La Justicia en David Hume: Virtud, Obligación Moral y Equilibrio Social
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La Justicia en la Filosofía de David Hume: Una Perspectiva Esencial
Para David Hume, un reconocido filósofo de origen escocés y autor de la obra Investigación sobre los principios de la moral, la justicia (uno de los principales temas de su trabajo) es un elemento externo a la naturaleza intrínseca del ser humano. Esto implica que, en un individuo en su estado puro de naturaleza, es imposible encontrar la justicia, ya que en ese estado no recibe ninguna influencia externa, como la educación formal o la guía familiar que le enseñe a diferenciar el bien del mal.
La Justicia como Virtud Cardinal
Hume destaca la justicia como una de las virtudes más importantes, argumentando que posee una gran energía e influye profundamente en nuestros sentimientos. Para ser una persona justa, debemos diferenciar el bien del mal, lo que puede llevarnos a un conflicto interno en situaciones donde debamos decidir por alguien o cuando nuestra decisión pueda traer consecuencias a otras personas o incluso a nosotros mismos.
Además de distinguirla como una cualidad crucial, Hume enfatiza la justicia como una virtud, citando:
“Se admite que ninguna cualidad es absolutamente condenable o loable. Todo es según su grado. Un justo medio, dicen los peripatéticos, es la característica de la virtud.”
Como podemos observar, para Hume, una virtud es una característica que se sitúa en el término medio, es decir, un cierto equilibrio entre el bien y el mal, concepto muy similar a lo que Aristóteles planteaba en su tiempo. De hecho, Hume hace referencia a los "peripatéticos", término utilizado para designar a los seguidores de la doctrina aristotélica.
La Virtud y la Sociedad
En la obra de Hume, se establece que la virtud es una cualidad necesaria para vivir en sociedad:
“…adoptasen de nuevo las ideas de justicia y propiedad separada. Hasta tal punto es verdad que esta virtud deriva de su existencia enteramente de que su uso es necesario para las relaciones entre los hombres y para la organización de la sociedad de la humanidad.”
Tal como se desprende de esta cita, Hume describe la virtud como una cualidad indispensable, ya que cada una de estas cualidades se basa en el término medio, uno de los conceptos más importantes para el equilibrio en la sociedad. Por lo tanto, podemos concluir que la justicia es una de esas virtudes, pues para ser personas justas y, por ende, virtuosas, debemos poseer un equilibrio interior que nos permita alcanzarla.
La Justicia como Obligación Moral
Para Hume, la justicia, además de ser parte del término medio y una virtud, es uno de los conceptos más importantes de su obra, considerándola una obligación o deber moral.
“Después de explicar la aprobación moral en relación al mérito de la virtud no queda sino considerar brevemente nuestra interesada obligación hacia ella e investigar si todo hombre que preste alguna atención a su propia felicidad y bienestar no encontrará más conveniente la práctica de todos los deberes morales.”
Una obligación moral se produce cuando nuestra razón impulsa la voluntad a ejercer un acto. Normalmente, es más fuerte que una obligación impuesta por alguna autoridad o por la sociedad misma, ya que, al ser una autoimposición, resulta difícil contradecirla.
Podríamos decir que, para Hume, la justicia es una especie de virtud artificial, ya que, al no ser propia de la naturaleza del ser humano, está influenciada por las experiencias individuales. Esto significa que cada persona puede tener una definición de justicia completamente distinta a la de otra. A la vez, como la justicia es una obligación moral, cada ser debe tenerla interiorizada, aunque no todos de la misma manera. Sin embargo, al ser un término medio, sin importar la definición que le dé cada uno, se contribuye al orden y equilibrio social.
Justicia y Equilibrio Social
Ahora bien, podemos concluir que cada ser civilizado (no en un estado de naturaleza) tiene conocimiento de la justicia. Si todos fuéramos justos en cierta medida, la sociedad se mantendría en equilibrio. Pero, si no todos lo fueran, es decir, si hubiera personas injustas, la sociedad probablemente se desequilibraría y quizás debería surgir un líder que restablezca el camino de la justicia en la sociedad, como un príncipe o un leviatán.