Influencia de los Estereotipos y Prejuicios Lingüísticos en el Uso del Gallego

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Estereotipos y Prejuicios Lingüísticos: Su Repercusión en los Usos

En Galicia existe, desde finales de la Edad Media, una situación de diglosia o bilingüismo diglósico, es decir, la coexistencia desequilibrada de dos lenguas usadas en ámbitos distintos y con un valor social diferente: una lengua en expansión, el castellano, que fue ocupando progresivamente los ámbitos y las funciones de prestigio (medios de comunicación, enseñanza, ciencia…); y una lengua minorizada, el gallego, lengua propia que sufre un proceso de sustitución lingüística al ser desplazada de los usos de prestigio y quedar relegada a las funciones informales, cotidianas y familiares. Esta marginación del gallego provocó que se asentase en buena parte de la sociedad un complejo de inferioridad denominado autoodio, un sentimiento de rechazo y desprecio por los signos de identidad propios. Surgieron así los prejuicios lingüísticos: valoraciones y actitudes negativas sobre el gallego y sus hablantes con el objetivo de provocar su rechazo. Están basados en la contraposición entre lenguas que se consideran “buenas, útiles e importantes” y otras que no lo son. Son, por lo tanto, un obstáculo para la normalización lingüística. Debido a estos prejuicios, se fueron creando también una serie de estereotipos o ideas simplificadoras e irracionales sobre nuestra lengua y sus hablantes (los gallegos son brutos, el gallego suena mal…). Los prejuicios no son estáticos, van cambiando con la sociedad, pudiendo así hablar de:

  • Prejuicios viejos o tradicionales (socioeconómicos, socioculturales y estéticos) que asocian el gallego con una lengua vinculada al mundo rural, la pobreza, la ignorancia y el atraso. Los más comunes son: el gallego es rudo y suena mal; fuera de Galicia no tiene utilidad; es un obstáculo para encontrar trabajo; es descortés usarlo cuando nos hablan en castellano; no es una lengua apropiada para la ciencia, la música moderna, las traducciones de otros idiomas… Estos viejos prejuicios fueron sufriendo progresivamente un retroceso en la sociedad y ya pocas personas defienden que es una lengua inferior.
  • Prejuicios nuevos: se rechaza el gallego normativo porque es un “invento” artificial, no es “auténtico”, pero, al mismo tiempo, es mejor no hablarlo que hacerlo mal; es una lengua con pocos hablantes; una minoría pretende su imposición al resto de la población; es la lengua de un grupo ideológico, político o profesional determinado; los neofalantes la emplean para llamar la atención, por una pose intelectual; no tiene cabida en el mundo actual, globalizado y con Internet…

Los prejuicios lingüísticos están muy extendidos y tienen graves consecuencias: afectan muy negativamente al autoconcepto individual y colectivo, son discriminatorios, mantienen los usos diglósicos, provocando el abandono de la lengua y la ruptura de la transmisión generacional. Es importante sacarlos a la luz y combatirlos para evitar su transmisión. La única forma de eliminarlos es conocer las causas que los provocan y cuestionar el discurso establecido.

Historia de la Normalización: La Construcción de la Variedad Estándar. Interferencias y Desviaciones de la Norma

Se entiende por normalización el proceso de elaboración de una norma estándar de la lengua que sirva como modelo de corrección a todos los hablantes en los usos cultos y formales, tanto orales como escritos. Se trata de crear una gramática y de establecer las normas ortográficas y morfológicas, así como el léxico correcto que debemos emplear. En la mayoría de las lenguas románicas, el proceso de construcción de la variante estándar se llevó a cabo desde el siglo XVI, pero en el caso del gallego, los primeros intentos se remontan al siglo XIX, cuando empezó a recuperarse como lengua de la literatura. En el proceso de normalización del gallego se distinguen cuatro etapas:

