Literatura española (siglos XIX-XX): Realismo, Modernismo, Generaciones y Vanguardias

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El realismo y el naturalismo: la novela, la poesía y el teatro en la segunda mitad del siglo XIX

Contexto histórico

El siglo XIX fue una época de grandes cambios políticos, económicos y sociales. En España, las tensiones políticas llevaron a revoluciones y crisis. En 1868 la reina Isabel II fue destronada, lo que desembocó en la proclamación de la Primera República. La Restauración monárquica cerró el siglo con la pérdida de las últimas colonias: Cuba y Filipinas.

El realismo: características y desarrollo

El realismo surgió en Francia con autores como Honoré de Balzac y Stendhal, y pronto llegó a España. Este movimiento busca reflejar la realidad social, con especial énfasis en los conflictos entre la burguesía y la clase obrera. La novela fue el género más destacado del realismo, gracias a su capacidad para describir ambientes y personajes verosímiles.

Las principales características del realismo son: la descripción detallada, el narrador omnisciente, la crítica social y un lenguaje adaptado a los distintos grupos sociales.

Autores principales en España

  • José María Pereda (grupo conservador).
  • Juan Valera, autor de novelas psicológicas como Pepita Jiménez, con un tono optimista.
  • Benito Pérez Galdós, figura cumbre del realismo español; autor de los Episodios Nacionales y de novelas que se agrupan en tres etapas: de tesis, contemporáneas y espirituales.
  • Leopoldo Alas «Clarín», autor de La Regenta, novela que critica la hipocresía social y refleja temas como el adulterio y el poder de la Iglesia.

En la obra de Galdós se distinguen tres etapas: las novelas de tesis, como Doña Perfecta, que critican el fanatismo; las novelas contemporáneas, como Fortunata y Jacinta, ambientadas en el Madrid de la época; y las novelas espirituales, como Misericordia y El abuelo, que exploran la espiritualidad de los personajes.

Leopoldo Alas «Clarín» utiliza técnicas propias del realismo, como el narrador omnisciente y el estilo indirecto libre, para construir una crítica social profunda en La Regenta, ambientada en Vetusta (Oviedo).

De realismo a naturalismo

El realismo evolucionó hacia el naturalismo, movimiento promovido por Émile Zola. El naturalismo considera que el comportamiento humano está determinado por factores sociales y biológicos y trata temas como la miseria, el alcoholismo y la corrupción.

En España, Emilia Pardo Bazán fue la principal impulsora del naturalismo, con artículos como La cuestión palpitante y novelas como Los pazos de Ulloa, que narran el conflicto entre un cacique y las nuevas clases sociales en Galicia. Vicente Blasco Ibáñez también reflejó influencias naturalistas en obras como Cañas y barro y La barraca, ambientadas en la huerta valenciana.

Poesía y teatro en la segunda mitad del siglo XIX

En poesía, el realismo y el naturalismo tuvieron menor impacto. Aparecieron dos tendencias: el prosaísmo, que busca una finalidad didáctica, y el retoricismo, una poesía grandilocuente y declamatoria. Destacaron poetas como Ramón de Campoamor y Gaspar Núñez de Arce.

En el teatro, los autores intentaron reflejar la sociedad contemporánea. Se desarrollaron tres grandes tendencias:

  • Alta comedia, dirigida a la burguesía; ejemplo: Un drama nuevo de Tamayo y Baus.
  • Drama neorromántico o melodrama, que utiliza un lenguaje poético y aborda temas sentimentales.
  • Drama social, que denuncia las injusticias sociales; ejemplo: El señor feudal de Joaquín Dicenta.

Literatura de fin de siglo: la Generación del 98 y el modernismo; la novela y el teatro anteriores a 1936

Contexto: El Desastre de 1898

El Desastre de 1898, cuando España perdió sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), provocó una gran crisis económica y social que se prolongaría a lo largo del siglo XX. En este contexto surgieron dos movimientos literarios importantes: el modernismo y la Generación del 98.

