrontaban la vida de Moisés con la de Cristo.
La Bóveda de la Capilla Sixtina: Un Proyecto Gigantesco
En la bóveda de lunetos solo se había pintado un cielo estrellado, y esta sería la superficie en la que intervendría Miguel Ángel. El proyecto inicial pronto varió y alcanzó proporciones gigantescas: grandes escenas que recogen los principales acontecimientos del Génesis, desde la creación del mundo hasta el diluvio universal. El resultado fue una obra que impresionó y sirvió de fuente de inspiración para los pintores de la época y posteriores. La obra complementa y contrasta vivamente con la bóveda.