La Melancolía y la Estructura del Poema 20 de Pablo Neruda: Un Estudio de la Pérdida
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Interpretación Temática del Poema 20 de Pablo Neruda
En este poema, el yo lírico busca expresar la ambigüedad del sentir amoroso, su naturaleza inasible e insegura. El sentimiento —especialmente la melancolía por la pérdida y la angustia por el vacío— es la fuente primordial de la escritura, como se evidencia en el verso: «Puedo escribir los versos más tristes esta noche».
La Imagen Inasible de la Amada
La amada no se presenta como una persona concreta, sino como una entidad inasible, lograda mediante el desmembramiento de su imagen (voz, cuerpo, ojos, oídos). Hay una fuerte insistencia en los ojos, adjetivados como «grandes», «fijos» e «infinitos», lo que los identifica directamente con el cielo y los astros («noche inmensa», «cielo infinito», astros infinitamente lejanos, ojos como estrellas, infinito número de estrellas, etc.).
El Simbolismo de los Astros Tiritando
El verso «Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos» introduce una metáfora de compleja connotación: las estrellas titilan como si temblaran de frío, como si estuvieran «azules» por la intensidad de este. El frío es la sensación que corresponde a la soledad; las estrellas, en su lejanía, están tan solitarias como el poeta. Es significativo que este verso sirva para ejemplificar la escritura de la tristeza.
La Función Catártica de la Poesía
En todos los versos donde aparece el verbo «escribir» está implícita una función catártica de la poesía. Sin embargo, donde se manifiesta más explícitamente es en: «Y el verso cae al alma como al pasto el rocío». La poesía actúa aquí como bálsamo y consuelo para el dolor de la pérdida.
La Inclusión de la Prosa: «Escribir, por ejemplo»
La expresión «Por ejemplo» es no poética y corresponde al registro de la prosa. Su presencia en el verso «Escribir, por ejemplo» produce un distanciamiento entre lo escrito y la literatura, como si el poeta afirmara: la literatura me ofrece estas o aquellas posibilidades de expresión, me permite hablar de los objetos, pero mi verdadero interés es hablar de los sentimientos.
Oscilación entre Subjetividad y Objetividad
Es significativo que los dos versos aislados que no componen estrofa se refieran, uno, al sentimiento, y otro, al entorno natural:
- Puedo escribir los versos más tristes esta noche (Sentimiento)
- El viento de la noche gira en el cielo y canta (Naturaleza)
Estos son los dos polos entre los cuales oscila el poema: subjetividad y objetividad. El poeta busca en la noche y las estrellas vehículos para expresar su sentir. Existe un movimiento constante de objetivación (hacia la noche, el cielo, los astros, los árboles) y luego un retorno a lo subjetivo, en un movimiento pendular que culmina en la conclusión más dolorosa: «ya no somos los mismos».
Inestabilidad Sentimental y Consuelo
El poeta establece un paralelo entre la inalterabilidad del mundo objetivo («La misma noche», «los mismos árboles») y la inestabilidad de los sentimientos («Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos»). A partir de este punto, el dolor parece agudizarse y el ritmo se apresura (referencia a versos como «De otro [...] infinitos»), pero el poeta encuentra un consuelo parcial en la posibilidad de seguir sintiendo amor («Pero tal vez la quiero»). Esto sugiere que la mayor angustia proviene de la pérdida del sentimiento en sí, más que de la pérdida del objeto amado.
Estructura Formal y Métrica
El Poema 20 de Pablo Neruda está compuesto en dísticos o pareados alejandrinos.
La Cesura y el Corte Sintáctico
Lo característico de este poema es la coincidencia de la cesura con un corte sintáctico fuerte. De este modo, cada hemistiquio encierra una unidad de sentido:
- Oración: «Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido».
- Proposición: «La noche está estrellada y ella no está conmigo».
- Unidad sintáctica menor:
- «El viento de la noche / grita en el cielo y canta»
- «Y el verso cae al alma / como al pasto el rocío»
- «Mi voz buscaba el viento / para tocar su oído»
Estas fuertes pausas internas no interrumpen la melodía del alejandrino, sino que la refuerzan. Esto se subraya incluso con la presencia de versos tripartitos, por ejemplo, en la referencia «Eso es todo [...] lejos», donde la cesura que cae después del primer «a lo lejos» no hace más que realzarlo significativamente.