Joaquín Costa y la Crítica al Sistema Político de la Restauración Española
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La Crítica de Joaquín Costa al Sistema de la Restauración
El Turno de Partidos y el Bipartidismo
Por otro lado, Costa, en el segundo párrafo, continúa criticando el sistema de Turno de Partidos o sistema bipartidista: «…clase directora o gobernante, distribuida o encasillada en “partidos”». Esto consistía en que el Partido Conservador, liderado por Cánovas, y el Liberal, liderado por Sagasta, llegaban a un acuerdo para repartirse el poder y alternarse en el gobierno del país cada dos o tres años. Entre ambos grupos políticos no existían diferencias ideológicas importantes; el objetivo era que ninguno de los dos quedase excluido del poder y se viera tentado a una insurrección militar. Al mismo tiempo, se perseguía que el resto de fuerzas políticas (republicanos, socialistas, carlistas o nacionalistas) nunca llegasen al poder. Todo esto se conseguía con el fraude electoral. Este sistema pretendía mantener el poder socioeconómico en manos de las clases dominantes. Ambos partidos no se mostraron receptivos a las demandas de los diferentes grupos sociales. Pero, pese a todo lo anterior, siempre hubo tensión entre los Partidos Dinásticos, ya que todos sus miembros ansiaban controlar los cargos públicos, el presupuesto del Estado y los beneficios que ello conllevaba.
El Caciquismo: Corrupción y Control Electoral
Por último, Costa denuncia las consecuencias del caciquismo y del turno de partidos, afirmando que los gobernantes son quienes «…falsifican y corrompen el sistema…». Esto se puede resumir en:
- Corrupción generalizada.
- Abuso sobre los ciudadanos no leales al sistema.
- Manipulación de las elecciones (conocida como pucherazo).
Este último aspecto se conseguía obligando a todos los empleados municipales a votar a quien decía el cacique, comprando votos, haciendo votar a personas fallecidas, falsificando el censo, amenazando, agrediendo físicamente o rompiendo las urnas. Las causas que permitieron el caciquismo fueron: la excesiva concentración de poderes en el gobierno central de Madrid, que permitía al sistema deshacerse de aquellas personas no leales, y el conformismo y sumisión de la mayoría de la población española, que no ejercía su derecho al voto por miedo al poder del cacique. La incomunicación de muchos pueblos y provincias españolas garantizaba la autoridad del cacique y su influencia en la población de su entorno.
Declive y Fin del Sistema de la Restauración
Como conclusión, debemos destacar que el sistema caciquista se perpetuó hasta la década de los años 20, pero que, turno político tras turno político, se hacía cada vez más inestable gracias a la presión de las fuerzas opositoras de los sectores urbanos. El comienzo del fin de la Restauración llegó con el Desastre del 98 y el surgimiento del Regeneracionismo, movimiento que criticaba duramente la corrupción del sistema y al que Joaquín Costa pertenecía. La caída total del sistema se produciría con la crisis de 1917, cuando las movilizaciones militares, nacionalistas y obreras (como la Huelga General de la UGT-CNT) sentenciaron al régimen de la Restauración hasta que, en 1923, Primo de Rivera dio un golpe de Estado, acabando con este periodo político e instaurando una dictadura militar en España.