Legado Artístico y Cultural de Al-Ándalus y la Expansión Mediterránea de la Corona de Aragón

Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Arte y Humanidades

Escrito el en español con un tamaño de 5,7 KB

El legado cultural de Al-Ándalus

La ciudad andalusí reflejaba la mentalidad islámica, caracterizada por una austeridad notable, evidenciada en la ausencia de espacios públicos dedicados al ocio o la diversión. El carácter íntimo e individualista del Islam, que prioriza el ámbito doméstico, convertía la calle en un espacio residual y desordenado, dando lugar a trazados urbanos irregulares y sinuosos.

Creación literaria y pensamiento

Se observó una evolución en las doctrinas, transitando desde la libertad de la época califal hasta la rigidez impuesta por Almanzor. La España musulmana se erigió como una vía fundamental para la transmisión de la ciencia griega y parte del conocimiento hindú hacia Occidente, como es el caso del sistema de numeración. A partir del siglo X, la cultura experimentó un crecimiento significativo, manifestado en la figura de egregios astrónomos y del médico judío Maimónides. La poesía floreció con autores como el rey Al-Mutamid e Ibn Zamrak, cuyos versos adornan la Alhambra. Otro poeta de renombre fue Ibn Hazem, autor de la obra "El collar de la paloma". Destacaron también escritores y filósofos como Abentofail, Maimónides y Averroes. La historia fue narrada por diversos escritores, entre ellos Ibn Jaldún. Como resultado de esta rica interacción cultural, el idioma árabe ha dejado una profunda huella en numerosas palabras, prefijos y sufijos del castellano.

La mezquita y el palacio en el arte hispanomusulmán

Los materiales constructivos predominantes fueron la piedra en la etapa califal, y el ladrillo y el yeso en las etapas posteriores. La mezquita, edificio principal de culto, se estructura en torno a un patio al aire libre (Sahn) que da acceso a la sala de oración cubierta (Haram). El fondo de esta sala está delimitado por el muro o quibla, hacia el cual se orienta la oración. En este muro se abre el Mihrab, espacio sagrado rodeado por la maxura, reservada al califa. Exteriormente, se alza el alminar o torre desde la cual se realiza la llamada a la oración.

Este esquema se repite en mezquitas emblemáticas como la de Córdoba, cuya construcción se inició con Abd-al-Rahman I, continuó con importantes obras de Abd- al-Rahman III y Al Hakam II, y fue ampliada en anchura por Almanzor. Las naves se sustentan mediante arcos inferiores de herradura con dovelas de colores, mientras que los arcos superiores, de medio punto, descansan sobre pilares. En la ampliación de Al Hakam II, se introdujeron en la Maxura arcos apuntados, lobulados y entrelazados. El Mihrab presenta dovelas decoradas con mosaicos y sus bóvedas incorporan arcos entrecruzados.

Otras mezquitas de relevancia incluyen la de Bib-al-Mardum o Cristo de la Luz en Toledo, construida en ladrillo, y la de Sevilla, de la cual se conserva el alminar almohade conocido como la Giralda.

El palacio califal de Medina Azahara constaba de zonas residenciales, militares y un Salón Rico destinado a recepciones, destacando sus paredes decoradas con motivos vegetales pétreos, además de espléndidos jardines con estanques.

El palacio de la Aljafería en Zaragoza, del siglo XI, presenta un exterior robusto y defensivo con torreones, contrastando con un interior ricamente decorado en yeso con arcos mixtilíneos singulares.

El palacio nazarí de la Alhambra exhibe una fantástica decoración de yeserías con motivos vegetales, epigráficos y geométricos, distribuidos en una alternancia de salones (de recepción y privados) y patios. El agua es un elemento central, fluyendo desde magníficas fuentes como la del Patio de los Leones. Columnas estilizadas rodean los patios y se complementan con miradores adornados con perfiles de estalactitas, resultado de los mocárabes colgantes. En un extremo, los jardines del Generalife culminan la integración de formas naturales, como el agua y la vegetación.

Los reinos cristianos en la Baja Edad Media: La expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo

De los cuatro reinos que conformaban la Corona de Aragón, uno carecía de salida al mar, mientras que los otros tres poseían extensas fachadas marítimas en el Mediterráneo. A partir de finales del siglo XIII, los monarcas aragoneses iniciaron una ambiciosa política de expansión por el Mediterráneo. Esta expansión conllevó enfrentamientos, especialmente con Francia, así como con los genoveses, y generó la enemistad del Papado.

Se incorporaron a la Corona territorios como Sicilia (1282), Cerdeña (1324) y el reino de Nápoles (1443). Asimismo, fueron conquistados los ducados de Atenas y Neopatria por los mercenarios almogávares.

Como consecuencia directa de esta proyección internacional, se desarrolló un activo comercio en Barcelona. La Corona exportaba tejidos y hierro, e importaba cereal, sal y plata de Cerdeña, así como pieles y cueros. Sin embargo, la principal consecuencia política de esta proyección fue la aceptación del pactismo con las Cortes y la realización de concesiones a los señores feudales.

A partir de la crisis del siglo XIV, Valencia comenzó a sustituir a Barcelona como principal puerto comercial. En cualquier caso, la caída del Imperio Bizantino en 1453 aceleró la decadencia comercial de la región.

Entradas relacionadas: