Manifestaciones de la Lírica Popular Medieval y Auge de la Prosa Castellana

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Panorama de la Lírica Popular en la Edad Media (Siglos XI-XV)

Entre los siglos XI y XV, la lírica de tradición popular se manifestó a través de distintas formas poéticas que transmitían emociones personales y experiencias del día a día mediante un lenguaje sencillo y cercano. Se destacan tres vertientes principales:

  • Las Jarchas: Redactadas en mozárabe y añadidas al final de las moaxajas, son breves poemas en los que una voz femenina expresa sentimientos, sobre todo amorosos, dirigidos con frecuencia a su madre o a sus amigas. Estas composiciones constituyen los primeros testimonios conocidos de la lírica en la península.
  • Las Cantigas de Amigo: Pertenecientes a la tradición galaicoportuguesa, son piezas cantadas en las que una mujer, con un tono emocional y directo, manifiesta la espera, el deseo o la tristeza por la ausencia del ser amado, recurriendo muchas veces a la naturaleza como símbolo de sus emociones.
  • Los Villancicos Castellanos: Nacidos dentro del repertorio lírico popular, pasaron a formar parte de la literatura escrita sin perder su esencia colectiva y espontánea, procedente de los cantos campesinos, lo que facilitó su conservación y transmisión a lo largo del tiempo.

Características de las Formas Poéticas Populares

Los Villancicos Castellanos

Los villancicos castellanos son piezas tradicionales de carácter poético y musical que se distinguen por transmitir emociones con un tono lírico, reflejando de manera fiel la sensibilidad y las costumbres del pueblo. Suelen incorporar símbolos que enriquecen el mensaje y le aportan un valor más profundo, a menudo vinculado con la espiritualidad, el entorno natural o las experiencias cotidianas.

Rasgos distintivos:

  1. Composiciones breves, sencillas y ágiles, lo que facilita su recuerdo y difusión.
  2. Su naturaleza oral es un rasgo fundamental de este tipo de obras.
  3. La musicalidad ocupa un lugar central: presentan melodías fáciles de seguir y repetitivas que favorecen la conexión afectiva tanto de quienes las cantan como de quienes las escuchan.

Si bien nacieron en ámbitos festivos y religiosos, los villancicos castellanos han ido transformándose con el tiempo, aunque continúan cumpliendo su función principal: servir como medio de unión y expresión colectiva a través del canto.

La Épica Castellana: Realismo y Tradición Oral

La épica castellana es una forma de narración que nació y se transmitió principalmente por vía oral, pensada para ser recitada o cantada por juglares ante distintos tipos de públicos. Sus composiciones, resultado de un proceso colectivo, suelen carecer de autor identificado porque fueron transformadas con frecuencia por quienes las interpretaban.

Temas y Estilo:

En estos relatos aparecen héroes guerreros, jefes o caballeros que representan valores esenciales de la Edad Media, como la honra, la lealtad o el valor. A diferencia de otras tradiciones épicas europeas repletas de elementos maravillosos, la épica castellana se caracteriza por su realismo: incorpora sucesos vinculados a la historia y a la vida cotidiana, dejando muy poco espacio para lo sobrenatural. Este enfoque confiere a sus textos un estilo sobrio y una fuerte conexión con la realidad medieval hispánica.

Obra Cumbre:

El Cantar de Mio Cid es su obra más destacada, ya que combina la figura heroica del protagonista con un entorno histórico reconocible, consolidándose como pieza clave de la literatura española.

El Desarrollo de la Prosa Medieval

Hasta el siglo XIII las obras didácticas se escribían en verso. Con la llegada de la Escuela de Traductores de Toledo, la prosa comienza a usarse también con fines narrativos.

El Auge del Apólogo Didáctico

Gracias a la obra del infante don Juan Manuel, en la primera mitad del siglo XIV el exemplo o apólogo medieval —el relato breve con finalidad didáctica concretada en una moraleja al final— alcanza su punto culminante.

Primeras Colecciones en Castellano:

No obstante, las primeras colecciones de apólogos en castellano son:

  1. Calila e Dimna (1251): Traducida por orden de Alfonso X. Consta de quince relatos protagonizados por animales y seres humanos que ofrecen enseñanzas para hacer frente a las dificultades de la vida.
  2. El Sendebar (1253): Formada por 23 cuentos unidos por una trama argumental que da comienzo a la tradición de la literatura misógina medieval. Ambas colecciones son de origen indio.

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