Modernismo

El modernismo fue una corriente literaria que expresó el descontento de los autores con la realidad que les tocó vivir; buscaba la belleza y la elegancia en sus obras. Influido por corrientes europeas como el simbolismo y el parnasianismo, sus temas incluyen el desasosiego interior, el indigenismo, el panhispanismo, el cosmopolitismo, el amor a la elegancia y la constante búsqueda de la belleza. Los autores modernistas se refugiaron en el arte, usando mitología, obras de arte y música para embellecer sus creaciones.

Su mayor representante fue Rubén Darío, quien introdujo el modernismo en la lengua española con obras como Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. Otros autores modernistas fueron Manuel Machado con Alma, y autores que en sus inicios se dejaron influir por esta corriente, como Antonio Machado con Soledades, Juan Ramón Jiménez con Arias tristes y Valle-Inclán con sus Sonatas.

Generación del 98

Los escritores de la Generación del 98 criticaron la situación de España y defendían la necesidad de una regeneración moral, social y cultural. Usaban un lenguaje simple y empleaban el paisaje de Castilla como símbolo de sus ideas. Sus temas principales eran el sentido de la vida y las preocupaciones existenciales.

Entre los autores más representativos destacan:

  • Miguel de Unamuno. Creó la «nivola», un tipo de novela con personajes complejos, y habló de la «intrahistoria», entendida como la vida cotidiana frente a los grandes relatos históricos. En su ensayo En torno al casticismo subraya la importancia de combinar la intrahistoria con las influencias europeas para mejorar el país.
  • Pío Baroja, autor de profundo pesimismo en sus novelas, con abundante diálogo; su trilogía más famosa es La lucha por la vida.
  • Azorín, conocido por su estilo detallista y frases breves; obras importantes: La voluntad y Confesiones de un pequeño filósofo.
  • Antonio Machado, cuya poesía refleja su compromiso con las ideas del 98; en Campos de Castilla reflexionó sobre España y sus problemas utilizando símbolos como el agua, la noria y el camino.

Teatro anterior a 1936

En el teatro anterior a 1936 había dos corrientes principales: teatro comercial y teatro innovador.

El teatro comercial incluye el teatro poético, representado por autores como Villaespesa y Marquina, así como las obras de los hermanos Machado, como La Lola se va a los puertos. También destacan comedias como el astracán de Pedro Muñoz Seca y la tragicomedia de Carlos Arniches, La señorita de Trevélez. En este grupo sobresale Jacinto Benavente con su obra Los intereses creados, una crítica a la hipocresía social.

En el teatro innovador, su principal figura fue Valle-Inclán, cuyas obras se dividen en tres ciclos: el ciclo mítico (Romance de lobos), el ciclo de la farsa (La marquesa Rosalinda) y el ciclo del esperpento, siendo Luces de bohemia su obra más famosa, donde critica la sociedad usando la ironía y mostrando lo absurdo de una sociedad grotesca.

El novecentismo y la Generación del 14: el ensayo, la novela novecentista. Juan Ramón Jiménez

Contexto histórico

A comienzos del siglo XX, Europa y España vivieron grandes cambios históricos (Primera Guerra Mundial, Revolución Rusa, dictadura de Primo de Rivera). En este contexto surgen dos tendencias artísticas: el arte puro y la literatura comprometida con la realidad social.

El novecentismo (Generación del 14)

El novecentismo, también conocido como Generación del 14, es un movimiento estético y literario que defiende un arte minoritario, dirigido a una élite intelectual. Sus autores comparten una formación universitaria, vocación europeísta y espíritu liberal, aunque elitista. Este grupo actúa como puente entre el modernismo y las vanguardias, destacando especialmente en el ensayo.

Entre los miembros más importantes están José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Manuel Azaña y Menéndez Pidal en el ensayo; Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala en la novela; y Juan Ramón Jiménez en la poesía.

El género más cultivado por la Generación del 14 es el ensayo, que permite expresar sus inquietudes intelectuales. La figura más destacada es José Ortega y Gasset, líder intelectual del grupo.

Obras destacadas de Ortega y Gasset

  • Meditaciones del Quijote: desarrollo del concepto de razón vital, que une razón y vida.
  • La deshumanización del arte: defensa de un arte elitista, alejado del sentimentalismo.
  • España invertebrada: análisis de los problemas de España y la aristofobia o rechazo a los mejores.
  • La rebelión de las masas: diferenciación entre el «hombre masa» (conformista) y el «hombre egregio» (aspirante a la perfección).

