Max Weber y la Evolución del Liderazgo Político: Del Spoils System a la Legitimidad Racional
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1. El desarrollo del spoils system y del liderazgo carismático en las democracias modernas según Max Weber
La expresión spoils system es de procedencia americana y, literalmente, significa “reparto del botín”. Consiste en la asignación de puestos políticos según el partido que gobierne, sin tener en cuenta su efectividad y profesionalidad; lo que coloquialmente se conoce como “colocar a dedo” como consecuencia de la modernización (el partido entendido como maquinaria). Esto implica que, cada vez que se cambia de gobierno, se cambia la plantilla de funcionarios entera, generando una mayor incompetencia política. Este fenómeno es muy común en aquellos países donde existe un líder carismático ya que, pese a tener influencia y legitimidad, no suelen ser profesionales, como ocurría históricamente en Inglaterra.
La tensión entre el Estado Burocrático y el Carisma
El extremo opuesto al spoils system es el Estado Burocrático, ya que este busca una máxima racionalización de los procesos administrativos, cayendo a menudo en el pragmatismo y no necesariamente en la profesionalidad política. En este modelo, todos los funcionarios han de poseer conocimientos muy amplios en su rama de trabajo; sin embargo, este sistema no favorece la existencia del liderazgo carismático que Weber considera tan necesario para el buen funcionamiento de un país. El liderazgo carismático se vuelve más permeable en los partidos porque la burocratización convierte a los afiliados en funcionarios, es decir, en sujetos más subordinados. Paradójicamente, a mayor racionalización del partido, más irracional tiende a ser su liderazgo.
El equilibrio institucional y el papel del Parlamento
Weber pretende establecer el término medio entre estos dos extremos (ejemplificándolos con la Alemania y la España del siglo XIX, respectivamente) para alcanzar un Estado eficiente y bien dirigido. Los líderes carismáticos son necesarios, pero deben tener su carisma limitado por un Parlamento. Esto se conseguiría mediante una educación específica para la política, trabajando mano a mano con el funcionariado para aprender los procesos técnicos y, sobre todo, para escucharlos.
Estructura estatal y la separación de medios de administración
En toda organización estatal se distinguen el equipo humano (funcionarios obedientes al que posee la propiedad) y el cuadro administrativo, separado de los medios de administración. Cuanto mayor sea esta separación (típica de las asociaciones estamentales), peor será el gobierno, pues no regula el carisma del líder ni permite que los funcionarios se alejen de una especialización excesivamente cerrada. Las revoluciones pretendían expropiar a los poderosos esa exclusividad de gobierno, y fue entonces cuando comenzaron a surgir los diferentes tipos de políticos que actualmente integran los Estados:
- Políticos ocasionales: Lo somos todos al intervenir en política por medio de discursos, aplausos o votaciones.
- Políticos semiprofesionales: Delegados y directivos de asociaciones políticas que desempeñan su actividad cuando es necesaria, sin vivir necesariamente de ella.
- Políticos profesionales: Surgen cuando los príncipes, legitimados por la tradición y consagrados por la religión, necesitan crear un equipo dedicado plena y exclusivamente a su servicio. También surgen en las asociaciones donde se ha prescindido de la figura principesca.
Vocación frente a beneficio: Vivir «para» y «de» la política
Aquí podemos señalar el surgimiento del spoils system, pues se empieza a distinguir entre los que viven para la política (vocación y entrega, sin remuneración a menos que sea la única vía de ingreso) y los que viven de la política, cuyo objetivo es hacerse con ese «botín» que representa el Estado para proporcionar beneficios a una minoría cercana a ellos.
Por lo tanto, los líderes carismáticos deberían evolucionar desde el autoritarismo y la creencia de infalibilidad hacia la búsqueda de la experiencia en el gobierno y la funcionalidad. Esto se conseguiría combinando la ética de la convicción con la ética de la responsabilidad, aunando el carisma con la persecución del bien común. Para facilitar esta tarea, además de contar con funcionarios bien instruidos y una educación del líder planteada desde el acercamiento temprano al funcionariado, se requeriría un Parlamento implicado. De este modo, su legitimidad dejaría de ser puramente tradicional o carismática para transformarse en una legitimidad legal-racional.
Por su parte, los sistemas de spoils system transitarán hacia Estados óptimos, desde el punto de vista de Weber, cuando se comprenda la ineficiencia de mantener la política del enchufismo y se observe cómo la ciudadanía se involucra de forma más constructiva cuando la política está realmente al servicio de los valores.