El Manifiesto de Alfonso XIII: El Adiós de un Rey y el Nacimiento de la Segunda República

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Comentario sobre el Manifiesto de Alfonso XIII y la Proclamación de la Segunda República

Clasificación del texto

Nos encontramos ante una fuente primaria de naturaleza histórico-circunstancial y contenido político. Fue redactado por el rey Alfonso XIII en 1931 y, a través de este manifiesto, el monarca comunica su decisión de suspender el ejercicio del poder real, marcando el final de su reinado y dando paso a la Segunda República Española. Este es, por tanto, su contexto histórico-cultural.

La autoría, como se ha mencionado, corresponde al rey Alfonso XIII (hijo de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo-Lorena). Su destinatario es público, ya que está dirigido a toda la población española.

Análisis del contenido

Mediante este texto, Alfonso XIII da a conocer a la nación española las razones que le llevan a tomar la decisión de apartarse del poder, principalmente dos:

  • La falta de apoyo popular en los núcleos urbanos importantes.
  • El deseo de evitar el peligro de una posible guerra civil.

En las primeras líneas, el rey hace referencia al resultado de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, convocadas por el gobierno de Juan Bautista Aznar. Aunque en el cómputo global de concejales triunfó la opción monárquica, este éxito se basó fundamentalmente en el ámbito rural, donde la influencia de los caciques era muy notable. En las grandes ciudades y capitales de provincia, el triunfo de las candidaturas republicano-socialistas fue abrumador, interpretándose como un rechazo a la monarquía.

El monarca intenta transmitir la pena que siente por las circunstancias que le han forzado al exilio, afirmando haber actuado siempre por el bien de España, incluso en sus errores, que considera cometidos «sin malicia».

A continuación, hace referencia a una de las causas más importantes que motivan su partida: el temor a provocar una guerra civil entre españoles, un escenario que desea evitar a toda costa.

También podemos apreciar cómo Alfonso XIII, mediante este documento, suspende «deliberadamente el ejercicio del Poder Real», pero no abdica formalmente. Se aparta del trono sin renunciar «a ninguno de mis derechos», que considera un «depósito acumulado por la Historia». Esta fórmula dejaba la puerta abierta a una posible restauración futura.

En las últimas líneas, Alfonso XIII parece confiar en un eventual regreso cuando se celebren elecciones generales a Cortes Constituyentes, manifestando que espera «a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva».

Contexto histórico

Tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII nombró un gobierno presidido por el general Dámaso Berenguer. Durante este periodo, conocido peyorativamente como la «dictablanda», el rey pretendía organizar una transición paulatina para volver al sistema constitucional de la Restauración, como si nada hubiera ocurrido.

Sin embargo, la oposición antimonárquica se reorganizó. En agosto de 1930, republicanos, socialistas y nacionalistas catalanes firmaron el Pacto de San Sebastián, que aglutinó a casi todas las fuerzas contrarias al rey. Mediante un amplio movimiento político y con el objetivo de obtener el apoyo de la población, su fin era derrocar la monarquía e instaurar una república.

Tras el fracaso de la insurrección militar de Jaca en diciembre de 1930 y la dimisión del general Berenguer en febrero de 1931, este fue sustituido por el almirante Juan Bautista Aznar. El nuevo gobierno decidió convocar primero unas elecciones municipales para el 12 de abril, como un sondeo para conocer la opinión del país antes de celebrar elecciones generales.

El resultado de estas elecciones, con la victoria republicana en las ciudades, fue interpretado como un plebiscito contra la monarquía. Este fue el motivo principal que llevó al rey Alfonso XIII a exiliarse, pues comprendió que no contaba con el apoyo del pueblo español ni con la lealtad incondicional de la totalidad del Ejército. El 14 de abril de 1931 se proclamó y celebró el comienzo de la Segunda República Española.

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