La Influencia Profunda de Friedrich Nietzsche en el Pensamiento Contemporáneo y su Doctrina del Eterno Retorno

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El Legado Explosivo de Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche siempre pensó que no escribía para los hombres de su tiempo, sino para futuros lectores. Aunque es difícil saber si ya ha llegado el tiempo de esos lectores, es indiscutible que está teniendo gran influencia en el pensamiento actual:

  • Heidegger lo considera un gran artífice de la hermenéutica, tan de moda en nuestros días.
  • Foucault valora sus aportaciones como “filósofo de la sospecha” que ha desenmascarado el falseamiento moral e intelectual de Occidente.
  • Vattimo lo considera un teórico de la fragmentación y la multiplicidad que ha puesto las bases del pensamiento débil postmoderno actual.

Decía de sí mismo: “Yo soy dinamita”. Y ciertamente, ha conseguido hacer tambalear muchos de los cimientos de la cultura occidental.

El Diagnóstico Nietzscheano y la Condición Actual

Nietzsche descubre un mundo cansado, gastado y degenerado contra el que arremete de un modo despiadado. Desde entonces ha pasado más de un siglo. Pero nosotros, tal como le pasó a él, también somos testigos de una nueva etapa que se va abriendo en el horizonte, en este caso caracterizada por:

  1. La innovación científico-técnica constante.
  2. El neoliberalismo socioeconómico.
  3. El aburrimiento hedonista, superficial e individualista como estilo de vida.

Una vida gregaria –pero atomizada–, sin duda, aunque se rija por valores distintos de los criticados por N. en su tiempo. Sin embargo, nuestra actitud ante el mundo en que vivimos no es de tanto desagrado como lo fue en su caso. Quizás, en parte, porque N., aunque desde una posición muy radical, ha contribuido, al igual que Freud, a que el estilo de vida cambie profundamente, superando buena parte del puritanismo moral represor tradicional. Sin embargo, esto no quiere decir que el mundo en que vivimos sea un mundo sano y feliz. Es por ello que la reflexión merece ser continuada, aunque evitando ambos extremos en exclusividad: la razón (Platón) y los impulsos (Nietzsche).

La Tesis Radical del Eterno Retorno

Ésta es una de las tesis más extrañas de Nietzsche, particularmente porque parece contraria al modo dominante de interpretar la sucesión de acontecimientos: a una cosa le sigue otra, y a ésta la siguiente, y las que quedan en el pasado son irrecuperables, ya no podrán darse más.

La Concepción Lineal del Tiempo

Las personas que creen en la inmortalidad del alma afirman, en todo caso, que los seres queridos podrán “retornar”, que volveremos a tener una experiencia de ellos, que podremos recuperarlos. Pero nadie ha defendido que otros objetos –por ejemplo el ámbito de los objetos “insignificantes” que rodea nuestra existencia, como la piedra con la que tropiezo, o la hoja que cae sobre la acera, o el vaso que se acaba de romper, ...– puedan recuperar su existencia. Las historias de la filosofía suelen indicar que esta concepción, tan profundamente incrustada en nuestra mente, del carácter irreversible del tiempo y de todas las cosas que caen en su interior, se debe a la influencia del pensamiento cristiano.

La Visión Cristiana de la Historia

Según esta interpretación, el cristianismo introduce una visión lineal de la historia y del tiempo, una visión que establece un sentido en la historia, sentido que se expresa además en la idea del progreso: la historia comienza con la creación, tiene momentos cruciales como la encarnación de Dios en la figura de Cristo y la presencia de la Iglesia, y culminaría con la segunda llegada de Cristo, al final de los tiempos.

La Singularidad del Eterno Retorno

Independientemente de si esta consideración es correcta, y de si antes de la visión cristiana las personas tenían una visión cíclica del tiempo, las tesis de Nietzsche relativas al tiempo son tan radicales y extrañas que difícilmente las podemos encontrar en alguna cultura de la que se tengan datos históricos. Según la tesis del eterno retorno, todo va a repetirse un número infinito de veces.

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