  1. Gallego popular y dialectal (siglo XIX). Los autores del Rexurdimento carecen de una norma (desconocen la literatura medieval), por lo que emplean la lengua oral de su zona, siguiendo la ortografía castellana y empleando un léxico plagado de dialectalismos, vulgarismos y castellanismos. Conscientes de la necesidad de una norma común, aparecen las primeras gramáticas y diccionarios, pero carecen de rigor y no se llega a un acuerdo.
  2. Gallego enxebrista o diferencialista (etapa de preguerra). Tiene su origen en la intención de los autores de las Irmandades y del Grupo Nós de diferenciar el gallego escrito del castellano. Este objetivo los lleva a emplear numerosos cultismos, hipergaleguismos, arcaísmos y lusismos, al tiempo que eliminan los dialectalismos. En esta etapa se intenta la estandarización del gallego con las Normas para la unificación del idioma gallego, publicadas por el SEG en 1933, pero que no llegaron a consolidarse. La RAG tampoco consiguió elaborar una gramática ni un diccionario.
  3. Gallego protoestándar (1936-1980). La Editorial Galaxia elaboró en los años 50 unas normas internas que sirviesen de referencia a los escritores. En 1970, la RAG y el ILG (Instituto da Lingua Galega) publican Normas ortográficas para la unificación del idioma gallego. Se buscaba simplificar la ortografía y la gramática y corregir progresivamente los excesos de diferenciación del castellano de la etapa anterior.
  4. Gallego estándar (1980 a la actualidad). El gallego se convierte en lengua cooficial con el Estatuto de Autonomía (1981), comenzando a usarse en ámbitos de los que estaba desterrado: enseñanza, Administración, medios de comunicación… Esto exigía la elaboración de una norma estándar. En 1982, el ILG y la RAG publican Normas ortográficas y morfolóxicas do idioma galego, aprobadas y aceptadas como oficiales por la Xunta de Galicia. Esta normativa tuvo reacciones en contra por parte del reintegracionismo, defensores de un mayor acercamiento al portugués. Entre estas dos tendencias existe una intermedia, la de mínimos reintegracionistas, que pretende un acercamiento progresivo al portugués, especialmente en el léxico, porque la aproximación completa de la ortografía resultaría actualmente difícil de alcanzar. La solución a este enfrentamiento llegó con la modificación de las normas en 2003, introduciendo cambios que sirvieron de acercamiento, especialmente en lo que se refiere a buscar la referencia en el portugués para los términos científicos y técnicos.

La norma estándar debe excluir las desviaciones de la norma y las interferencias. Las desviaciones de la norma son todas las formas que no coinciden con el estándar:

  • Dialectalismos. Son formas propias de un área geográfica concreta. Fonéticos (sapato, ghato, truita, muito) y morfológicos (o irmao, os ladrois, iste…)
  • Vulgarismos. Deformaciones propias de la lengua oral coloquial: apalpar, indición, esame, verdá, probe, perfeuto, vran, pra, sasenta…
  • Hipergaleguismos o hiperenxebrismos. Palabras gallegas coincidentes con el castellano que son deformadas por diferencialismo: convinte, ambente, primaveira, escea, gasolina, mediciña, sinceiro, a pesares, a partires…
  • Arcaísmos. Formas en desuso exclusivas de los usos formales: vegada, ren, conquerir, cor…

Las interferencias son préstamos innecesarios, elementos lingüísticos para los que ya existe una palabra propia en la lengua receptora. En el caso del gallego, los castellanismos son la interferencia más frecuente, aunque en la actualidad son muchas también las interferencias del inglés (anglicismos). Tipos:

  • Castellanismos léxicos: son los más abundantes, sustituyendo las formas propias (arcilla, plomo, carretera…); conviviendo con ellas, pero restringiendo su significado (billa - grifo, vasoira - escoba, tixola - sartén…); creando formas erróneas de apariencia gallega (conexo, cexa, antoxo…); potenciando los sinónimos coincidentes con el castellano (enfermo - doente, labios - beizos…) y los términos de significado general en detrimento de los específicos gallegos (último - derradeiro; romper - esnaquizar, rachar, crebar…)
  • Castellanismos fónicos: no distinción, por ejemplo, de vocales medias abiertas y cerradas.
  • Castellanismos morfosintácticos: errores en el género, en la colocación de los pronombres átonos, formas verbales compuestas con haber, ausencia del artículo delante del posesivo…
  • Castellanismos ortográficos: uso de la ortografía castellana en lugar de la gallega (Boda, armonía, abogado, Kilo…)

