La Innovación Teatral de Valle-Inclán: Estilo, Temas y Legado
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La Innovación Teatral de Valle-Inclán
Valle-Inclán buscó un estilo elegante y modernista, pero con notables influencias del género chico y los ambientes populares y tabernarios. Su lenguaje es coloquial, con humor y una desbordante imaginación. Su producción teatral se suele agrupar en tres ciclos:
- Teatro mítico
- Farsas
- Esperpento
Teatro Mítico
El teatro mítico está ambientado en una Galicia mítica y atemporal, una sociedad arcaica que ofrece una visión del mundo regida por los instintos. Comedias bárbaras (que cuenta la decadencia de uno de los últimos caciques, don Juan de Montenegro, rodeado de personajes que alimentan un odio ancestral contra él) y Divinas palabras (que muestra la Galicia mágica y agreste, dominada por la naturaleza y la superstición) son las obras más representativas.
Farsas
En las farsas, Valle-Inclán sitúa al espectador en un espacio un tanto ridículo: jardines, flores, cisnes… En este contexto, introduce personajes de farándula, utiliza el disfraz y pretende la ruptura con la realidad, como en La marquesa Rosalinda y Farsa infantil de la cabeza del dragón.
Esperpento
Sin embargo, su máxima aportación al teatro fue el esperpento, que consiste en combinar la seriedad de los asuntos con la risa, dando lugar a lo grotesco. El intento es deformar la realidad, cosificando y animalizando a los personajes; los aspectos más delicados se mezclan con los más indignos, y el lenguaje lírico y elevado se combina con la expresión más soez. Esta visión exagerada y deforme, junto con la distorsión y exageración de la realidad, le permite realizar una profunda crítica social.
Obras Destacadas
La trilogía Martes de carnaval y, sobre todo, Luces de bohemia (que inicia la técnica del esperpento en 1920) son las obras más interesantes. En la segunda, Max Estrella, su protagonista, un escritor bohemio y ciego, pasa la última noche de su vida recorriendo los ambientes más sórdidos y marginales de Madrid.
Este teatro innovador culmina con la obra de los autores del 27, muy especialmente Federico García Lorca. Sus primeras obras fueron de influencia modernista (El maleficio de la mariposa en 1920), drama histórico (Mariana Pineda) y farsas trágicas sobre amores desgraciados (La zapatera prodigiosa). Posteriormente, compuso comedias imposibles bajo la influencia vanguardista.
Temas y Críticas
Esta técnica surrealista le sirve para explorar los instintos ocultos del hombre: defiende el amor como un instinto ajeno a la voluntad que se manifiesta de formas muy diversas, entre ellas, la homosexual, y critica a una sociedad que condena a todo el que es diferente, como se observa en Así que pasen cinco años.
En la etapa de plenitud (años 30), escribe dramas que alcanzan éxito comercial, protagonizados por mujeres. En Yerma, muestra la obsesión por la maternidad, la frustración que supone la esterilidad y la opresión de la mujer; La casa de Bernarda Alba supone la lucha entre el principio de autoridad y el principio de libertad, siendo esta última la obra culmen de su teatro.