La Metamorfosis Urbana Española: Del Esplendor Renacentista a la Crisis Barroca
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El Urbanismo en la España del Renacimiento: Auge y Transformación
Desde finales del siglo XV, el urbanismo en España entró en una nueva etapa. Acabada la época del dominio musulmán, las ciudades españolas experimentaron un ligero crecimiento al amparo de una coyuntura económica, comercial y demográfica favorable. No solo fue el final del enfrentamiento contra el Islam, sino también el impacto que el Descubrimiento de América tuvo sobre la economía y la sociedad española, lo que propició un siglo de auge en el ámbito urbano.
Características de la Ciudad Renacentista
La ciudad del Renacimiento destaca por el cambio en los planteamientos urbanos anteriores. La irregularidad propia del Medievo empieza a desaparecer lentamente, y el plano urbano va ganando paulatinamente regularidad, aunque todavía estamos muy lejos de la creación de conjuntos urbanos diseñados de forma verdaderamente ortogonal o rectilínea.
Nuevas Fundaciones y Renovaciones Urbanas
Hubo algunas excepciones en la fundación de nuevas ciudades. Por ejemplo, en época de los Reyes Católicos se construyeron algunos campamentos militares en Andalucía que, con el paso del tiempo, se acabaron consolidando como verdaderas ciudades. Es el caso de:
- Santa Fe en Granada
- Puerto Real en Cádiz
- Mancha Real en Jaén
- Puebla de Cazalla en Sevilla
- Villamartín en la provincia de Cádiz
Pero si la fundación de nuevas ciudades no fue muy frecuente, sí tuvo una especial importancia el intento de renovar internamente las ya existentes, dotándolas de una serie de aportaciones monumentales que dieron pie a algunos de los mejores conjuntos renacentistas que en la actualidad conservamos. Son los casos de las joyas jiennenses de Baeza y Úbeda, aunque en este momento fueron muchas las ciudades españolas que experimentaron un considerable crecimiento, al hilo de la expansión que se vivió durante el siglo XVI.
La Crisis Urbana en la Época Barroca: La Ciudad Conventual y el Poder Real
Durante el siglo XVII, España vivió una época de crisis. Este hecho tuvo también un claro reflejo sobre el urbanismo y las ciudades. El crecimiento de la centuria anterior se detuvo, y la mayor parte de las ciudades peninsulares, en especial las del interior, perdieron buena parte de su población. La crisis económica, las epidemias, las guerras, etc., las fueron despoblando paulatinamente, por lo que también sus conjuntos monumentales experimentaron una considerable degradación y transformación.
Impacto de la Religión y la Monarquía Absoluta
La crisis tuvo su repercusión en la mentalidad del momento. La religión se convirtió en un elemento determinante en muchos casos de los conjuntos urbanos, y ello se reflejó en un considerable aumento de las construcciones religiosas: iglesias y monasterios. Es el denominado proceso de conventualización de las ciudades, en las que parte de la trama urbana se vio modificada por la construcción de numerosos edificios de carácter religioso.
El siglo XVII marca el momento de auge de la monarquía absoluta, y esto también tuvo su repercusión en el urbanismo de la época. Los reyes procedieron en numerosas ocasiones a engrandecer los conjuntos urbanos con el claro deseo de glorificarse a ellos mismos. Surgen así las Plazas Mayores, importantes operaciones urbanas destinadas a abrir espacios internos en el entramado de la ciudad con el objetivo de enaltecer al monarca. En muchas de ellas, como las de Salamanca (ya en el siglo XVIII) o Madrid, el objetivo principal era colocar en el centro la estatua ecuestre del monarca para demostrar así a los ciudadanos la grandeza de su poder.