Ley Orgánica del Estado de 1966 y la Institucionalización del Franquismo
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Naturaleza y Contexto de la Ley Orgánica del Estado
El documento a comentar posee una naturaleza política y jurídica, puesto que se trata de una ley. Es un documento cuya autoría viene dada por el propio Gobierno de España dentro del marco de la Ley Orgánica del Estado de 1966. El documento tiene un destino general a la ciudadanía española y viene a conformar el final de la institucionalización del Régimen Franquista, nacido de la Guerra Civil. La cronología del documento se nos ofrece por él mismo y se corresponde con la segunda etapa de la dictadura del general Franco.
Significado Político y Atribuciones del Jefe del Estado
En el documento se nos ofrece una clara imagen del significado del régimen y de las atribuciones conferidas al Jefe del Estado, donde personifica la representación máxima del Estado, arrogándose incluso la soberanía nacional. En definitiva, quedan claras las atribuciones del Jefe del Estado, propias de un estado dictatorial, y dan definición completa a lo que el régimen calificaba como democracia orgánica, donde la representación no la ejercen los ciudadanos de forma individual, sino una serie de instituciones clave:
- La familia
- El municipio
- El sindicato
Concentración de Poderes y Evolución del Sistema
La concentración de poderes en la figura del Jefe del Estado queda plasmada de una forma clara y contundente. Con la misma, se da por terminado todo el entramado político del sistema impuesto por el general Franco, abandonando los últimos vestigios fascistas que en anteriores leyes fundamentales se daban. Por ello podemos decir que este artículo, a pesar de enmarcarse dentro de una ley que pretende unificar el resto de leyes anteriores, viene a mantener, como se puede ver tras su lectura, los principios básicos del sistema autoritario.
El Desarrollismo y la Crisis del Régimen
Esta Ley Orgánica viene a demostrar que, a pesar del desarrollismo español de los años 60, con un importante incremento de la calidad de vida de los españoles, la transformación social derivada de la bondad de la economía no muestra, en modo alguno, una transformación política de las estructuras de la dictadura. Triunfan las tesis continuistas frente a grupos tímidamente reformistas que serán superados por el propio inmovilismo del régimen.
Hacia la Transición Política
A pesar de ello, ya en 1968, la sociedad española —una sociedad cambiante y ávida de reformas— comienza a demandar cambios en la estructura política, que llevarán a los primeros conflictos sociales, sobre todo en la Universidad y entre los movimientos obreros, al tiempo que se producen los primeros atentados de la banda terrorista ETA. Es el inicio, ante el inmovilismo, de una larga agonía del régimen franquista, que se acentúa con la crisis de 1973 y con la cada vez mayor unidad de la oposición antifranquista, tanto en el interior como en el exterior del país.
No obstante, será la desaparición física del dictador en 1975 la clave para devolver al pueblo español la soberanía que le había sido arrebatada por la fuerza de las armas en el periodo que conocemos como Transición Política.