La Majestad del Nilo: Deberes, Vida Diaria y Poder del Faraón Egipcio
Enviado por Chuletator online y clasificado en Griego
Escrito el en
español con un tamaño de 4,75 KB
Capítulo 8: El Oficio y la Persona del Faraón
Deberes Fundamentales del Rey
El primer deber del faraón es testimoniar su reconocimiento a los dioses, señores de todas las cosas. El rey estaba ocupado en hacer lo que agradaba a las deidades: construir nuevos santuarios, hacer más sólidas las murallas, y otras obras piadosas.
Una vez que el rey había colmado a los dioses, debía trabajar personalmente, vigilar la ejecución de sus órdenes, y cuando los trabajos estaban terminados, inaugurar el templo y consagrarlo a los dioses, así como presidir numerosas ceremonias religiosas.
La Vestimenta Real: Símbolo de Majestad
La vestimenta real no solo era más suntuosa que la de los príncipes, los jefes civiles y militares, sino que tenía que indicar la calidad divina del que la llevaba. El rey nunca se presentaba destocado en público y, aun en la intimidad, casi siempre llevaba una toca. De hecho, tenía los cabellos muy cortos para poder cambiarla fácilmente.
El rey se ataviaba con gusto para las ceremonias, las paradas militares y la guerra. Según la ocasión, llevaba:
- Coronas y casco.
- Barba postiza o barba corta y recortada en forma cuadrada.
- Taparrabo con pliegues.
- Sandalias de metal, de cuero o de paja.
- Joyas y objetos de adorno (collares, brazaletes).
- A veces, encima de todo, un manto largo, ligero y transparente.
La Jornada y el Trabajo del Rey
Despierto muy temprano, el faraón leía el correo. Luego de bañarse, ofrecía un sacrificio, escuchaba las plegarias y las exhortaciones del sumo sacerdote. Después de esto, empleaba el tiempo en las audiencias y los juicios, el paseo y los placeres.
El nombramiento de los altos funcionarios y los grandes dignatarios también dependía del rey, siendo el de sumo sacerdote de Amón el más importante.
Protocolo y Ceremonias
Recompensas Reales
Podía ocurrir que una recompensa fuera otorgada a un hombre aislado, pero más generalmente se esperaba a convocar a palacio a varios personajes para recompensar. Generalmente, el faraón, desde un balcón, tiraba collares y bienes al recompensado, y este y su séquito salían del palacio con ellos hacia casa entre una masa de aplausos. Estas audiencias de recompensa se celebraban en algunas ocasiones al aire libre, especialmente cuando el recompensado era de mucha importancia.
Recepción de Embajadores Extranjeros
La recepción de embajadores extranjeros era, mucho más que la distribución de recompensas, una ceremonia que permitía exhibir gran fasto y halagaba el orgullo del Faraón. Para estas ceremonias se levantaba un quiosco para el rey en medio de una plaza. La guardia, los portaparasoles y los escribas rodeaban el quiosco.
El faraón no podía abstenerse de subvencionar a los príncipes menesterosos que solicitaban aliarse con él por casamiento o de otra manera.
Deportes y Ocupaciones Bélicas
Deportes Reales y Preparación Militar
La gran ocupación del faraón era la guerra. Desde la infancia, los príncipes se preparaban para ello, de modo que ningún príncipe podía comer si no corría 180 estadios. Se convertían en grandes atletas, con insistencia en el dominio del timón, el arco y la monta del caballo.
Cacerías Reales
Tirar a un blanco de cobre o cazar antílopes en el desierto próximo a las pirámides eran diversiones de príncipe. Deportes más excitantes esperaban al Faraón, que no tenía más que desearlos para medirse allende el Éufrates y al sur de la catarata con bestias feroces que ya no había posibilidad de encontrar en los dos desiertos que bordean el Nilo egipcio.
Los animales que se solían cazar eran el león, el toro silvestre y el antílope. El rey iba equipado como si marchara a la guerra, montado en su carro y con numerosas armas.
Desafíos Políticos
Intrigas en el Harén
El harén podía convertirse en un lugar donde impíos buscaban abreviar el reinado del faraón y cambiar el curso natural de las sucesiones. Hacia el final del reinado de Ramsés III, una de sus mujeres quiso asegurar el reinado a uno de sus hijos, y sirviéndose de diferentes miembros del harén, empezaron a intentar desestabilizar el reinado de su señor. Los culpables de los hechos fueron duramente castigados.
Pensamientos Reales y Legado
Un largo reinado y algunas desventuras podían inspirar al faraón a dejar por escrito sus experiencias para las próximas generaciones. Ramsés III dictó un extenso documento en el que el rey tiene conciencia de haber trabajado bien, tanto religiosamente, como por el reinado de orden y paz, los grandes éxitos militares y la imagen de Egipto.