Literatura romana clásica: época ciceroniana y la figura de Cicerón
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Periodo clásico
El periodo clásico abarca el siglo I a. C. y parte del siglo I d. C., hasta la muerte de Augusto en el año 14 d. C. Es el periodo más fértil de la literatura romana. La vida y la obra de autores como César, Cicerón, Catulo, Lucilio, Virgilio, Horacio, Ovidio, Tito Livio y tantos otros se desarrollaron en estas fechas.
Subdivisiones
Dentro de este periodo, a su vez, se suelen distinguir dos etapas principales:
- Época ciceroniana (hasta la muerte de Cicerón, en el año 43 a. C.).
- Época augústea (hasta la muerte de Augusto, en el año 14 d. C.).
Época ciceroniana
La obra de Cicerón, sin duda el mejor orador que tuvo Roma, marca una época caracterizada por las luchas agitadas de finales de la República, forma de gobierno con la que Cicerón se identificaba. En este periodo la oratoria alcanza su mayor esplendor. Los discursos de Cicerón, pronunciados unas veces en el Foro y otras en el Senado, lograron una gran notoriedad, hecho que motivó la aparición de una serie de eminentes oradores.
Pero la figura de Cicerón no solo es importante por su labor lingüística y la claridad de su expresión. Al igual que César, contemporáneo suyo, evitó en todo momento los vulgarismos. La transparencia y el equilibrio de su lenguaje lo convierten en un pilar de la lengua latina. Cicerón y César en la prosa, y Virgilio en la poesía, son los autores clásicos por excelencia.
Marcus Tullius Cicerón
Vida
Marcus Tullius Cicerón procedía de una familia de clase media; inició su formación en Roma y la completó en Grecia. Le tocó vivir una época llena de convulsiones internas: la rebelión de Espartaco, la conjuración de Catilina y la guerra civil entre César y Pompeyo. Todos estos sucesos los vivió muy de cerca, interviniendo de forma directa en algunos de ellos. Evitó que la conjuración de Catilina saliera adelante, salvando con ello a la República. En la guerra civil se puso del lado de Pompeyo. César, vencedor, lo perdonó, pero Cicerón se retiró temporalmente de la vida pública, dedicándose de lleno a la redacción de su obra filosófica.
Tras el asesinato de César, Cicerón —ferviente defensor de la República— volvió a la palestra política pronunciando sus famosas Filípicas, discursos dirigidos contra Marco Antonio, partidario de la ideología cesariana. Los secuaces de Marco Antonio lo asesinaron: le clavaron la cabeza en una pica y la pasearon por todo el Foro, donde tantas veces había pronunciado sus discursos.
Obra
La producción de Cicerón puede agruparse en varios bloques:
- Obras retóricas
- Discursos
- Obras filosóficas
- Cartas
Obras retóricas: De Oratore
En este grupo de obras Cicerón nos enseña cómo se forja un orador y la forma de componer un discurso. Él nos legó algunos de los textos retóricos más perfectos que se escribieron en Roma.
Técnica para componer un discurso
- Inventio: búsqueda de argumentos apropiados.
- Dispositio: distribución de dichos argumentos en un plan adecuado.
- Elocutio: arte de elegir y utilizar la expresión.
- Memoria: necesaria para ordenar y recordar cada parte en su lugar apropiado.
- Actio: puesta en escena: gestos y modulación de la voz.
Partes del discurso
- Exordio: introducción del tema que se va a tratar.
- Confirmatio: aportación de argumentos.
- Refutatio: refutación u objeciones reales o posibles.
- Peroratio: parte final destinada a ganarse a los jueces y al auditorio.