Los Ludi Publici y el Ocio en la Antigua Roma: Teatro, Mimo y Espectáculos Circenses
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Los Espectáculos Públicos Romanos: Origen y Financiación
Cuando Augusto fue proclamado emperador, Roma tenía 76 días de fiesta. Al cabo de pocos años, los ciudadanos disfrutaban de 175. Fue entonces cuando se empezaron a organizar las grandes fiestas y espectáculos, conocidos como Ludi Publici. Los juegos recibían diversos nombres según el dios al que se le dedicaban, el lugar o el motivo de su celebración.
El erario público dedicaba una cantidad para sufragarlos, pero como siempre resultaba insuficiente, los magistrados aportaban de su propia fortuna. Esta generosidad no era desinteresada, pues buscaban agradar al pueblo y asegurar su elección para futuros puestos políticos.
Representaciones Teatrales y Géneros Populares
En los días de fiesta se celebraban representaciones en honor a los dioses, destinadas a deleitar al pueblo. Las tragedias y las comedias ocupaban la mayor parte de los espectáculos. Además, se representaban las atelanas, los mimos y las pantomimas, géneros que gozaban de gran aceptación entre el público.
La Atelana: El Sainete de Personajes Fijos
La Atelana era una especie de sainete, caracterizado por cuatro personajes muy definidos:
- Doseno: El astuto y jorobado, que encontraba remedio para todo, todo lo sabía y acompañaba sus respuestas con golpes y bofetadas.
- Bucco: El tragón, que solo pensaba en comer.
- Pappo: El viejo bonachón.
- Macco: El tonto, que solía ser el hazmerreír de todos y en las representaciones siempre salía molido a palos.
El Mimo y la Pantomima
El Mimo era parecido a las atelanas, pero sin personajes fijos. Se representaba en los entreactos de las comedias y tragedias, y solía representar la vida familiar. Los personajes habituales eran la mujer, el amante y el marido.
La Pantomima conjugaba canto, música y mímica. La obra tenía escaso valor literario, ya que lo que más se apreciaba era la mímica. Los temas favoritos eran las historias de amor, sobre todo de los dioses y héroes. Estas piezas se representaban en los teatros ordinarios.
Evolución y Asistencia a las Sesiones Teatrales
En un principio, se representaba una tragedia y una comedia diarias. Más tarde, solo una comedia, a la que se acudía después de comer y que duraba unas cuatro horas. Posteriormente, las sesiones teatrales se iniciaban por la mañana y terminaban por la tarde. Los espectadores pasaban allí todo el día, donde comían y bebían.
Hasta el siglo IV, las obras solo eran representadas por hombres, aunque después intervinieron también mujeres (Teodora, por ejemplo, llegó a ser emperatriz). Al teatro podían acudir todos los ciudadanos, e incluso a los esclavos en ocasiones se les permitía la entrada.
El Ocio Callejero
En la Roma antigua, la gente pasaba gran parte del día en las calles y plazas. Estos espacios se convertían con frecuencia en lugares de diversión y pasatiempo. Algunos histriones, bufones y danzantes acudían a los domicilios de los ricos y actuaban mientras cenaban, siendo así recompensados.
Actores y Actrices: Prestigio Social y Vestuario
La mayor parte de los actores eran extranjeros, esclavos y libertos, gente de escaso prestigio social. Las mujeres también intervenían, pero estaban mal consideradas y tenían la misma reputación que las prostitutas.
Los intérpretes se cubrían el rostro con máscaras (hechas de madera, hierro, barro o pintura espesa) y se ponían una u otra según el papel que debían representar.
Espectáculos en el Circo y el Anfiteatro
Grandes carteles con dibujos anunciaban los espectáculos que se iban a representar en el circo o el anfiteatro. Este acontecimiento constituía el tema preferido de todas las conversaciones.
El objetivo principal del magistrado que los organizaba era despreocupar y divertir al pueblo, a la vez que se conseguía el favor de la plebe para alcanzar el puesto político deseado, siguiendo la máxima de «pan y circo».