Libertad política según Hannah Arendt: acción, pluralidad y poder del pueblo
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Explica el concepto de libertad política desarrollado por Hannah Arendt (Sobre la revolución, cap. 1)
La libertad política se distingue de la libertad filosófica al ser claramente la cualidad del «yo puedo» y no del «yo quiero». Sólo puede manifestarse en las comunidades en la medida en que la posea la ciudadanía y no los hombres.
Libertad política como capacidad de acción y pluralidad
La libertad política es la capacidad de actuar en común y la capacidad plural: la intervención de los ciudadanos en política en el espacio público, común a todos ellos. El poder del pueblo no tiene limitaciones intrínsecas y es mucho más fuerte que el estatal; por ello, el Estado cuenta con herramientas para limitarlo:
- Contentar a los ciudadanos recogiendo sus demandas para que olviden el poder activo que tienen en la política, de modo que parezca que sus derechos y privilegios los otorga el poder estatal y no la organización y acción colectiva del pueblo (estrategia utilizada, por ejemplo, por Bismarck en Alemania).
- Reducir la participación popular mediante gobiernos representativos para que el espacio público mengüe y las personas participen menos en política, siendo así menos libres desde la perspectiva republicana de Arendt.
El plano público y la herencia clásica
Arendt trata la libertad en el plano de la vida pública, desde un republicanismo que retoma la concepción de los antiguos griegos, reivindicando en público las cuestiones sociales y siguiendo el camino de la virtud.
Lenguaje y distinción del poder
En español sólo tenemos una palabra para “poder”, sin distinguir el poder ciudadano del poder estatal. En alemán, en cambio, existen dos términos: uno que se refiere a la dominación, la coacción o la violencia —el poder del Estado— y otro que se refiere al poder político del pueblo, al que alude Arendt.
Pluralidad, novedad y revolución
La pluralidad no es algo intrínseco a los humanos, sino que surge de las relaciones entre ellos. Arendt entiende todo lo que considera positivo como el surgimiento de algo nuevo: para ella, la revolución es la aparición de una novedad cuyo fin último es la libertad (no la mera liberación). Las revoluciones se producen cuando el pueblo se levanta y debilita el poder estatal.
Acción pública frente a la mera voluntad
La libertad política reside en las acciones sociales y políticas; no en ideas ni planteamientos, sino en el acto político público.
Liberalismo y republicanismo
Con el liberalismo, el concepto de libertad cambia y pasa al plano de la vida privada: consiste en hacer lo que se quiera con la propia vida sin intervención del Estado. Completamente opuesto al liberalismo —con sus derechos consagrados en cartas, decretos o constituciones— está el republicanismo, al que no le satisface la consagración de derechos en una constitución estática. Para Arendt, los derechos deben redefinirse continuamente conforme pasa el tiempo y lo hacen las generaciones; estas deben participar en el “espacio de aparición” donde se desarrolla la libertad política. Habermas comulga plenamente con la autora en algunos de estos puntos.
Poder político: vertical versus asociativo
La libertad política está ligada al poder político, que nada tiene que ver con el poder estatal que mantiene el liberalismo, ya que éste es vertical y jerárquico. Arendt propone el poder asociativo u horizontal como la forma ideal de poder político: existe una causa común de lucha que une al pueblo y lo hace fuerte. Según la autora, el poder asociativo es propio de las mujeres y el vertical, de los hombres; resulta por ello llamativo que recupere este modelo de organización política para un mundo tradicionalmente masculino.
Poder deliberativo
Arendt acuña el concepto de poder deliberativo como la capacidad de participar en política y la vocación participativa para intervenir en el espacio público.
El desafío democrático
El problema de la política está en la articulación del poder del pueblo en los procesos democráticos, porque la gente ha olvidado aparentemente que la democracia proviene de la lucha del pueblo contra el despotismo ilustrado mediante una revolución; esto conviene a las élites, que continúan beneficiándose.
Conclusión
En conclusión, Arendt habla de la libertad política como un fenómeno ligado al plano de la acción y no de la mera voluntad. Ser libre y actuar son la misma cosa: eres libre mientras actúas políticamente, no antes ni después. La acción política tiene el objetivo de crear y cambiar el mundo según los principios que mueven a las personas y las circunstancias.