Industria Española Siglo XIX: Siderurgia, Minería y Ferrocarril
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La Industrialización Española en el Siglo XIX: Sectores Clave
El Sector Siderúrgico: Intentos y Consolidación Tardía
El sector de la siderurgia tendrá dificultades iniciales, pues necesita hierro y carbón abundantes, y una demanda suficiente de sus productos para que la inversión resulte rentable. España no poseía ni mineral de buena calidad ni una demanda interna suficiente.
Así, a lo largo del siglo, observamos los intentos fallidos de la siderurgia. En primer lugar, en Andalucía, la explotación del hierro fracasó debido al uso de carbón vegetal, que era caro y poco adecuado. Posteriormente, una vez finalizada la Primera Guerra Carlista, surgió en Asturias. Sin embargo, aunque esta zona poseía carbón, este era de poca calidad, por lo que el sector tampoco logró destacar.
Fue hacia finales de siglo cuando el sector finalmente despegó al establecerse un eje comercial Bilbao-Cardiff (Gales). Se intercambiaba hierro vizcaíno por carbón galés de buena calidad, lo que resultó rentable. Esta pujanza siderúrgica impulsó la introducción de altos hornos y la concentración industrial favoreció la fusión de diferentes empresas.
El Sector Minero: Auge Exportador
En cuanto al sector minero, a pesar de que España poseía numerosos yacimientos (hierro, plomo, cinc, etc.), muchos localizados en zonas costeras —lo que abarataba costes y facilitaba su exportación—, no consiguió un impulso significativo hasta la implantación de la Ley de Bases sobre Minas durante el Sexenio Democrático (1868-1874). Esta ley supuso la desamortización del subsuelo.
Como resultado, se convirtió en un sector muy dinámico y España pasó a ser un importante exportador de materias primas y minerales, destacando la fuerte inversión extranjera.
El Ferrocarril: Revolución y Limitaciones
A semejanza de otros países europeos, se inició en España la construcción del ferrocarril. Este nuevo y revolucionario medio de transporte aportó inmensos beneficios en otros países, sin embargo, en España su impacto inicial fue diferente.
Entre los principales aspectos que limitaron su contribución inicial al desarrollo económico se encuentran:
- Una red ferroviaria radial con centro en Madrid. Este diseño respondía a la concepción centralista del Estado liberal y no priorizaba la conexión de los principales centros productivos y mercados para dinamizar la economía.
- Un ancho de vía diferente (superior) al estándar europeo. Esto obligaba al transbordo de mercancías en las fronteras, encareciendo las exportaciones e importaciones.
El proceso de construcción comenzó lentamente, pero con la aprobación de la Ley General de Caminos de Hierro de 1855 tomó un impulso considerable, aunque se vio frenado por la crisis financiera de 1866.
No obstante, la construcción del ferrocarril no benefició significativamente a la industria española (siderúrgica, por ejemplo), sino principalmente a las compañías extranjeras (sobre todo francesas). La ley les concedió grandes privilegios, como la posibilidad de importar libre de aranceles los materiales necesarios para la construcción, incluyendo el hierro.
Con todo, el ferrocarril supuso una revolución en los transportes y contribuyó decisivamente a la articulación de un mercado nacional.