La Metafísica de Descartes: Sustancia, Dualismo y la Demostración de Dios

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La Realidad y el Dualismo Cartesiano

Para explicar la realidad, **Descartes** establece, como ya hizo **Platón**, un **dualismo radical**. El concepto principal de la metafísica cartesiana es la **sustancia**, definida como: “aquello que existe por sí mismo y no necesita nada más para existir”.

Según la filosofía cartesiana, tanto la realidad como el ser humano están constituidos por tres tipos de sustancias. Varios filósofos se cuestionaron sobre la naturaleza de la sustancia finita y si debía ser diferenciada en dos categorías.

Clasificación de las Sustancias

Las sustancias se dividen en finitas (pensante y extensa) e infinita (Dios):

  • Res Cogitans (Sustancia Pensante): Es **inmaterial** y su atributo esencial es el **pensamiento**. Representa el alma o mente humana, caracterizada por actividades como pensar, dudar, imaginar o desear, e incluye las ideas que surgen de los propios objetos extensos.
  • Res Extensa (Sustancia Extensa): Es **material** y su atributo esencial es la **extensión** (ocupar espacio). Está sujeta a las leyes de la física. Esta categoría incluye los cuerpos, tanto los humanos como los objetos del mundo.
  • Res Infinita (Sustancia Infinita): Es **Dios**, la única sustancia que existe por sí misma y cuya característica principal es la **infinitud**. Dios es perfecto y actúa como el creador, a la manera de un relojero que dio inicio al universo mecánico.

El Camino a la Certeza: La Prueba de la Existencia de Dios

Tras haber descubierto una verdad indudable, el cogito, ergo sum ('pienso, luego existo'), **Descartes** busca, mediante el examen de esta proposición reconocida como verdadera y cierta, encontrar un **criterio general de certeza**.

La Regla de la Evidencia

Descartes concluye que la proposición del cogito es verdadera porque es **clara y distinta**, estableciendo así la **Regla de la Evidencia**: las cosas que concebimos muy clara y distintamente son todas verdaderas.

Sin embargo, Descartes había planteado la hipótesis de un **Dios engañador** que pudiera hacerlo equivocarse. Esto significa que es necesario probar la existencia de un Dios que no sea engañador, para asegurar la validez de las proposiciones que se perciben de forma clara y distinta.

El Examen de las Ideas y la Demostración de Dios

Descartes procede a continuación al examen de sus pensamientos, que denomina **ideas**. Entre estas ideas, distingue tres tipos:

  • Ideas Innata: Las que tenemos al nacer (ej. la idea de Dios, la idea de infinito).
  • Ideas Adventicias: Las venidas de fuera (a través de los sentidos).
  • Ideas Facticias: Las hechas e inventadas por el sujeto (ej. un unicornio).

Es preciso averiguar si, entre las cosas cuyas ideas están en la mente, hay algunas que existan fuera de la mente. La **idea de infinito** no puede provenir del propio yo, porque el yo es finito e imperfecto.

Debe haber un **Ser perfecto** que sea la causa de la idea que el sujeto posee de Dios; y este ser perfecto es Dios mismo. Por lo tanto, **Dios existe**. Este es el primer argumento que demuestra la existencia de Dios a partir de la idea de infinito.

Por otra parte, Descartes se pregunta si él, que posee la idea de un ser perfecto e infinito, podría existir si ese ser no existiera. Se da cuenta con evidencia de que depende de otro ser, llegando a la conclusión final de que **Dios no ha podido engañar**.

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