La Metafísica Cartesiana: Sustancia y las Pruebas de la Existencia de Dios
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Concepto de Sustancia en Descartes y sus Tipos
Cuando concebimos la sustancia, concebimos únicamente una cosa que no tiene necesidad más que de sí misma para existir. Esta definición puede parecer oscura, ya que, hablando con propiedad, solo es aplicable a Dios, pues ninguna cosa creada puede existir en un solo instante sin que su poder la sostenga.
Tomada en sentido estricto, la definición de sustancia solo es aplicable a Dios. Sin embargo, Descartes considera que, por analogía, puede ser aplicada a todos aquellos otros seres de los que percibimos con claridad y distinción que no necesitan de ninguna otra cosa, excepto Dios, para existir. Estos son dos:
- El Yo o Alma (Res Cogitans).
- Los Cuerpos Materiales (Res Extensa).
Estas dos sustancias creadas son mutuamente independientes y no necesitan la una de la otra para existir.
Los Atributos Esenciales de la Sustancia
Los atributos son cualidades o propiedades de la sustancia que no pueden existir por sí mismas. Descartes identifica los siguientes atributos esenciales:
- El atributo esencial del Yo o Alma (sustancia pensante) será el pensamiento.
- En el caso de las cosas materiales (sustancia extensa), el atributo que constituye su esencia o naturaleza, y que podemos percibir clara y distintamente, es la extensión.
Argumentos para la Demostración de la Existencia de Dios y del Mundo
Descartes debe acudir a este tipo de argumentos porque, hasta el presente, solo tiene seguridad de la existencia del yo como ser pensante, de la existencia de las ideas y de los tipos de ideas que ha descubierto. Utilizar cualquier otro elemento significaría traicionar su método.
1. El Argumento de la Causalidad Aplicada a la Idea de Infinito
Este argumento se basa en dos premisas fundamentales:
- La Teoría de la Realidad Objetiva de las Ideas: La realidad objetiva de una idea es su contenido representativo o contenido objetivo, es decir, la imagen que representa algo.
- El Principio de Causalidad: La aceptación de la proposición ex nihilo nihil fit (de la nada, nada viene), un principio de rancio abolengo, aceptado ya por los filósofos eleáticos. Esto implica la creencia de que todo tiene una causa y que no puede haber más realidad en el efecto que en la causa.
La idea, como realidad objetiva o representación de una cosa, ha de tener una causa real que sea proporcional a la idea. La idea de un ser infinito no puede haber sido causada por mí mismo, puesto que yo soy un ser finito e imperfecto, sino que debe haber sido causada por un ser infinito: Dios.
2. El Argumento de Dios como Causa de Mi Ser
Este argumento basa su fuerza en la misma teoría de la realidad objetiva y realidad formal de las ideas y, también, en la aceptación de que no puede haber más realidad en el efecto que en la causa. En pocas palabras, viene a decir:
En mi mente hay una idea de perfección infinita. Si poseo la idea de perfección, pero no poseo la perfección (soy imperfecto), yo no puedo ser la causa de esa idea. La causa de mi idea de perfección es alguien tan perfecto, al menos, como la idea de perfección que yo poseo, y que la ha puesto en mí. Este ser no puede ser más que Dios.
3. El Argumento Ontológico
Todos los hombres tienen una idea de Dios, entendiendo un ser tal que es imposible entender un ser mayor que él. Un ser tal debe existir no solo en nuestro pensamiento sino también en la realidad, pues en caso contrario, podríamos pensar un ser mayor que él (o sea, un ser que poseyera la perfección de la existencia), y entonces caeríamos en contradicción. En consecuencia, Dios debe existir no solo en el pensamiento, sino en la realidad.