El Legado Funcional de Roma: Ingeniería, Colosalismo y Edificios Públicos
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Fundamentos de la Arquitectura Romana: Ingeniería y Funcionalidad
Entre las características fundamentales de la arquitectura romana destacan:
- Ordenación y planificación: Rigurosa en la concepción urbana.
- Colosalismo: Una tendencia que exalta el poder de Roma.
- Regularidad y simetría: Predominantes en su concepción urbana y arquitectónica.
- Sentido utilitario: La obra construida es eminentemente útil, derivando en un arte funcional.
- Avances técnicos: Utilización del Opus cementitium, un tipo de aparejo formado por cantos rodados mezclados con un mortero o argamasa típicamente romano. Este material, de extraordinaria dureza y resistencia, estaba constituido por 2/3 de cal y 1/3 de arena.
- Dominio estructural: El desparpajo con el que construyen arcos, bóvedas y cúpulas.
Con ello se consigue una determinada concepción del espacio interior, siempre muy rica, pero que varía según los edificios y su funcionalidad. Este mismo carácter funcional explica la enorme variedad de construcciones realizadas por los romanos, en las que siempre demostraron su originalidad, su pragmatismo y la perfección de su obra. Esto se evidencia en las concepciones urbanísticas, los foros, los templos, las basílicas, los monumentos conmemorativos (columnas, arcos de triunfo) e incluso la propia casa romana, también característica.
Arquitectura para el Ocio y la Sociedad: Edificios de Diversión
Las construcciones dedicadas a funciones de recreo y diversión fueron uno de los emblemas de la arquitectura romana. No solo por el aprecio que mostraba el pueblo hacia esos eventos, sino por la importancia monumental que adquirieron, símbolo también de su poder político. Entre ellos habría que destacar los teatros, anfiteatros, circos y termas.
Anfiteatros
Son normalmente edificios de planta oval (consecuencia de unir dos teatros por la escena), y que servían como centro de las luchas entre fieras o entre hombres y fieras. El más conocido es el Coliseo.
Teatros
Se trataba básicamente de una adaptación de los griegos, si bien hay algunas diferencias significativas. Las gradas no son ultrasemicirculares como las griegas, sino simplemente semicirculares, y la orchestra también es semicircular, con lo que finalmente se gana espacio para la escena. Otra diferencia respecto al teatro griego es que los paneles pintados que decoraban el proskenion en aquellos, se sustituyen ahora por un fondo decorado con columnatas. El más antiguo de los teatros romanos conservados es el de Pompeya.
Circos Romanos
También conocidos posteriormente como hipódromos, pues estaban dedicados a las carreras de cuádrigas y de caballos. Tenían forma elíptica con un eje central, la Spina, para limitar los canales de la carrera. Al final de cada extremo se hallaba la meta, una piedra redondeada que fijaba el límite de las vueltas (siete en total), pero que era muy fácil de rozar, lo que provocaba aparatosos accidentes. En Roma llegó a haber hasta tres circos, siendo el más importante el Circo Máximo.
Termas
Los baños públicos en Roma gozaron de una gran popularidad y fueron numerosos los construidos, algunos de una notable monumentalidad. Su origen se halla en la adaptación de los gimnasios y palestras griegos a un nuevo sistema de calefacción inventado en Campania, el Hypocaustum. Este consistía en un doble suelo por el que discurría aire caliente, procedente a su vez de una habitación en la que se localizaba un gran horno.
Los baños clásicos constaban de tres estancias características:
- Caldarium: Con piscinas de agua caliente.
- Frigidarium: Con piscinas de agua fría.
- Tepidarium: Estancia de relax.
A ellas habría que añadir el vestuario. Las termas tenían además una importante función social, ya que eran un habitual centro de reunión y tertulias, sobre todo en aquellas más grandes donde podía haber todo tipo de instalaciones: salas de ejercicio, bibliotecas, piscinas, etc.