Literatura Española del Siglo XVIII: Ilustración, Prosa, Poesía y Teatro Neoclásico
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Siglo XVIII: Contexto y Pensamiento Ilustrado
El aislamiento español frente a Europa termina con la muerte sin sucesión del último monarca de la Casa de Austria y con la Guerra de Sucesión. Con Felipe V, empieza la importación de modelos políticos y culturales franceses. El Estado se hace cargo de la cultura a través de diversas instituciones culturales.
En Francia se ha afianzado un movimiento ideológico y cultural denominado Ilustración, que es la defensa de la razón como fuente de conocimiento y la confianza en el progreso. La Ilustración pretende sustituir los conceptos de jerarquía, disciplina y autoridad por los de igualdad, libertad y crítica libre. Hay un optimismo racional que extiende la idea de que el ser humano puede conseguir cualquier cosa con la razón. Voltaire y Kant muestran esa confianza en el progreso humano.
Características de la Ilustración
- Impulso de las ciencias y del método experimental, lo que lleva a valorar el racionalismo.
- Criterio de utilidad y provecho: todo aquello que es útil es bello y provechoso.
- Intención didáctica: el rey y una minoría letrada gobiernan al pueblo y pretenden guiarlo hacia el conocimiento.
En el siglo XVIII se distinguen tres tendencias literarias: el Posbarroquismo, el Neoclasicismo y el Prerromanticismo.
La Prosa en el Siglo XVIII
La prosa de ficción es muy escasa. Destacan:
- Diego Torres de Villarroel, autor de una autobiografía.
- José Francisco de Isla, publicó la novela satírica Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, donde ridiculiza la retórica eclesiástica.
Lo más importante es la prosa de intención didáctica. Destacan:
- Benito Jerónimo Feijoo, racionalista que intentó combatir las supersticiones. Sus dos obras principales son el Teatro crítico universal y las Cartas eruditas y curiosas.
- José Cadalso. Sus obras son:
- Los eruditos a la violeta, sátira de la educación superficial y de las personas que se presentan como sabias siendo ignorantes.
- Noches Lúgubres, inspiradas en un ambiente sepulcral, plagado de elementos prerrománticos.
- Cartas marruecas, que pone de manifiesto los defectos de la sociedad española, entre los que se encuentran el atraso científico y las malas costumbres.
- Gaspar Melchor de Jovellanos: Representa al perfecto ilustrado que participó activamente en la política del país. Su prosa tiene un estilo sobrio y elegante. Sus obras más destacadas son Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos e Informe sobre el expediente de la Ley Agraria.
- Ignacio de Luzán: Su obra Poética establece el nuevo canon estético literario, siguiendo los preceptos clásicos.
La Poesía en el Siglo XVIII
Los Fabulistas
La fábula se convierte en el género ideal para la transmisión de conocimientos. Destacan Félix María de Samaniego y Tomás de Iriarte.
Juan Meléndez Valdés
Cultiva una poesía anacreóntica y más tarde escribe poesía filosófica y moral.
El Teatro Neoclásico en España
Pervive un teatro posbarroco, de inspiración calderoniana, que ha tendido al exceso y la exageración. Tuvo un gran éxito el sainete. Los ilustrados, conscientes de la escasez de obras de calidad que contrastaba con la afición del público, buscaron crear un teatro útil y moralizante.
Características del Teatro Neoclásico
- Respeto a la regla clásica de las tres unidades (acción, tiempo y lugar) para lograr verosimilitud.
- Imitación de la realidad, para que el público pueda sentirse identificado y aprenda de la obra.
- Defensa apasionada de la virtud al tiempo que se rechaza el vicio.
- Expresión en prosa, aunque en algunas obras se emplea el verso sencillo.
- Búsqueda de la claridad en el lenguaje, donde cada personaje se expresa según su condición social y cultural.
Leandro Fernández de Moratín
Lo mejor de su producción son sus comedias, que están bien construidas y resueltas con maestría. El tema recurrente fue la falta de sinceridad como forma de vida, y lo enfocó desde tres perspectivas distintas:
- Los matrimonios concertados, donde la joven solía casarse con un hombre mayor: El viejo y la niña y El sí de las niñas.
- La educación de las jóvenes: La mojigata.
- El teatro de su tiempo: La comedia nueva o El café. En esta obra, critica a los malos autores dramáticos y las disparatadas obras posbarrocas.