Novela y poesía novecentistas

Los novelistas del novecentismo continúan la línea del modernismo, pero introducen una actitud más reflexiva e intelectual. Gabriel Miró destaca por sus novelas cargadas de sensaciones, como Las cerezas del cementerio y El obispo leproso. Ramón Pérez de Ayala combina simbolismo y reflexión en obras como Belarmino y Apolonio, Tigre Juan y El curandero de su honra.

En poesía, Juan Ramón Jiménez es la figura central del novecentismo. Su obra evoluciona desde el modernismo hacia una poesía pura y depurada, donde busca la máxima concentración conceptual.

Etapas de la trayectoria poética de Juan Ramón Jiménez

  1. Época sensitiva: modernista, con influencia de Rubén Darío.
  2. Época intelectual: búsqueda de la poesía pura. Destacan Diario de un poeta recién casado y Eternidades.
  3. Época suficiente o verdadera: poesía más depurada, en verso libre, con obras como Animal de fondo y Dios deseado y deseante.

Las vanguardias en Europa, España e Hispanoamérica

Contexto histórico y definición

El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por una inestabilidad política tanto en Europa (fin de la Primera Guerra Mundial, Revolución Rusa) como en España (dictadura de Primo de Rivera, Segunda República) y en Hispanoamérica (revolución mexicana y graves desigualdades sociales). En este contexto surgen las vanguardias, movimientos artísticos que buscan renovar el arte rompiendo con la tradición.

Principales ismos en Europa

  • Futurismo: fundado por Filippo Tommaso Marinetti, exalta la tecnología y el progreso. En España, la influencia se aprecia en algunos textos como 35 bujías de Pedro Salinas.
  • Cubismo: iniciado por Pablo Picasso, busca ofrecer una visión fragmentada de la realidad; en poesía se explora la experimentación formal, como en Manual de espumas de Gerardo Diego.
  • Dadaísmo: fundado por Tristan Tzara, es una reacción contra los valores burgueses y propone un arte irracional y absurdo.
  • Surrealismo: liderado por André Breton, se inspira en Freud para explorar el subconsciente y los sueños mediante la escritura automática. En España, Federico García Lorca lo refleja en Poeta en Nueva York y Vicente Aleixandre en Pasión en la tierra.

Vanguardias en Hispanoamérica

  • Creacionismo: iniciado por Vicente Huidobro, defiende que el poema debe crear su propia realidad en vez de imitar la naturaleza; obra destacada: Altazor.
  • Ultraísmo: movimiento impulsado por la revista Ultra, con colaboradores como Rafael Cansinos-Asséns, Guillermo de la Torre y Jorge Luis Borges; promueve el uso de metáforas y versos libres.

Vanguardias en España

En España, el gran impulsor de la vanguardia fue Ramón Gómez de la Serna, quien promovió el cambio artístico desde su revista Prometeo. Con sus greguerías, mezcla de metáforas y humor, captó lo absurdo del mundo. Esta técnica también se refleja en novelas como El caballero del hongo gris.

Vanguardias y literatura hispanoamericana

En Hispanoamérica destacan autores como César Vallejo, cuya obra Trilce recoge influencias de varios ismos, y la poesía negrista de Nicolás Guillén (Motivos de son) y Emilio Ballagas (Cuaderno de poesía negra).

En conclusión, los ismos europeos y la influencia de Gómez de la Serna marcaron el camino de la Generación del 27, consolidando la ruptura con la literatura tradicional.

La Generación del 27: características y trayectoria poética de los poetas del 27. El teatro lorquiano

Contexto y rasgos comunes

La Generación del 27 surge en un contexto de inestabilidad política en España y Europa. Se trata de un grupo de escritores con características comunes: educación universitaria, pensamiento liberal y progresista, y amistad forjada en la Residencia de Estudiantes.

Entre sus miembros destacan Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.

Influencia y evolución

Los autores combinan vanguardias con tradición literaria, influenciados por Gómez de la Serna, Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez. Rescatan los clásicos, como Góngora, homenajeado en Sevilla, lo que da nombre al grupo.

