Imperio español de los Austrias: conflictos internos y política exterior (siglos XVI–XVII)
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Imperio de Carlos V: conflictos internos
Carlos I (conocido como Carlos V en el Sacro Imperio), nieto de los Reyes Católicos y criado en Flandes, sitúa la corona en manos de la casa de Austria. A su llegada a España vino acompañado de consejeros flamencos que dejaron su impronta en la administración. Impuso nuevos impuestos para sufragar su elección como emperador de Alemania.
En Castilla estalla la sublevación de las Comunidades y, tras el levantamiento, se forma la Junta Santa de Ávila, que pide el regreso a Castilla. Los comuneros fueron derrotados en Villalar y sus líderes Bravo, Padilla y Maldonado murieron.
En Valencia y Mallorca se formó la rebelión de las Germanías. Muchos nobles abandonaron las ciudades por la peste. Tenían como motivos principales la crisis y el descontento de artesanos y comerciantes, que reclamaban la reducción de los privilegios de la nobleza. Finalmente, también fueron aplastadas.
Principales características y consecuencias
- Presencia extranjera: influencia flamenca en la administración.
- Protestas sociales: movilización de artesanos y comerciantes contra los privilegios señoriales.
- Represión: derrota de los movimientos y ejecución o pérdida de liderazgo de los cabecillas.
Monarquía hispánica de Felipe II: unidad ibérica
Carlos I abdicó: los territorios imperiales pasaron a su hermano Fernando y los dominios hispánicos quedaron en manos de su hijo, Felipe II. Su política exterior se inspiró en la defensa del catolicismo y en la lucha contra los turcos (batalla de Lepanto).
Su victoria en San Quintín contribuyó a un largo periodo de concordia hispano-francesa. Sin embargo, surgieron nuevos problemas, como la sublevación de los Países Bajos y la rivalidad con Inglaterra, que condujo a la derrota de la Armada Invencible.
- Problemas internos: sublevación de moriscos y alteraciones en Aragón.
- Organización de la corte: fijó su corte en Madrid, se rodeó de consejeros españoles y gobernó a distancia todas sus posesiones.
- Unidad peninsular: logró la unión de la Corona de Castilla y la de Portugal, convirtiéndose en rey de Portugal.
Los Austrias del siglo XVII: validos y conflictos internos
En el siglo XVII los reyes, conocidos como los Austrias menores, delegaron las labores de gobierno en personas de confianza denominadas validos. Estos personajes carecían de cargo oficial pero ejercían gran poder.
Felipe III confió en el duque de Lerma, quien llevó a cabo una política pacifista. Uno de los principales episodios de su reinado fue la expulsión de los moriscos, cuyas consecuencias fueron nefastas al perderse mano de obra fundamental para ciertos sectores económicos. Tras Lerma, le sustituyó el duque de Uceda.
Felipe IV nombró al conde-duque de Olivares. Su política tuvo que enfrentarse a múltiples problemas: la tendencia hacia una monarquía unitaria, la participación en la Guerra de los Treinta Años, la rebelión catalana y la independencia de Portugal.
En la primera parte del reinado de Carlos II ejerció la regencia su madre, quien confió en validos. Durante la mayoría de edad de Carlos gobernó Juan José de Austria y luego el duque de Medinaceli. La muerte del monarca sin descendencia dio lugar a la Guerra de Sucesión.
Aspectos destacados
- Gobierno de validos: concentración del poder en manos de favoritos reales.
- Problemas demográficos y económicos: expulsión de moriscos y pérdida de actividad productiva.
- Conflictos externos: guerras y rivalidades que empujaron al imperio a situaciones de tensión.
La crisis de 1640
El reinado de Felipe IV se desenvolvió en el contexto de la Guerra de los Treinta Años. Para afrontar la situación, el conde-duque de Olivares promovió reformas como la Unión de Armas y trató de implantar el modelo castellano en todos los territorios de la Monarquía.
En 1640 estalló la sublevación de Cataluña con el llamado Corpus de Sangre. Cataluña llegó a nombrar a Luis XIII de Francia como su monarca. Las tropas reales entraron en Barcelona y, posteriormente, se firmó la Paz de los Pirineos, que supuso la pérdida del Rosellón y la Cerdaña.
Finalmente, las Cortes portuguesas proclamaron rey al duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Con el apoyo de Francia y de Inglaterra, Portugal alcanzaría su independencia durante el reinado de Carlos II.
Consecuencias de la crisis
- Pérdidas territoriales: cesiones fronterizas a Francia.
- Desgaste militar y financiero: implicación en conflictos europeos que afectaron a la economía y al poderío militar.
- Fragmentación interna: tensiones con los distintos reinos y territorios de la Monarquía que cuestionaron la pretensión de centralización.
Nota: El contenido mantiene la estructura y la información original, pero ha sido corregido en ortografía, gramática y estilo para una lectura más clara y coherente.