Maurice Ravel: Un Vistazo a 'L'enfant et les sortilèges' y su Concierto en Sol Mayor
Enviado por Chuletator online y clasificado en Español
Escrito el en
español con un tamaño de 3,57 KB
El Ecléctico Universo Sonoro de Maurice Ravel
Maurice Ravel, junto con Claude Debussy, es una de las figuras de referencia en el panorama de la música francesa de comienzos del siglo XX. Su estilo destaca por un marcado eclecticismo, recogiendo influencias tanto del impresionismo y del neoclasicismo como de otras fuentes de diversa procedencia. Sus hallazgos musicales revolucionaron la música para piano y orquesta, logrando una cohesión notable.
L'enfant et les sortilèges (El niño y los sortilegios)
Compuesta por Maurice Ravel entre 1917 y 1925, L'enfant et les sortilèges es una ópera de corte neoclásico. Ravel sentía un acentuado interés por la poesía, la literatura y la relación entre las palabras y la música. Percibía las palabras no solo por su significado y evocación, sino también por el ritmo y la resonancia del francés hablado.
El libreto de la ópera fue escrito por la célebre autora Colette. La historia se narra a través de acciones y un texto fundamentalmente descriptivo, organizado en episodios sencillos. En este papel descriptivo, el texto presenta dos efectos lingüísticos contrapuestos:
- La palabra agresiva: Prevalece en momentos de sentimientos conflictivos y cuando los objetos inanimados cobran vida.
- La palabra suave y tierna: Se asocia a los animales del bosque y a la princesa de hadas.
Estos dos efectos lingüísticos encuentran su reflejo en la música. Por ejemplo:
- El aria del Fuego se caracteriza por sonidos duros en la parte fuerte, el staccato en las cuerdas, un marcado énfasis tímbrico y la duplicación de los vientos, reforzando el aspecto más incisivo del texto.
- En contraste, el aria de la Libélula utiliza sonidos mantenidos en las cuerdas, una melodía de contornos suaves, arpegios en el piano y sonoridades más delicadas.
Por todo ello, la colaboración entre Ravel y Colette se basó en el respeto mutuo y la profesionalidad. La brillante combinación de música y texto destaca por la perspicacia y la ternura, que se yuxtaponen a una visión satírica y a un ingenio deslumbrante.
Concierto para Piano y Orquesta en Sol Mayor
Esta obra, que data de 1931, se ubica en el neoclasicismo del período de entreguerras. Se caracteriza por la recuperación de estilos y formas del pasado, empleando un lenguaje musical moderno, libre y con un uso audaz de las disonancias. Además, busca una perfecta cohesión entre la orquesta y el solista (piano).
Ravel se distingue por su claridad sonora y refinamiento técnico, además de una tendencia a simplificar los recursos compositivos, rasgos que se manifiestan plenamente en esta obra. En este concierto también se observan influencias fundamentalmente extranjeras, como la música americana y, de forma muy destacada, el jazz. También resalta la forma de vals en el segundo movimiento, reflejando los bailes populares de la época.
Debido a estas características, entre las que destaca la claridad sonora —pues Ravel no muestra la cualidad poética de Debussy, sino un mayor grado de separación y objetividad—, la obra se identifica claramente con el Neoclasicismo. Ravel fue un pionero en este género y un brillante orquestador, aunque su naturaleza ecléctica lo llevó a adoptar también elementos del impresionismo a lo largo de su carrera.