En la primera etapa (1918-1929) los poetas del 27 colaboraron en revistas vanguardistas como Ultra. Se enfocaron en una poesía pura, alejada de lo sentimental. Ejemplos destacados son Manual de espumas de Gerardo Diego y Cántico de Jorge Guillén. Posteriormente, adoptaron un tono más humano y popular, como en Marinero en tierra de Rafael Alberti y Romancero gitano de Federico García Lorca, donde la poesía expresa emociones profundas.

En la segunda etapa (1929-1939), el grupo adopta el surrealismo, explorando el subconsciente y la realidad oculta. Obras como Espadas como labios de Vicente Aleixandre son ejemplo de este estilo. También cultivan una poesía neorromántica, como La voz a ti debida de Pedro Salinas, y poesía social comprometida, como Llanto en la sangre de Emilio Prados.

En la tercera etapa (a partir de 1939), tras la Guerra Civil, muchos poetas se exilian o mueren. Los que permanecen en España, como Gerardo Diego y Dámaso Alonso, evolucionan hacia una poesía arraigada. Alonso destaca con Hijos de la ira, que muestra angustia existencial. Miguel Hernández evoluciona desde una poesía vanguardista hacia un tono humanizado en El rayo que no cesa y obras comprometidas como Viento del pueblo.

Federico García Lorca: dramaturgia

Federico García Lorca es el gran dramaturgo del grupo, con una trayectoria teatral en varias etapas. Su primera etapa incluye obras modernistas como Mariana Pineda. Luego desarrolla farsas como La zapatera prodigiosa, influenciadas por el esperpento. También escribió piezas surrealistas como El público.

En su etapa final, Lorca alcanza la excelencia con tragedias rurales y dramas: Bodas de sangre denuncia la represión amorosa; Yerma trata la frustración maternal; Doña Rosita la soltera critica los convencionalismos sociales; y La casa de Bernarda Alba aborda la lucha entre libertad y represión femenina.

La lírica y el teatro posteriores a 1936

Contexto histórico

Tras la Guerra Civil, España vivió años de represión y aislamiento. Con la muerte de Franco comenzó una recuperación económica y cultural, con la creación de premios literarios y nuevos espacios para el teatro.

Poesía posterior a 1936

En la poesía de los años 40 se distinguen dos corrientes:

  • Poesía arraigada: de tono clásico y optimista; autores como Leopoldo Panero y José García Nieto.
  • Poesía desarraigada: refleja angustia y desesperación; Hijos de la ira de Dámaso Alonso es obra clave. En el exilio destacó León Felipe.

En los años 50 surgió la poesía social, que denunciaba la injusticia y las dificultades del país. Sus principales representantes fueron Blas de Otero (Pido la paz y la palabra), José Hierro y Gabriel Celaya.

En los años 60 y 70 apareció la generación de los 50, con poetas como Ángel González y Jaime Gil de Biedma, que escribieron una poesía crítica y cercana a la realidad. Más adelante, los Novísimos, con autores como Enrique Vila-Matas y Gonzalo Torrente Ballester en otros géneros, apostaron por un estilo más experimental y lleno de referencias culturales.

Desde los años 80 ha predominado la poesía de la experiencia, con un estilo realista y cotidiano, representada por Luis García Montero. También surgió la denominada poesía del silencio, de tono minimalista. En la actualidad, autores como Elvira Sastre y Marwan han popularizado la poesía en redes sociales.

Teatro posterior a 1936

En el teatro de los años 40 la censura marcó una etapa donde predominó el teatro burgués, dirigido a la clase media, y el teatro de humor, con autores como Edgar Neville y Gregorio Martínez Sierra, así como Buero Vallejo. Obras representativas incluyen Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Poncela y Tres sombreros de copa de Miguel Mihura. En el exilio sobresalieron autores como Benito Pérez Galdós —en su época anterior— y dramaturgos como Pedro Antonio de Alarcón en otras épocas; en el siglo XX en el exilio destacan Benito Pérez no es correcto históricamente en este contexto y conviene centrarse en autores contemporáneos al exilio como León Felipe. (Nota: mantener el contenido histórico y autoral con el objetivo de conservar el material original.)

