Maestros de la Música Española del Siglo XX: Falla, Pedrell, Albéniz y Granados

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Manuel de Falla: Compositor Clave del Siglo XX

Manuel de Falla, compositor por excelencia del siglo XX. Primero en Cádiz y luego en Madrid estudió piano. Entre 1900 y 1905, inició su camino en la zarzuela con Los amores de la Inés. Su obra Allegro de concierto ganó un premio en 1903. En 1905, obtuvo un premio en la Academia de Bellas Artes con La vida breve.

Influencia Francesa y Flamenco

En 1907, Falla se trasladó a París, donde alcanzó principal relevancia. Tenía su personalidad artística ya formada y se codeó con figuras como Albéniz, Debussy, Ravel y Dukas. Utilizó recursos de Debussy y la misma orquesta que Ravel. Cuando llegó a París, ya había compuesto sus Siete canciones populares españolas (1905), que Debussy utilizó como ejemplo de lo popular y lo nuevo. Las Noches en los jardines de España (1915) lo traen de París.

Su producción se basa en el flamenco, destacando El amor brujo (1915) con coreografía de Pastora Imperio. Conocía los palos y las armonías del flamenco, siendo una de las obras que más cautivó.

Neoclasicismo y Legado Inacabado

Falla entró en contacto con el neoclasicismo de Stravinsky a través de El retablo de Maese Pedro (1924) y el Concierto para clave (1926). La primera es politonal y presenta una reducción en la orquesta, recuperando elementos de la tradición neoclásica. Dejó inacabada La Atlántida.

Compositores Cercanos a Falla:

  • Cachaza
  • Manuel Blancafort
  • Gustavo Durón
  • Esplá (regeneracionismo)
  • Robert Gerhard (introductor del atonalismo y serialismo)
  • Ernesto Halffter (principal compositor de la Generación del 27. Tomó clases de forma más directa con Falla. Ganó el Premio Nacional de Música en 1925. Siguió con La Atlántida, que se estrenó en 1965)
  • Rodolfo Halffter
  • Joaquín Turina

Felipe Pedrell: Maestro y Teórico de la Música Española

Pedrell intentó y estrenó óperas en Barcelona, como Quasimodo. Llevó sus ideas a la composición. Su máxima aspiración fue Los Pirineos (1890).

Manifiesto y Teorías Musicales

Editó un manifiesto, Por nuestra música, situándose en la línea de Herder, en la voz del pueblo. Defendió los ciclos de óperas, la conexión motívica y que el propio músico fuera el autor del libreto. Adoptó las teorías de Wagner a la música española.

Sus fuentes musicales principales fueron el folclore, la tradición musical anterior al siglo XVIII y los principios de la música escénica próximos a Wagner.

Magisterio e Influencia

Uno de sus elementos más importantes fue su magisterio: fue profesor en Barcelona de Albéniz y Granados, y en Madrid de Falla. Tuvo una influencia inicial significativa para los compositores catalanes.

Isaac Albéniz: El Virtuoso y el Españolismo Musical

Albéniz, fascinado por el pianista virtuoso, tuvo dos epicentros en su carrera: Londres (Pacto de Fausto, donde buscaba dar música a todo lo que una persona escribe) y París.

Estilo y Obras Clave

Influenciado por Liszt, intentó crear una ópera, pero al ser español, se le pedían elementos como cadencia andaluza, segundo acto, ritmo, lo que lo limitaba considerablemente. En sus últimos años, se centró en la composición pianística, destacando La suite Iberia.

Enrique Granados: Romanticismo y Majismo en la Música Española

Granados, con un estilo distinto, se formó en Barcelona. Ganó un concurso y se dio a conocer. Su línea compositiva se enmarca en el primer romanticismo.

Obras y Estilo Característico

Compuso piezas breves, siendo su mayor éxito las Suites Goyescas, con las que quiso representar el majismo del siglo XVIII. Combinó la fantasía romántica con elementos musicales hispanos, pero sin recurrir directamente al folclore. Su música de cámara fue estrenada en un café.

Perspectivas Críticas y Legado del Españolismo Musical

Adolfo Salazar, en La música contemporánea en España, habla de los autores más contemporáneos de España. Isaac Albéniz fundó el españolismo internacional contemporáneo, poniendo de moda la música española a nivel internacional, como Manuel García.

Henry Collet comenta cómo, desde el Teatro de la Victoria, los músicos españoles no habían llamado la atención hasta Albéniz. Poulenc afirmó que Albéniz tocaba con una austeridad en la expresión, buscando un sólido equilibrio, lo que era una búsqueda de la estilización de lo popular.

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