La Jerarquía de la Interacción Humana: 8 Niveles de Desarrollo y Degradación Personal

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La Jerarquía de la Interacción Humana: Los Ocho Niveles de la Existencia

I. Los Cuatro Niveles de Interacción Positiva

Nivel 1: La Realidad como Objeto y Medio

Al Nivel 1 pertenecen las realidades que son simples cosas u objetos. También encontramos la relación con utensilios, cuando consideramos un objeto como una fuente de posibilidades. Este objeto ha adquirido un rango de ámbito, que es superior al de los meros objetos, pero inferior al de los seres humanos. Se establece así entre nosotros una especie de colaboración. Sin embargo, se mantiene en el Nivel 1 porque se le sigue considerando un «medio para mis fines».

Nivel 2: La Creación de Unidad y el Respeto Ambital

En el Nivel 2, la meta es crear formas de unidad valiosas. Esto se logra asumiendo de modo respetuoso y colaborador las posibilidades que nos son ofrecidas.

La Dignidad de la Persona y el Concepto de Corporeidad

La persona no tiene cuerpo, sino que es corpórea. El cuerpo es la expresión viva de toda la persona; participa, por ello, de su dignidad y merece ser tratado con respeto. No podemos reducir a una persona a un simple medio para nuestros fines (Nivel 1); es un fin en sí misma, y debemos verla inmersa en la trama de relaciones de todo orden que teje a diario. Ostenta un rango superior a cualquier otra realidad y merece un trato adecuado a este.

El rango de cada ámbito es proporcional a su capacidad de abrirse a los demás, ofrecerles posibilidades y asumir las que ellos le facilitan.

El Ser Humano: Ambital, Ambitalizador y Ambitalizable

El ser humano es:

  • Ambital: Porque es un ámbito de realidad.
  • Ambitalizador: Porque puede abrirse a otros ámbitos, ofrecerles sus posibilidades y potenciar su capacidad creativa, es decir, ambitalizarlos.
  • Ambitalizable: Porque otros ámbitos pueden enriquecer su condición de ámbitos, al ofrecerle las posibilidades que ellos albergan, es decir, ambitalizarlo.

Nivel 3: El Vínculo Radical con los Valores Fundamentales

Para adoptar, de manera estable, la actitud de generosidad y colaboración que nos exigen las realidades que no son objetos sino ámbitos (Nivel 2), necesitamos estar vinculados de raíz a los valores supremos:

  • Bondad
  • Verdad
  • Justicia
  • Belleza
  • Unidad

Este vínculo profundo a tan altos valores solo es posible cuando renunciamos a la voluntad de dominio y posesión, y nos hacemos sensibles a lo más noble y valioso. Cuando sabemos responder positivamente a la llamada de estos valores, experimentamos su fuerza transfiguradora. Tal energía interior se adquiere en el Nivel 3.

Nivel 4: La Vinculación Incondicional al Creador

Para lograr que nuestra vinculación radical a los grandes valores sea incondicional, debemos sentirnos vinculados al Dios Creador, que constituye la encarnación perfecta y perenne de tales valores. Al sentirnos religados a quien es la bondad, la verdad, la justicia, la belleza y la unidad por excelencia, situamos nuestra vida en el Nivel 4.


II. El Desarrollo Personal Ilimitado

El ser humano, como todos los demás seres del universo, tiene un modo de ser relacional. Cuando integra su tendencia natural al encuentro (propio del Nivel 2) con la opción incondicional por los valores (Nivel 3), vistos como principios de vida enraizados en el Creador (Nivel 4), su vida personal adquiere un desarrollo ilimitado.


III. Los Cuatro Niveles de Degradación Negativa

Las actitudes propias de los niveles negativos están inspiradas por el ideal egoísta de dominar, poseer y disfrutar, y son formas cada vez más agresivas de dominio.

Nivel -1: El Egoísmo y el Inicio del Vértigo

Si nos movemos exclusivamente en el Nivel 1 (objetificación), nos volvemos egoístas y acabamos supeditando el bien de los demás a nuestros intereses. Puede llegar un día en que se lo hagamos ver y sentir abiertamente, hiriendo su sensibilidad y quebrantando su autoestima. Iniciamos, con ello, el proceso de vértigo y bajamos al Nivel -1.

Nivel -2: La Frustración y el Maltrato

Si alguien considera a otra persona como algo que desea poseer egoístamente, pero esta se resiste para salvaguardar su dignidad personal, el agresor puede llegar a desahogar su frustración con insultos e, incluso, con malos tratos físicos y psíquicos. Esta actitud supone la caída en el Nivel -2.

Nivel -3: El Acto Supremo de Posesión y la Precipitación

Cuando la persona dominada decide liberarse de quien la acosa alejándose de él, puede suceder que el acosador, entregado al poder seductor del vértigo del dominio, se vea tentado a realizar el acto supremo de posesión: quitarle la vida para decidir de un golpe todo su futuro. Al hacerlo, se precipita hacia el Nivel -3.

Nivel -4: El Envilecimiento y el Ultraje a la Memoria

En la caída hacia el envilecimiento personal, cabe la posibilidad de llevar el afán dominador al extremo de ultrajar la memoria de los seres a quienes se ha asesinado. Este es el Nivel -4.

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