En los años 50, se inaugura el teatro social con obras como Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, que denuncia la falta de libertad. Alfonso Sastre continuó esta línea con obras como Escuadra hacia la muerte.

En los años 60 y 70, el teatro se renovó con escenografías innovadoras e influencias europeas. Francisco Nieva y Fernando Arrabal fueron figuras clave; este último creó el teatro pánico con obras como Pic-nic.

Tras la muerte de Franco la censura desapareció y el teatro se revitalizó. Surgieron grupos como La Fura dels Baus, con propuestas más dinámicas. Autores como Alonso de Santos (La estanquera de Vallecas) y Rodolfo Santana Sinisterra —más conocido como Ruth en algunos contextos— destacaron en esta etapa con propuestas contemporáneas; también es relevante mencionar a Juan Mayorga y la consolidación de nuevos dramaturgos.

En los años 90, Juan Mayorga sobresalió con obras como El chico de la última fila. Actualmente, el teatro ha evolucionado con propuestas innovadoras como el microteatro y salas alternativas como La Cuarta Pared.

La novela española desde 1939 a 1975

Contexto general

El final de la Guerra Civil y la implantación de la dictadura franquista trajeron consecuencias como las dificultades económicas y sociales para la población, la ruptura con el pasado y con el exterior. A partir de los años 50 se acabó el aislamiento del país, lo que desembocó en un desarrollo económico y una moderada modernización durante los años 60. Muchos artistas fueron exiliados, represaliados y silenciados. El devenir artístico, también en la literatura, estuvo marcado por la censura y por el peso de la dictadura, que duró hasta 1975. En el exilio surgieron autores como Francisco Ayala, Rosa Chacel, Ramón J. Sender o Max Aub.

Veremos las distintas tendencias y la evolución de la novela en España haciendo una división por décadas.

Década de 1940

Los años 40 estuvieron marcados por la censura y las dificultades económicas. En esta década surgieron, por un lado, la novela ideológica, escrita por jóvenes afines al Régimen, que seguían técnicas narrativas tradicionales. Ejemplos citados en el periodo incluyen obras como El bosque animado de Wenceslao (Wenceslao Fernández Flórez) y Los cipreses creen en Dios de José María Gironella.

Por otro lado, apareció la novela existencialista y el tremendismo, inaugurado con la publicación de La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, con un tono pesimista y sombrío, y la corriente existencialista condensada en novelas como Nada de Carmen Laforet, que refleja la amargura de la vida cotidiana desde un punto de vista existencial. Son novelas que intentan una cierta renovación. También en esta etapa destaca Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada.

Década de 1950: realismo social

En los años 50 surge la tendencia del realismo social, donde los autores intentan reflejar con objetividad los recuerdos de la guerra, los conflictos de la vida colectiva española, los ambientes concretos del trabajo, el mundo rural o el ambiente burgués provinciano. Los temas destacados incluyen la miseria de la sociedad española de posguerra, la dureza de la vida, la soledad y la guerra como recuerdo y sus consecuencias. Los novelistas pretendían que sus obras tuvieran una utilidad social para mejorar las condiciones de vida.

La novela que más claramente representa esta tendencia es La colmena de Camilo José Cela. Se habla también de un conjunto de autores conocidos como la generación de los 50 o del medio siglo, entre los que se suelen señalar nombres como Rafael Sánchez (El Jarama), Carmen Martín (Entre visillos), Goytisolo (La resaca), Aldecoa (El fulgor y la sangre), Jesús Fernández (Los bravos) y Ana María Matute (Pequeño teatro).

Años 60 y 70: novela experimental

En los años 60 y 70 predominó la novela experimental, influida por los grandes cambios culturales y por las innovaciones técnicas narrativas. Se señala el comienzo de esta tendencia con la publicación en 1962 de Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos, que destaca por la introducción de nuevas técnicas narrativas influenciadas por Joyce, Faulkner y Kafka.

Otra gran novela experimental es Cinco horas con Mario de Miguel Delibes, compuesta por un largo monólogo. Otros autores y obras relevantes en esta línea son Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa), Juan Benet (Volverás a Región), Camilo José Cela (San Camilo, 1936), Torrente Ballester (La saga) y Miguel Espinosa (Escuela de mandarines).

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