Importancia del gateo en el desarrollo infantil: beneficios neurológicos, sensoriales y cognitivos
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Gateo: beneficios para el desarrollo neurológico, sensorial y cognitivo
Gateo. Mediante el gateo, el bebé desarrolla sus sentidos y su autonomía; es fundamental para que pueda ir aprendiendo a tomar sus propias decisiones.
El gateo como base del desarrollo cerebral. El gateo es una de las bases para el desarrollo cerebral y educativo del niño: se van creando las rutas de información neurológica entre los dos hemisferios. Esto quiere decir que facilita el paso de información esencial de un hemisferio a otro, permitiendo la maduración de las diferentes funciones cognitivas.
Desarrollo del patrón cruzado. Desarrolla el patrón cruzado, es decir, la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal y el equilibrio. Esto implica que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo, y el brazo izquierdo con el pie derecho.
Desarrollo del sistema vestibular y propiocepción. Desarrolla el sistema vestibular, de suma importancia para activar la emisión de señales de los dos laberintos del oído al cerebro. El desarrollo de estas funciones permite que el bebé mejore su percepción corporal; así podrá saber con precisión dónde están todos y cada uno de los puntos de su propio cuerpo. Es el sentido propioceptivo el que nos conecta con la percepción de dónde estamos.
Convergencia visual. Desarrolla la convergencia visual. La convergencia es cuando el bebé enfoca ambos ojos en un punto a la distancia que atrae su interés. Por ejemplo, si se dirige a un punto gateando, dirige sus ojos hacia ese objetivo; la idea es desarrollar esta convergencia mediante ejercicios que faciliten la acomodación visual. Estudios de optometristas indican que el gateo influye considerablemente en la prevención de problemas visuales a futuro.
Percepción del espacio y habilidades sociales. El gateo ayuda al niño a determinar el espacio que le rodea, lo cual motiva su desarrollo neurológico al obtener información del ambiente que le permitirá ejecutar una interacción social y valorar situaciones de riesgo.
Dominancia hemisférica. Ayuda a desarrollar la dominancia hemisférica; se incrementan las habilidades de los niños y los hemisferios determinarán el uso predominante de la mano derecha o izquierda, según la acción que el niño realice.
Coordinación ojo-mano y preparación para la lectoescritura. Se va desarrollando la coordinación cerebral entre ojos y manos. Cuando el niño gatea se establece una distancia entre ojo y mano similar a la que más adelante habrá a la hora de leer y escribir; por tanto, el gateo favorece la aparición temprana de ambas funciones: leer y escribir.
Valor del dibujo
Valor del dibujo:
Valor cognitivo
El dibujo es un reflejo de la inteligencia del niño, una muestra de si el niño se encuentra en su nivel de desarrollo esperado, si se ha quedado más atrás o avanza a un ritmo superior al esperable. También es una herramienta para el cambio: los niños practican y aprenden afrontando los problemas de la vida cotidiana, conflictos a los que no se habían enfrentado hasta ahora o que no habían sido capaces de resolver. Ofrece un entorno en el que el niño puede reflejar sus pensamientos, sus intentos de resolver problemas y sus esfuerzos por organizar y explicar el mundo. Sirve para que él continúe su evolución y para que nosotros comprendamos cómo lo está haciendo.
Valor expresivo
Por el dibujo podemos conocer la personalidad del niño. Nuestra personalidad es nuestra forma peculiar de responder ante el mundo. El dibujo del niño viene dirigido en parte por su personalidad.
Valor proyectivo
El valor proyectivo coincide con la función dinámica del dibujo: el dibujo lleva una señal de la vida emocional del niño. El niño proyecta a través del dibujo cualquier conflicto que pueda estar viviendo o cualquier felicidad que le esté sucediendo.