Materialismo Histórico y Metafísica: De Marx a Kant

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El Materialismo Histórico de Marx

Para Marx, el protagonista de la historia es el ser humano porque, como ser material, tiene necesidades básicas que solo puede satisfacer transformando la naturaleza mediante el trabajo. Si no trabajara y no transformara su entorno, no podría sobrevivir. Por ello, lo que define al ser humano no es su racionalidad ni su esencia espiritual, sino su capacidad práctica de transformar la realidad.

El trabajo no solo es una actividad individual, sino también social, ya que nadie puede cubrir por sí solo todas sus necesidades. Así, el trabajo se convierte en el eje de la organización social. La historia humana es el relato de esa transformación constante de la naturaleza para satisfacer necesidades, y los distintos periodos históricos se explican por los cambios en las formas y condiciones de producción.

Esta historia es, además, una historia de conflicto, pues siempre ha habido explotación: amos y esclavos, señores y siervos, burguesía y proletariado. Aplicando el método dialéctico, Marx entiende la historia como lucha de contrarios, es decir, lucha de clases entre una clase dominante y otra oprimida. Este enfrentamiento debe superarse mediante la creación de un nuevo orden social. En la época moderna, la lucha entre burguesía y proletariado es la más significativa, ya que el capitalismo aliena al proletariado y, por ello, debe ser superado.

La Alienación y la Revolución

Marx denomina alienación a la opresión histórica que sufre el ser humano y distingue tres ámbitos que deben superarse para alcanzar la sociedad comunista:

  • Alienación religiosa: Dios es una creación del ser humano explotado, que proyecta en un más allá la felicidad que no encuentra en su vida real. Esta creencia lo adormece y le impide rebelarse contra la injusticia; por eso Marx afirma que la religión es el opio del pueblo.
  • Alienación política: Se manifiesta en el Estado, que, aunque es una construcción humana, actúa como instrumento de la clase dominante para mantener la explotación, ya que protege los intereses de quienes controlan los medios de producción.
  • Alienación económica: Es la base de las anteriores. En el capitalismo, el proletariado se convierte en una pieza más del sistema productivo, tratado como mercancía cuyo valor es el salario, y del que se busca el máximo rendimiento sin atender a sus condiciones de vida.

Frente a estas formas de alienación, Marx propone la revolución como único medio para un cambio radical: abolición de la propiedad privada, socialización de los medios de producción y desaparición del Estado. Tras la revolución se instaurará una etapa transitoria, la dictadura del proletariado, cuyo objetivo será establecer la sociedad comunista definitiva: una sociedad sin clases, sin opresión y con propiedad colectiva.

Ontología y Conocimiento: De Aristóteles a Kant

La Sustancia en Aristóteles

Para Aristóteles, la sustancia es el modo de ser principal porque existe por sí misma, permanece a través de los cambios y es sujeto de predicación. Los accidentes no existen por sí mismos, sino que dependen de la sustancia. Existen dos modos fundamentales de ser: sustancial y accidental.

Las categorías son todo lo que puede predicarse de la sustancia. Aristóteles distingue diez categorías: una es la sustancia y las otras nueve son accidentes (cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, estado, acción y pasión). El ser es un término analógico; todo lo que existe se encuadra en alguna categoría. Las categorías se refieren primariamente a la realidad y solo después al conocimiento.

El Giro Copernicano de Kant

Para Kant, no conocemos las cosas en sí mismas, sino como aparecen al sujeto (fenómenos). El sujeto estructura la experiencia mediante la sensibilidad y el entendimiento:

  • Sensibilidad: Aporta espacio y tiempo, que son formas a priori y condición de posibilidad de la experiencia.
  • Entendimiento: Aporta categorías a priori (como sustancia y causa) que permiten pensar los fenómenos.

El resultado es el fenómeno, no el noúmeno (cosa en sí, incognoscible). Kant sostiene que la metafísica no es posible como ciencia porque Dios, el mundo como totalidad y el alma no tienen contenido empírico al que puedan aplicarse las categorías; pretender conocerlos implica un uso ilegítimo de ellas.

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