El Gallego, Lengua en Vías de Normalización

El gallego es, desde finales de la Edad Media, una lengua minorizada porque está en una situación de desequilibrio o desventaja con respecto al castellano, lengua dominante o en expansión que goza de mayor prestigio social y desarrolla las funciones elevadas, pudiendo provocar la sustitución lingüística. Para superar esta situación y alcanzar un uso normal de la lengua, es preciso llevar a cabo el proceso contrario, conocido como proceso de normalización lingüística, que tiene el objetivo de convertir esa lengua en vehículo normal de comunicación entre los ciudadanos del territorio, recuperando su uso en todos los ámbitos de la vida por parte de todos los estamentos sociales. Tras la etapa de los Siglos Oscuros, el gallego comenzó tímidamente el proceso de normalización en el siglo XIX, al recuperarse para los usos literarios. Este proceso experimentó un importante avance en la preguerra, pero durante la dictadura sufrió de nuevo un enorme retroceso. Tendremos que esperar a la etapa democrática para ver importantes avances en la normalización del gallego, porque el nuevo marco legal (Constitución de 1978, Estatuto de Autonomía de 1981 y la Ley de Normalización Lingüística de 1983) lo proclama lengua cooficial y permite avances normalizadores en diferentes ámbitos: en las administraciones; en la enseñanza, con la introducción del estudio del gallego y de su uso como lengua vehicular; en los medios de comunicación públicos, con la creación de la radio y de la TVG… Para alcanzar con éxito el proceso de normalización es precisa la intervención de diferentes sectores sociales: de las instituciones públicas (Xunta de Galicia, Secretaría Xeral de Política Lingüística, Parlamento, Universidad, diputaciones, ayuntamientos…), la acción de colectivos no institucionales (asociaciones culturales, profesionales…) y la acción individual. Actualmente hay factores favorables a la normalización lingüística: menos prejuicios lingüísticos, mejor valoración social del gallego, mayor presencia en sectores urbanos e instruidos, en el mundo de la cultura; re-galeguización de personas castellanoparlantes…

Pero sigue habiendo factores negativos que inciden negativamente en la normalización: la pervivencia de los prejuicios, usos rituales de la lengua, actuaciones políticas no favorables, actuaciones de asociaciones minoritarias contrarias al gallego (Galicia Bilingüe), pérdida continuada de hablantes y ámbitos en los que no avanza el proceso normalizador (sanidad, justicia, comercio, publicidad, Iglesia, sectores de la enseñanza, medios de comunicación privados…). Nunca, desde la Edad Media, se dispuso de tantas armas para la normalización lingüística, pero, al mismo tiempo, nunca el peligro de sustitución fue tan claro debido a la pérdida continuada de hablantes, sobre todo por la ruptura de la transmisión generacional de la lengua. En definitiva, el proceso de normalización está en un momento decisivo, y el éxito del mismo dependerá del interés y la eficacia de las instituciones y de la toma de conciencia de la ciudadanía.

Noriega Varela: Tradición

Publicó Do ermo en 1920, un poemario de temática paisajista donde destacan la montaña y las costumbres populares. El autor también elabora una poesía culta y refinada, que sigue tomando como motivo las paisajes montañesas, pero tratadas con un gusto impresionista que anticipa el hilozoísmo (Amado Carballo) y que emplea como recursos característicos la metáfora y la personificación de los elementos naturales. Noriega se convierte en el poeta de las cosas pequeñas (los gusanos, las espinas, las flores de los tojos…) con una actitud de atracción por lo humilde, que resulta ser una manifestación externa de su profunda religiosidad.

Ramón Cabanillas: Renovación

Considerado como el gran poeta de comienzos del siglo XX, combina los mejores elementos de la poesía del Rexurdimento con una actualización de la poesía gallega, que gracias a él incorpora los elementos básicos de las estéticas de la poesía europea de su tiempo. En la obra literaria de Ramón Cabanillas podemos distinguir cuatro etapas:

