Maestros y Características de la Pintura del Quattrocento y la Obra Temprana de El Greco

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El Quattrocento: La Pintura del Primer Renacimiento en Florencia (Siglo XV)

El Quattrocento es el primer período del arte renacentista, situado a lo largo de todo el siglo XV en Florencia. En la pintura, al contrario que en la arquitectura y la escultura, no existían modelos clásicos, por lo que este periodo se convierte en un tiempo de experimentación de nuevas formas pictóricas.

Características Fundamentales de la Pintura del Quattrocento

Las principales características fueron las siguientes:

  • Temática: El motivo principal es la figura humana, representada con belleza. Se abordan temas religiosos y mitológicos. A menudo, lo sacro y lo profano llegan a mezclarse en la misma obra.
  • Estilo: Se evita el dramatismo y los temas desagradables propios del Gótico, centrándose la representación en escenas serenas, armónicas e incluso dulces.
  • Técnica y Composición:
    • Preocupación por la representación del paisaje.
    • El dibujo tiene gran relevancia en la obra pictórica.
    • Se le otorga importancia a la luz para crear volumen y profundidad espacial.
    • Interés por crear composiciones equilibradas y armónicas, regidas a menudo por la simetría.

Artistas Clave del Quattrocento y sus Innovaciones

El rasgo común entre estos autores es la experimentación con recursos innovadores que trajeron consigo un nuevo lenguaje pictórico.

Fra Angélico (1400-1455)

Se inició pintando frescos de marcada influencia gótica, evolucionando hasta incorporar la representación del espacio arquitectónico para crear perspectiva. Destaca su obra La Anunciación.

Masaccio (1401-1428)

Sus principales características son el detallado volumen y la perspectiva lineal. Destacan:

  • El tributo de la moneda: Muestra el volumen de las figuras, acentuado por el uso de la luz, así como sus posturas en un relajado contrapposto.
  • La Trinidad: Es uno de los cuadros más importantes del Renacimiento, logrando una perspectiva lineal conseguida a partir de la bóveda de cañón con casetones, que recuerda al techo de San Lorenzo de Florencia.
  • La expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

Paolo Ucello (1397-1475)

Representaba una perspectiva natural. El mejor ejemplo de esto se encuentra en La Batalla de San Romano.

Piero della Francesca (1416-1492)

Entre sus obras más conocidas se encuentra La Madonna del duque de Urbino.

Botticelli (1444-1510)

No se preocupó por la proporción en la figura humana ni por recursos de perspectiva: sus figuras son alargadas, estilizadas, y sus fondos, paisajes bastante sencillos. Con su renovación temática, destacan los cuadros de Venus, como La Primavera o El nacimiento de Venus.


El Greco: La Trinidad (Primera Etapa en Toledo)

Esta obra fue uno de los primeros encargos que recibió El Greco al llegar a España y estaba destinada a ocupar la parte superior del retablo del convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo.

Características de la Composición y Estilo

Debido a su ubicación original, se aprecia la monumentalidad de las figuras, con una perspectiva arriesgada pero acorde al punto de vista del espectador, lo que otorga un sentido escultórico a los personajes.

Esta representación de Cristo muerto, sentado en un trono de nubes, acompañado y rodeado de ángeles, nos permite entender cómo era la pintura de El Greco durante su primera etapa en Toledo, donde la influencia de su estancia en Italia se refleja perfectamente en el uso del color y, sobre todo, en el tratamiento de la anatomía.

Iconografía y Dramatismo

Podemos identificar la iconografía de la Piedad, pero en este caso con el Dios Padre ocupando el lugar de la Virgen María. También es interesante cómo los tonos brillantes de las túnicas de los personajes contrastan drásticamente con la palidez cadavérica del cuerpo de Cristo.

La expresión tanto de los ángeles como del Padre de Cristo aportan emoción a la escena, que ya de por sí, tan solo en la composición, se nos presenta de manera impactante y dramática. Este aspecto se refuerza con la representación del espacio celestial, donde las figuras parecen apoyarse en una grandiosa nube grisácea que cubre el cielo azul y una luz dorada en la zona superior que proporciona un toque de espectro divino y celestial.

Transición Estilística

Si bien el cuadro está representado según las proporciones tradicionales y aún se encuentra alejado de la estilización de las figuras que predominará en las obras posteriores de El Greco, podemos intuir en La Trinidad algo de lo que será su estilo tardío en:

  • La postura serpenteante de Cristo.
  • Las expresiones de los personajes.
  • El incipiente alargamiento de las figuras en general.

Este estilo lo hará único, inconfundible e inclasificable.

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