La Lógica de Tomás de Aquino: Fundamentos de la Argumentación Rigurosa y su Relevancia en el Debate Actual
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El Rigor Argumentativo de Tomás de Aquino: Existencia de Dios y el Problema del Mal
Identificación del Problema Filosófico Central
El problema central abordado es la existencia de Dios y la necesidad de postular su ser para explicar la realidad y la presencia del mal en el mundo.
Exposición de las Ideas y Objeciones Escolásticas
Tomás de Aquino presenta inicialmente dos objeciones contra la existencia de Dios, siguiendo su método dialéctico:
Objeciones contra la Existencia Divina
El Problema del Mal: Si Dios es el bien absoluto e infinito, no debería existir el mal en el mundo, ya que un bien infinito debería eliminar toda imperfección. Sin embargo, el mal existe, lo que parece contradecir la existencia de un Dios infinitamente bueno.
La Explicación Natural: El mundo puede explicarse sin recurrir a Dios, puesto que la naturaleza posee sus propias causas y lo que es producto de la voluntad humana puede explicarse por la razón y la intención de las personas.
Respuestas de Tomás de Aquino
A estas objeciones, Tomás responde de dos maneras:
En la primera respuesta, afirma que Dios, en su infinita bondad y omnipotencia, permite la existencia del mal porque de él puede sacar un bien mayor.
En la segunda respuesta, argumenta que tanto las causas naturales como las acciones humanas deben ser remitidas a una Causa Primera inmutable, que no puede ser ni la naturaleza misma ni la razón humana, pues estas son cambiantes.
Contextualización de la Problemática
Este fragmento pertenece a la discusión sobre la existencia de Dios en la Suma Teológica, donde Tomás de Aquino propone las famosas cinco vías para demostrar la existencia de Dios a posteriori, desmarcándose de las metodologías apriorísticas propias de la época. Las objeciones y respuestas forman parte de su riguroso método escolástico, en el que enfrenta argumentos contrarios para refutar la negación de la existencia divina.
Aclaración Terminológica: La Causa Primera
El término “Causa Primera” se refiere al origen último de todo lo que existe. Nada puede ser la causa de sí mismo, y la cadena de causas contingentes debe remontarse a una causa necesaria y no contingente, que es Dios, la primera causa no causada.
Disertación: El Método Tomista como Modelo para el Debate Contemporáneo
Contraste Argumentativo: Rigor Escolástico vs. Debate Actual
Podemos encontrar una conexión entre el pensamiento tomista y la actualidad en el cuidado que Tomás pone en la calidad de su argumentación estructurada en las cinco vías, la cual contrasta con la baja calidad del debate y la argumentación en la sociedad actual. Tomás de Aquino se esfuerza por construir un argumento riguroso, siguiendo una lógica clara. Cada una de las vías está diseñada para llevar al lector desde una observación específica del mundo hacia la conclusión de la existencia de Dios, siguiendo un proceso racional que busca convencer mediante la solidez del razonamiento. Al margen de la validez que concedamos a los contenidos de sus argumentos, hay que reconocer que ese esfuerzo es encomiable.
La Importancia de la Solidez Lógica
Por el contrario, la práctica argumentativa contemporánea, especialmente en el ámbito público y en las redes sociales, suele estar marcada por el uso de falacias, argumentos ad hominem, simplificaciones excesivas y una creciente tendencia a la polarización. La importancia de construir un argumento bien fundamentado ha sido sustituida en muchos casos por el deseo de ganar discusiones a través de la retórica emocional o la simple repetición continuada, en lugar de la validez lógica o la precisión factual.
Conclusión: Recuperando el Enfoque Meticuloso
El método de Tomás de Aquino nos recuerda la necesidad de un debate riguroso y bien pautado, en el que los argumentos se construyen con cuidado y las conclusiones se derivan de premisas sólidas. No es necesario compartir sus conclusiones religiosas para valorar su enfoque hacia un proceso argumentativo ordenado. Nos conduce a reconsiderar el valor de la lógica y la estructura de la argumentación moderna. Y es que el abandono de estos principios puede conducir a una cultura de discusión superficial, donde el objetivo no es buscar la verdad o alcanzar un entendimiento entre diversos agentes racionales, sino simplemente prevalecer sobre el oponente, sea como sea. De manera que recuperar el enfoque meticuloso de Tomás de Aquino podría enriquecer los debates actuales, promoviendo una cultura del diálogo más respetuosa y constructiva.