Influencias sociales en la adquisición del lenguaje infantil: interacción niño-adulto y mecanismos de feedback
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Tema II: ¿Qué influencias sociales recibe el niño durante el proceso de adquisición del lenguaje?
El niño y su entorno
El lenguaje oral (y otros lenguajes no orales, como la lengua de signos gestuales) es una función y una destreza aprendida naturalmente, por una serie de intercambios con el entorno social, sin que en dicho entorno exista un programa conscientemente premeditado para su enseñanza sistemática.
En otras palabras, el niño aprende a hablar con su madre y demás adultos; estos enseñan a hablar al niño, pero nadie sigue un método preestablecido conscientemente para hablar con su hijo. Esa asimilación se realiza sobre un fondo madurativo complejo que interviene en la determinación de los distintos aspectos audiofonatorio-lingüísticos y en la sucesión de las pautas.
Asimismo, el lenguaje se aprende y se enseña para y a través de la comunicación, aunque sirva después para otras funciones, especialmente de representación.
La característica principal del intercambio niño-adulto durante los primeros años es la interacción, que deriva en una adaptación recíproca de ambos interlocutores a las capacidades comunicativas del otro.
Feedback correctivo y adaptación
Una primera manifestación de esa adaptación es el feedback correctivo que podríamos representar esquemáticamente de estas dos formas:
1. Iniciativa del niño: En la primera, la iniciativa de la interacción parte del niño, que llama la atención del adulto (a veces, incluso sin real intención comunicativa por su parte) a través de un movimiento, un gesto, un grito, una serie de balbuceos o elementos verbales aprendidos anteriormente. Esa primera producción provoca una respuesta verbal del adulto, que se sitúa siempre en la hipótesis de que el niño se está comunicando con él (incluso con bebés de escasos meses), y consiste generalmente en utilizar en su respuesta lo que ha dicho o manifestado el niño. Le devuelve (feedback) su mensaje con tres tipos de correcciones:
- Corrección fonética y fonológica: el adulto pronuncia correctamente las palabras emitidas por el niño o “traduce” sus gritos y balbuceos a palabras del idioma.
- Extensión semántica: añade algunas palabras y conceptos relacionados con lo que ha emitido el niño.
- Expansión sintáctica: en su respuesta, el adulto utiliza los elementos del mensaje infantil en una estructura más compleja.
Se ve claramente que, con este procedimiento, el niño obtiene, en cada iniciativa suya, una respuesta que le puede servir de modelo casi perfecto para una próxima emisión: está adaptada a su interés (ya que es él mismo quien la ha provocado) y a su nivel evolutivo (es un poco más compleja que lo que es capaz de producir ahora). Numerosas experiencias han mostrado la habilidad natural de los adultos, especialmente de las madres, para realizar estos ajustes con mucha precisión.
El niño, con su intervención, provoca una adaptación del lenguaje adulto, que casi siempre se hace bajo la forma de un feedback correctivo, permitiéndole así confirmar, informar o completar la hipótesis inicial. La imitación actúa, pues, en segundo lugar. Vemos así el carácter eminentemente activo y creativo de la adquisición del lenguaje por parte del niño. Mucho más que las palabras que el adulto le repetirá todo el día, el niño aprenderá, en primer lugar, aquellas que le ayuden a resolver sus problemas y a satisfacer sus necesidades, o que le proporcionen un elemento lúdico. Esto equivale a decir que, en gran parte, es el niño quien elige lo que va a aprender.
En el diálogo niño-adulto, dos de cada tres veces es el niño quien toma la iniciativa, incluso con una voluntad predeterminada que le lleva a condicionar toda la conversación. El papel del padre adulto es realmente muy reducido.
2. Iniciativa del adulto
Puede existir una segunda situación, en la que la iniciativa sea por parte del adulto, con la intención de enseñar algo al niño; pero, en el fondo, el mecanismo es básicamente parecido al anterior nivel del feedback correctivo. Mientras en la primera situación la conducta del niño era eminentemente creativa, en esta segunda situación es imitativa. Por lo general, ocurren muchas más situaciones de la primera clase que de la segunda (a menos que haya abuelos a mano).
Implicaciones para la adquisición
- El ajuste adulto a la producción infantil facilita la internalización de formas lingüísticas adecuadas.
- El carácter activo del niño dirige en gran medida qué elementos del lenguaje se aprenden primero.
- La interacción social temprana, más que la mera repetición, es determinante para el progreso lingüístico.
En conjunto, estas situaciones muestran cómo la comunicación social y la adaptación recíproca entre niño y adulto constituyen el núcleo del proceso de adquisición del lenguaje.