El Lazarillo de Tormes: origen, estructura y rasgos de la novela picaresca en el Renacimiento
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El Lazarillo de Tormes y la novela picaresca en la prosa renacentista
Corrientes de la prosa castellana renacentista
En la prosa castellana renacentista destacan cuatro corrientes:
- Prosa didáctica: pretende el perfeccionamiento del hombre y de la sociedad. Entre sus representantes figuran Juan de Valdés con Diálogo de la lengua y fray Antonio de Guevara con Menosprecio de corte y alabanza de aldea.
- Prosa histórica: sobresale con Juan de Mariana y su obra Historia general de España.
- Prosa religiosa: tiene una intención formativa, como puede verse en La perfecta casada de Fray Luis de León o en Camino de perfección de Santa Teresa de Jesús.
- Narrativa: es la corriente más representativa y se desarrolla en dos tendencias: una de carácter idealista y otra de carácter realista.
Tendencias narrativas y géneros
La tendencia idealista se caracteriza por narraciones ficticias escritas en un lenguaje culto. Dentro de esta tendencia se aprecian distintos géneros:
- Libros de caballería (con la saga de Amadís de Gaula como referente).
- Novela corta italiana.
- Novela pastoril.
- Novela bizantina.
- Novela morisca (cuyo antecedente son los romances fronterizos).
La tendencia realista y la novela picaresca
La tendencia de carácter realista describe personajes y ambientes verosímiles con un lenguaje popular; su máxima expresión es la novela picaresca, iniciada en 1554 con La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.
Factores del nacimiento del género picaresco
El nacimiento del género picaresco se debe a diversos factores: el ambiente social de la época —con las calles repletas de individuos sin trabajo y mendigos— y una creciente discriminación por «limpieza de sangre». Además, la apertura ideológica iniciada por Carlos I propicia la aparición de las ideas erasmistas y una reacción literaria contra los libros de caballerías, ante los que la picaresca opone un antihéroe como protagonista.
Se trata de una novela autobiográfica en la que el pícaro ofrece su visión del mundo a lo largo de distintos episodios en los que relata sus memorias, subordinadas a un final predeterminado al que quiere dirigir al destinatario. Entre los rasgos que caracterizan al héroe destacan su actitud antiheroica, su origen humilde y el hambre como su motor principal. Estas características se oponen a las que presenta el héroe de la novela de caballerías.
Estructura y contenido del Lazarillo
El Lazarillo cuenta en primera persona la historia de Lázaro de Tormes, quien aprende a sobrevivir gracias a su ingenio y consigue asentarse como pregonero en Toledo. La obra se compone de un prólogo y siete tratados de extensión variable, que forman una carta a un personaje desconocido («Vuestra Merced») en la que Lázaro trata de justificar su «caso», una situación de deshonor.
Los tres primeros tratados describen sus orígenes familiares y sus tres primeros amos (el ciego, el clérigo de Maqueda y el hidalgo empobrecido). A partir del tratado IV, Lázaro va mejorando su situación hasta que en el tratado VIII lo vemos como un hombre maduro, casado y con un oficio respetable. Es en este tratado donde conocemos el «caso»: las habladurías sobre el amancebamiento de su mujer con el arcipreste de San Salvador.
La obra, por tanto, se estructura de la siguiente manera: el eje narrativo (el «caso»), que ocupa el prólogo y el tratado VII, y el desarrollo picaresco. A su vez, puede dividirse en el periodo de aprendizaje (tratados I a III) y las prácticas de las enseñanzas picarescas (IV–VI).
Personajes y estilo
En el Lazarillo, los personajes no cuentan con una descripción formal; cada uno cobra vida actuando de forma que su retrato se complementa con lo que hace o con lo que dicen de él. Además, son personajes arquetípicos que representan a una clase o grupo social. Lázaro es el único personaje que evoluciona en la obra.
Respecto al estilo, se aprecia que la obra está en consonancia con los ideales de sencillez y equilibrio habituales en el Renacimiento. Utiliza un lenguaje claro y sencillo y presenta diálogos enriquecidos con el habla popular.
Cuestión de la autoría
Desde las primeras ediciones (Burgos, Amberes y Alcalá de Henares, 1554) la obra apareció sin autor. No obstante, se ha atribuido tradicionalmente a distintas hipótesis: a un seguidor de las ideas de Erasmo de Róterdam (por la crítica al clero y la defensa de la caridad cristiana) o a un judío converso (por el tratamiento obsesivo de la honra y por la edición de Amberes, centro judío de la época).
Observaciones finales
El Lazarillo de Tormes constituye, por su estructura, personajes y tono crítico, un texto clave para comprender la evolución de la narrativa española del siglo XVI y el surgimiento de la novela moderna centrada en lo cotidiano y lo social.