El Legado de Roma en Hispania: Transformación y Cultura de la Península Ibérica
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El Proceso de Romanización en la Península Ibérica
La romanización es el proceso por el que los pueblos integrados en el Estado romano adoptaron las formas de vida y mentalidad de los romanos, transformando sus idiomas, costumbres, organización económica y cultura. La romanización fue muy intensa en la costa mediterránea y, sobre todo, en el sur (Bética); menor en la Lusitania y en el interior; y escasa en el norte, donde sus pueblos siguieron viviendo con arreglo a sus primitivas costumbres.
El Legado Cultural Romano en Hispania
El legado cultural romano en Hispania se puede concretar en los siguientes puntos fundamentales:
El Fomento de la Urbanización
Las ciudades fueron la esencia de la civilización romana y la base de la romanización. La ciudadanía romana constituía un estatuto privilegiado que otorgaba derechos civiles (acceso a la propiedad y a la familia) y derechos políticos, como el derecho al voto y el acceso a las magistraturas.
Las ciudades seguían el modelo urbanístico romano. Eran de planta ortogonal orientada por dos grandes ejes —cardo y decumano— que se cruzan en el foro, centro de la vida urbana que acoge los principales edificios públicos (basílicas, templos, etc.).
El Derecho Romano
Constituye la contribución más efectiva y duradera de los romanos a todo el mundo occidental. El Derecho romano afirma los derechos del individuo, tanto a efectos familiares como de la propiedad privada, con lo que cambió radicalmente la vida de los pueblos indígenas basadas en el colectivismo.
Administración, Justicia y Ejército
Las actividades de la administración, de la justicia, del comercio y, sobre todo, del ejército romano fueron motores de cambio, porque la población indígena participaba en las legiones y tropas auxiliares y porque el establecimiento de los campamentos militares daba lugar a todo tipo de relaciones y contactos con la población autóctona.
La Unificación Lingüística: El Latín
El latín vulgar fue el instrumento con el que unificaron lingüísticamente la Península Ibérica, y que será más tarde la base de las lenguas románicas de Europa, entre las que se incluye el castellano o español. El sustrato lingüístico prerromano pervivió de alguna forma en el norte, como lo prueba la supervivencia del euskera.
Obras de Ingeniería y Arquitectura
Para que la unificación política fuera efectiva, los romanos construyeron una inmensa red de carreteras (calzadas) y puentes (Alcántara, Córdoba) que permitía viajar por toda la península. Además, construyeron acueductos magníficos como el de Segovia. También construyeron impresionantes templos, teatros (Mérida), circos y baños en las principales ciudades.
La Literatura y el Pensamiento
Los romanos no trajeron solo su literatura, mitología y cosmogonía, sino también la de los griegos clásicos. Destacan figuras importantes de origen hispano como Séneca y Marcial.
La Introducción del Cristianismo
A través de los romanos se introduce en Hispania el cristianismo, que dará lugar posteriormente a la religión católica, definidora de buena parte del carácter del pueblo español. Ya en el siglo II se encuentran en la península numerosas comunidades cristianas de las que saldrán un buen número de mártires y santos que siguen formando parte de las tradiciones populares y religiosas españolas.