Lope de Vega y la fórmula de la comedia barroca del Siglo de Oro
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El teatro español antes de Lope de Vega
En el siglo XVI, las obras tenían como escenario los salones palaciegos de la nobleza. El género preferido era el de las églogas, donde los personajes —cortesanos y pastores rústicos— estaban diferenciados por su lenguaje. Sin embargo, la técnica teatral era aún primitiva: no había una trama organizada, sino una acumulación de escenas sin unión interna.
Lope de Vega y la creación de la comedia nacional
Ninguno de los intentos teatrales del siglo XVI sirve para explicar el fenómeno que ocurriría durante el siglo XVII gracias al genio renovador de Lope de Vega. Lope crea la comedia nacional mezclando elementos del teatro anterior con temas propios de la tradición nacional. El resultado fue, en la práctica, una invención suya que todos los demás autores imitaron.
Características principales de la comedia barroca
Ruptura con las normas clásicas
El término comedia es, en el Siglo de Oro, sinónimo de obra teatral. En su creación, Lope se inspira en el principio de libertad artística; es decir, se niega a someterse a las normas del teatro clásico y rechaza las tres unidades dramáticas (acción, tiempo y lugar). Para Lope, los hechos podían transcurrir en tiempos y lugares diferentes dentro de una misma obra. En sus piezas se desarrolla una acción principal, pero pueden aparecer otras secundarias, y se mezclan elementos trágicos y cómicos.
Estructura de la obra
La comedia se divide en tres actos o jornadas:
- Primer acto: Se expone la situación inicial.
- Segundo acto: Se produce el enredo o nudo de la trama.
- Tercer acto: Se llega al desenlace.
El cambio de un acto a otro suele incluir un salto en el tiempo.
Argumentos y temas: amor y honor
Los argumentos son variados y se teatraliza cualquier anécdota tomada de diversas fuentes: la tradición literaria, la historia de España o universal, las vidas de santos o las costumbres sociales. En la mayor parte de los casos, los conflictos giran en torno a dos grandes temas:
- El amor: Es el desencadenante principal de los conflictos. A veces es tratado como una pasión incontrolable y, otras, como un sentimiento noble.
- El honor y la honra: El honor consiste en una cualidad personal según la cual los individuos son virtuosos y de «sangre limpia». La honra, en cambio, es la opinión que los demás tienen sobre la virtud de un individuo. En la comedia del Siglo de Oro, perder el honor o la honra era el mayor mal que podía sufrir un personaje, y estos conflictos eran los preferidos por el público.
La visión de la sociedad
La imagen de la sociedad transmitida por el teatro es armónica y está vinculada al orden celestial. Por encima de todos se halla el rey, garante del orden y de la justicia, cuyo poder es de naturaleza divina. Es evidente que la comedia no reflejaba la verdadera realidad social del momento, como los síntomas de descomposición del imperio, las derrotas militares, el hambre y la pobreza de la población.
Personajes arquetípicos
Los personajes de la comedia son tipos teatrales que reflejan caracteres humanos generales, con rasgos permanentes y funciones fijas dentro de la obra:
- El galán y la dama: Protagonizan la historia de amor principal y suelen casarse al final.
- El criado y la criada (el gracioso): Sirvientes de los anteriores, a menudo aportan el contrapunto cómico.
- El padre o barba: Después del rey, es la figura de mayor autoridad y responsabilidad.
- El rey: Actúa con justicia, imparte la ley y protege a sus súbditos.
- El villano o labrador rico: Representa al pueblo honrado, aunque a veces puede ser el antagonista.
- Otros personajes: Estudiantes, soldados, artesanos, etc., que completan el retrato social.
El verso y el decoro poético
La forma literaria del teatro barroco es el verso. En las comedias se emplea una gran variedad de metros y estrofas, y su uso suele estar condicionado por las situaciones dramáticas (polimetría):
- Para asuntos serios se prefieren los versos endecasílabos.
- Los temas ligeros se expresan en versos de arte menor.
- El romance sirve para las narraciones.
- El soneto se usa en monólogos o momentos de gran intensidad lírica.
- La redondilla o la quintilla son habituales en los diálogos.
Además, se mantiene el decoro poético, es decir, la adecuación del lenguaje y el tono al estatus social y al carácter de cada personaje.