  1. Etapa de formación o pregaleguista (1910-1915). Publica en Cuba, luego de asumir el ideario agrarista, No desterro y Vento mareiro, libros de similitud estética y temática, en los que Cabanillas asimila la tradición poética de Rosalía y Curros, con la incorporación de novedades del Modernismo. Esta era una corriente artística de principios del siglo XX en la que se ensalzaban los sentidos, por lo que el colorismo y el exotismo constituían sus principales características. Hay un grupo reducido de poemas de tema civil, en los que denuncia la situación del agro gallego desde una perspectiva de lucha agrarista, anticaciquil y antiforal. Destaca la antítesis entre el mundo aldeán y urbano, entre el labrador y el cacique o el hidalgo.
  2. Etapa galeguista (1916-1920). La obra poética representativa de esta etapa es Da terra asoballada, donde, sin renunciar a la denuncia anticaciquil de la etapa agrarista, el poeta adoptará ahora una actitud más didáctica. En este sentido, la oposición aldea/villa de la etapa anterior se transforma en el conflicto Galicia/Castilla. Al mismo tiempo, la poesía de Cabanillas contiene todos los elementos de la ideología de las Irmandades: papel esencial de la lengua en la conformación de la nación, celtismo, modelo irlandés, Portugal como prolongación cultural de Galicia, etc.
  3. Etapa mítico-saudosista (1921-1930). En la década de los 20, la reorientación de las Irmandades hacia una línea más culturalista provoca una inflexión en la poesía de Cabanillas, que se centra en una reconstrucción mitificadora del pasado gallego.
  4. Etapa de posguerra (1939-1959). A partir de 1931, Cabanillas deja de publicar poesía, excepto algún poema circunstancial aparecido en revistas. Será en la década de los 50 cuando publique sus últimos libros de poemas, Da miña zanfona y Samos. Encontramos aquí un Cabanillas que reflexiona de forma amarga y moralizante sobre la juventud perdida, sobre la vida y la muerte.

La Poesía de las Irmandades da Fala. Contexto Histórico-Social

El período entre 1900 y 1936 en Galicia se caracteriza por un intento de modernización de diferentes estructuras (económicas, sociales y culturales) que se vio frustrado por la Guerra Civil y la dictadura posterior.

El Agrarismo

En el tránsito del siglo XIX al XX encontramos una sociedad rural con graves carencias, derivadas principalmente del caciquismo y el sistema foral. Sin embargo, es en el primer tercio del siglo XX cuando surge el Agrarismo, movimiento de carácter reivindicativo que pretendía combatir el atraso de las estructuras agrarias, haciendo una verdadera planificación del campo y, sobre todo, terminar con el sistema foral. Este movimiento agrarista, que tuvo su período de máxima ebullición entre 1907 y 1914, estaba apoyado políticamente por sociedades y sindicatos agrarios como Solidaridad Gallega y Acción Gallega.

El Nacionalismo: Las Irmandades da Fala

Como consecuencia de la efervescencia social surgida del agrarismo, nacen, en 1916, las Irmandades da Fala, que conciben Galicia como nación y defienden su derecho a decidir, para lo que es necesario acceder al poder político. Su nacimiento tiene lugar en 1916, en A Coruña, por iniciativa de Antón Villar Ponte. A imitación de esta primera Irmandade, enseguida se extienden otras por todo el territorio gallego. Tienen como órgano de expresión la revista A Nosa Terra. El objetivo primero de estas Irmandades era la defensa de la lengua, pero a partir del nacimiento de la Irmandade compostelana, dirigida por Porteiro Garea, la intención cultural se amplía con la política. En la IV Asamblea Nacionalista de Monforte, las Irmandades se escindieron en dos vertientes: el grupo coruñés, que defendía la línea política (posición liberal-democrática), y la Irmandade Nazonalista Galega, que defendía la acción cultural frente a la participación en la política. La dictadura de 1923 provocó que el nacionalismo gallego se centrase en la actividad cultural. En esta etapa cultural del movimiento galleguista de las Irmandades es de destacar lo siguiente:

  • La creación en 1923 del Seminario de Estudos Galegos, que logra la incorporación de la lengua gallega al ámbito científico. Con el Seminario colaboró no solo el Grupo Nós, sino también una serie de hombres y mujeres que publicaron en gallego un conjunto de trabajos científicos sobre Galicia en las áreas de geografía, historia, arqueología, derecho, economía…
  • Creación de editoriales.
  • Promoción del teatro y mayor pluralidad del panorama creativo.
  • Estudios lingüísticos.
  • Traducción de obras de la literatura universal.
  • Promoción de la labor de los coros populares, fundamentales en la consolidación del espectáculo teatral y la valoración de la música tradicional y popular.

Lírica Gallega

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