El Método Cartesiano y las Demostraciones de la Existencia de Dios
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El Surgimiento de la Filosofía Moderna y el Método Cartesiano
La necesidad de un método que permita avanzar con seguridad y certeza a la filosofía había sido ya manifestada durante el Renacimiento. Sin embargo, Descartes hace de ella el eje vertebrador de su filosofía.
La filosofía moderna, iniciada por Descartes, surge como respuesta a una crisis del saber que comienza con la decadencia de la Escolástica y la ciencia aristotélica, debido al triunfo de la nueva ciencia, los descubrimientos sobre la forma de la Tierra y su posición en el universo, además de las guerras religiosas que cuestionaron la doctrina de la Iglesia.
La Duda Metódica y el Descubrimiento de la Conciencia
Descartes, desencantado con gran parte de las ciencias, busca un método para desarrollar una filosofía única, verdadera y universal que pueda regir la vida humana. Convierte así la duda en método (duda metódica), cuestionando todo lo que no posea una certeza absoluta. Duda de los sentidos, del mundo y de sus propios razonamientos, pero la duda misma le ofrece una certeza inmediata: el fenómeno de conciencia, el hecho de estar dudando, es indubitable.
Concluye que existe la res cogitans, el sujeto pensante, pero no deduce la existencia del mundo a partir de ello de forma inmediata.
La Necesidad de Dios en el Sistema de Descartes
En este marco, la existencia de Dios es esencial, ya que garantiza que los objetos pensados mediante ideas claras y distintas son reales, tienen realidad. Esto le permite superar la hipótesis del geniecillo maligno, que le había permitido extender la duda a todo conocimiento y realidad más allá de la conciencia.
Con este propósito, en las Meditaciones metafísicas, Descartes ofrece tres demostraciones de la existencia de Dios:
Las Tres Demostraciones de la Existencia de Dios
1. El Argumento Gnoseológico
La primera demostración se basa en un argumento gnoseológico. Argumenta que los seres humanos finitos no pueden concebir la idea de un Dios infinito, perfecto, infinitamente bueno, omnisciente y todopoderoso, a menos que esa idea haya sido implantada por dicho ser infinito. Por ello, la existencia de esa perfección infinita es necesaria.
2. El Fundamento de lo Contingente
En la segunda demostración, siguiendo a Aristóteles, retoma el fundamento de lo contingente para mostrar la existencia de Dios. Dado que el mundo y sus seres son contingentes, carecen del fundamento de su ser, lo que implica la necesidad de un ser necesario que sea fundamento de todo lo contingente.
3. El Argumento Ontológico
La tercera demostración consiste en el argumento ontológico de San Anselmo. La definición de Dios como un ser tal que es imposible pensar otro mayor que Él, implica su existencia en la realidad, ya que de lo contrario sería posible imaginar algo aún mayor.
Conclusión: La Función Epistemológica de la Divinidad
Una vez demostrada la existencia de Dios, Descartes descarta la posibilidad de un geniecillo engañador, ya que la presencia de un ser infinitamente bueno y perfecto garantiza que el geniecillo maligno no nos engañe, aunque Dios sí permite que los seres humanos se equivoquen. La idea de Dios desempeña una función epistemológica crucial en la filosofía de Descartes al facilitar la transición de la certeza del yo a la certeza del mundo y la realidad.