Maestros del Teatro Clásico Francés: Racine y Molière en el Siglo XVII
El Teatro Clásico Francés del Siglo XVII: Racine y Molière
Jean Racine (1639-1699) fue el dramaturgo más importante del siglo XVII en Francia. Sus obras se caracterizan por:
- Respeto a las reglas básicas del clasicismo: un conflicto, un día y un lugar.
- Retoma de los mitos de la literatura griega y romana antigua: Busca siempre personajes inspirados en el mundo clásico y se mantiene fiel a las historias de mitos.
- Atención al principio del decoro: No debe contener situaciones que no son aceptadas socialmente.
- Acción simple: Es fundamental una acción simple que se basa en un solo conflicto.
- Conflicto en el eje amor-pasión: Para Racine, el amor es el desencadenante de la pasión.
- Hechos reducidos al mínimo: Por esta razón, ya en el primer acto se expresa el conflicto.
- Profundidad psicológica de los personajes: Viven de una manera torturante que los arrastra al pecado.
- Desenlace en el acto IV.
Principios Fundamentales del Clasicismo
El clasicismo, como corriente artística y literaria, se rige por una serie de principios esenciales que buscan la perfección, la razón y la armonía:
- Imitación: El artista debe imitar a la naturaleza y no lo que se le ocurre; debe ser algo creíble que ocurre en la vida real. La razón guía el principio de la imitación clásica.
- Verosimilitud: Parecido a la realidad; no se presenta algo que no sea creíble.
- Separación de géneros: No se permite la combinación de géneros, a diferencia del Barroco.
- Regla de las tres unidades: Un conflicto en el que gira la historia, un día y en un lugar.
- Finalidad: Es la de producir arte e instruir.
- El decoro: No debe contener situaciones que no son aceptadas socialmente.
- La elocución: Se busca la pureza y la claridad de la lengua. Hay reglas que se deben seguir y respetar; se debe adecuar la obra a un modelo fijado de antemano.
Factores Clave del Teatro Clásico Francés
El desarrollo del teatro clásico en Francia estuvo influenciado por diversos factores:
- La protección real exigía un arte solemne y disciplinado, afín con el gusto aristocrático.
- Los conceptos aristocráticos cobraron nueva vigencia debido al imperio de la razón frente a la imaginación. Estos preceptos exigían:
- Una separación de géneros y estilos. La tragedia debe tener estilo solemne, escrito en verso; los personajes de la clase social baja solo se representarán en la comedia, en verso o prosa.
- Las obras deben constar de cinco actos.
- Se debe evitar los excesos de patetismo en los hombres de buen gusto (muerte en escena).
- Respeto a las tres reglas de unidades: unidad de acción, lugar y tiempo.
- Interacción didáctica: El arte debe ayudar a corregir vicios y malas costumbres, cumpliendo así una función social.
Molière: El Maestro de la Comedia Clásica
Molière jerarquizó la comedia, le introdujo los matices provenientes tanto de la farsa como de la tragedia, logrando una perfecta combinación de diversión y de profundidad. Sus personajes son complejos, naturales, verosímiles y de rica estructura psicológica. Se rebeló contra la regla de las tres unidades, aunque la terminó aceptando; él decía que la comedia debía corregir a los hombres divirtiéndolos y atacaba la depravación de ciertos nobles, la falsedad y la hipocresía.
Jean-Baptiste Poquelin, comediógrafo francés, nació en 1622 en el seno de una familia burguesa, pero dejó esa vida de lujo y comodidad por su vocación al teatro. Tuvo una excelente formación humorística. Autor, actor, director teatral, fundó su propia compañía de teatro y satirizó costumbres de su época con profundo sentido ético en obras como: El avaro (1663), Tartufo (1664), Don Juan (1665). Murió en 1673 actuando en la representación de El enfermo imaginario.