La Literatura del Siglo XVIII: Ideas, Géneros y la Transformación Social de la Ilustración

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La Literatura del Siglo XVIII: Un Vehículo para las Ideas de la Ilustración

En el plano literario del Siglo XVIII, encontramos variaciones importantes que sirvieron de vehículo a las ideas renovadoras. Prácticamente toda la literatura de este periodo se convierte en literatura de ideas, sobre todo los géneros de ficción, que se ponen al servicio de discusiones sociales y filosóficas.

Tendencias Fundamentales de la Literatura Ilustrada

En este contexto, identificamos tres tendencias fundamentales:

  • Difusión y Sistematización del Conocimiento

    Esta tendencia se centró en la difusión y sistematización global de los conocimientos, haciéndolos accesibles al público. La empresa fundamental fue la Encyclopédie, puesta en funcionamiento por los ilustrados franceses Diderot, Voltaire y D'Alembert. En esta obra, se incorporaron de manera destacada elementos científicos y técnicos, ilustrándolos con ejemplos. Fue una labor que enfrentó problemas por parte del poder establecido.

  • Utilidad y Transformación Social

    Se abordaron problemas concretos de utilidad para el conocimiento y la transformación de aspectos clave de la sociedad del momento, en contraste con los problemas filosóficos y religiosos del periodo anterior. Por ejemplo, en De los delitos y las penas de Cesare Beccaria, se puso de manifiesto el problema entre pena y delito, intentando eliminar la tortura como práctica jurídica.

    En España, Jovellanos escribió su Memoria sobre la policía de espectáculos y diversiones públicas, donde hizo un retrato de las formas de ocio de las juventudes españolas, destacando la taberna. La imagen de España en la Europa del XVIII era desoladora y negativa, una idea que los ilustrados españoles intentaron desmontar.

    Montesquieu, por su parte, fomentó la reflexión jurídica, social y política moderna en su obra El espíritu de las leyes, siendo considerado el fundador de la sociología moderna.

  • Crítica Social y Resistencia

    Esta tendencia se manifestó en escritos destinados a la crítica social del momento, que tuvieron que luchar contra una serie de resistencias heredadas de la época anterior. Encontramos figuras como la de Benito Jerónimo Feijoo, quien escribió ensayos cortos y enfrentó resistencias heredadas del Barroco, pero contó con un fuerte apoyo de la Corona borbónica.

La Cultura de la Discusión y el Razonamiento

El Siglo XVIII propició una cultura de la discusión y el razonamiento, del hablar sobre las cosas y polemizar sobre ellas, para abrir nuevos caminos hacia la modernidad. En la literatura de ficción, encontramos una clara intención didáctica, de forma que la ficción se imbuye de la literatura de ideas. Los géneros estaban sujetos a una serie de reglas de expresión. Podemos mencionar tres variantes principales:

1. La Novela Filosófica (Nouvelle Philosophique)

Se trata de un relato corto filosófico o una novela filosófica. En estas obras, unos personajes se encuentran en una situación que les afecta, y esta situación se carga de sentido filosófico y de reflexión sobre el hombre en el mundo y su relación con los demás. Ejemplos destacados son Cándido de Voltaire y los Viajes de Gulliver de Swift. En ambas, la ficción recurre a enunciar de forma satírica varios elementos del mundo de la época.

2. Los Diálogos (Entretiens)

Otro elemento que revive en este periodo son las obras dialogadas o conversaciones. Hay muchas obras en las que se recupera el lenguaje conversacional, que había sido encorsetado por los humanistas, cultivándose de forma más suelta y cercana a las conversaciones cotidianas, en contraste con lo narrativo. Se hace de forma más o menos ordenada.

Por ejemplo, Diderot, en un suplemento al relato de un marinero, lo presenta en forma de conversación entre un sacerdote y otro personaje, quienes discuten sobre el estado de naturaleza de los indígenas y cómo el trato con los colonos puede degenerarlos. Pero también escribió un diálogo, El sobrino de Rameau, donde se tratan de forma mucho menos ordenada distintos temas.

3. La Literatura Epistolar (en Cartas)

No se trata de cartas verdaderas, sino de literatura de ficción escrita en forma epistolar. Este es un género con tradición desde finales de la Edad Media, cultivado en la Edad Moderna y que ahora conforma un modelo típico de la literatura de ideas. Montesquieu, con sus Cartas persas, estableció el modelo. Después, cientos de obras seguirían ese patrón, siendo el más cercano en España las Cartas marruecas de Cadalso.

El modelo se organiza en torno a corresponsales que intercambian cartas. Estos personajes, a menudo elegidos o construidos como individuos de algún lugar exótico y lejano, entran en contacto con Occidente. De este modo, se ponen de relieve problemas, se critican aspectos sociales y se añaden elementos de tipo novelesco. Fue un modelo que heredaría la narrativa del siglo XIX.

Un ejemplo notable es Las amistades peligrosas de Choderlos de Laclos, una novela epistolar con una trama de intrigas muy bien desarrollada.

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