Maurice Blanchot y el Pensamiento de Jacques Lacan: El Habla Analítica

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Contexto Histórico y Filosófico: París 1969

Presentado por Gabriel Roel en la glosa: Primera lectura de Jacques Lacan, lector de Freud.

Pasada cierta época de los artistas de la vanguardia estética, a contrapelo de ciertos paradigmas e ideales sociales del gusto, y en pleno auge —entre el proselitismo y el imperativo— de la figura del escritor comprometido, donde París había dejado de ser una fiesta y aún estaban frescas las jornadas de mayo de 1968, nos encontramos en 1969.

En este escenario, algunos filósofos iniciaban una política antipsicoanalítica y algún que otro ofrecía su pretensión de ser "el" filósofo del psicoanálisis; ambos dejando de lado cierta tensión de la filosofía y sus intersecciones discursivas, cuya omisión mayor es la que refiere a la opacidad que el pensamiento para "sí mismo" posee, en su raigambre, en el sujeto.

La Estructuración del Inconsciente

Donde ya no hay homologación alguna fuera de la relación con la palabra constituyente del discurso y la estructuración del inconsciente freudiano en su experiencia, el crítico Maurice Blanchot realiza en El habla analítica una lectura del texto que Jacques Lacan publicara en 1966 en Écrits y que significara parte de una enseñanza y programa, iniciados en 1953 en su Discurso de Roma. (G. Roel)

El Habla Analítica

Cuando pensamos en Freud, no dudamos de que hemos tenido con él una reencarnación tardía, la última quizá, del viejo Sócrates. ¡Cuánta fe en la razón! ¡Cuánta confianza en el poder liberador del lenguaje! ¡Cuánta virtud concedida a la relación más simple: un hombre que habla y un hombre que escucha!

Y resulta que no solo se curan las mentes, sino también los cuerpos. Aquello es admirable, aquello entonces rebasa la razón. Para evitar cualquier burda y mágica interpretación de ese fenómeno maravilloso, Freud tuvo que hacer un pertinaz esfuerzo de dilucidación, tanto más necesario cuanto que su método tenía un origen impuro, al haber empezado muy cerca del magnetismo, la hipnosis y la sugestión.

¿Acaso las relaciones, incluso reducidas a relaciones de lenguaje, entre enfermo y médico, no serían siempre esencialmente mágicas?


La Magia en la Relación Médico-Paciente

La magia no siempre exige ceremonias, ni la imposición de las manos o el uso de las reliquias. Ya está allí donde un hombre se hace el importante al lado de otro, y si existen entre un mero enfermo y su médico relaciones de autoridad donde este abusa siempre de su importancia, con mayor razón todavía cuando ese enfermo se considera a sí mismo o es considerado como insensato.

La Violencia en la Clínica Psiquiátrica

En cualquier clínica psiquiátrica, esta impresión de violencia llama la atención del espectador, violencia reforzada además por el espectáculo. El habla no es libre, los ademanes engañan. Todo lo que dice uno, todo lo que hace el otro, enfermo o médico, es trampa, ficción o prestigio. Estamos en plena magia.

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