El Imperialismo: Expansión, Colonización y Legado en África y Asia
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1. ¿Qué impulsó a los países europeos a conquistar imperios?
A finales del siglo XIX, los países europeos, aprovechando su superioridad económica, técnica y militar, se lanzaron a la conquista de imperios coloniales. Entre 1870 y 1914, ocuparon extensos territorios en África y Asia, principalmente continentes en los que no existían grandes Estados organizados.
Los intereses económicos
El imperialismo tuvo fundamentalmente motivaciones económicas. Los países industrializados de Europa necesitaban:
- Nuevos mercados donde vender el excedente de su producción industrial.
- Comprar materias primas (carbón, hierro, algodón, cacao) y productos coloniales (azúcar, chocolate, té) a un mejor precio.
- Invertir sus excedentes de capital fuera de Europa, donde la mano de obra más barata permitía obtener mayores beneficios.
Los europeos se apropiaron de territorios para establecer plantaciones (cacao, té, azúcar, caucho, café), explotaron recursos mineros (cobre, oro, diamantes) y construyeron grandes infraestructuras para facilitar su transporte (líneas ferroviarias, carreteras).
El aumento de la población europea
Los cambios económicos del siglo XIX provocaron un gran crecimiento de la población europea, que alcanzó los 450 millones de habitantes en 1900. Esta “explosión blanca” llevó a millones de europeos a emigrar hacia otros territorios. Hasta 1914, unos 40 millones de británicos, italianos y alemanes abandonaron Europa. A menudo, los gobiernos facilitaron la emigración hacia las colonias del Imperio.
Los intereses políticos y las concepciones racistas
La expansión imperial también respondió al deseo de aumentar el prestigio internacional, controlar rutas comerciales, recursos industriales y zonas estratégicas. Además, se justificó con ideas racistas: se consideraba que la civilización europea era superior a las demás. La rivalidad entre potencias llevó a una carrera por conquistar territorios.
La misión civilizadora
La convicción de la superioridad de la raza blanca legitimó la idea de que los europeos debían educar y civilizar a los pueblos considerados inferiores. Esta fue la llamada “misión civilizadora”.
¿Civilizar o explotar colonias?
La misión civilizadora
Joseph Chamberlain, ministro británico en 1895, defendía que la británica era la más grande de las razas dominantes y que el Imperio británico y Estados Unidos debían asumir la responsabilidad de educar a los pueblos inferiores.
El interés económico
Jules Ferry, en 1890, afirmaba que la política comercial era hija de la industrialización y que, ante un consumo europeo saturado, era imprescindible encontrar nuevos mercados en otras partes del mundo. Inglaterra, según él, había tomado la delantera porque supo prever un mercado lejano.
La denuncia de la explotación
La II Internacional Obrera, en 1907, denunciaba que la política colonial llevaba a la esclavitud, al trabajo forzado y a la destrucción de la población indígena. Consideraba que la misión civilizadora era solo un pretexto para ocultar la explotación y que el colonialismo aumentaba el riesgo de tensiones internacionales y guerras.
¿Cómo se repartieron el mundo los grandes imperios?
La conquista de territorios fue fácil y rápida
La superioridad militar europea permitió ocupar grandes extensiones en poco tiempo. Las potencias se repartieron África y Asia sin tener en cuenta a las poblaciones locales.
Comprometió rivalidades y enfrentamientos
La expansión colonial generó tensiones entre las potencias europeas, que competían por territorios estratégicos y recursos.
Creó diferentes tipos de administración colonial
Cada metrópoli organizó sus colonias de forma distinta: desde administraciones directas muy centralizadas hasta sistemas indirectos que utilizaban autoridades locales bajo control europeo.
Los imperios coloniales en 1914
- Gran Bretaña: 31,4 millones km² — 370 millones de habitantes
- Francia: 11 millones km² — 48 millones de habitantes
- Alemania: 3,1 millones km² — 16 millones de habitantes
- Bélgica: 2,5 millones km² — 15 millones de habitantes
- Holanda: 2 millones km² — 18 millones de habitantes
- Italia: 0,5 millones km² — 1,5 millones de habitantes
- España: 0,3 millones km² — 0,3 millones de habitantes
- Portugal: 2 millones km² — 9 millones de habitantes
En 1800, las potencias imperialistas ocupaban el 35 % de las tierras emergidas; en 1878, el 67,5 %; y en 1914, el 84,4 %.
¿Cuáles fueron los grandes imperios coloniales?
El Imperio británico
Fue el más extenso del mundo, con territorios en todos los continentes.
El Imperio francés
El segundo en extensión, con presencia destacada en África y Asia.
Otros imperios europeos
Alemania, Bélgica, Italia, España, Portugal y Holanda también poseían colonias, aunque de menor tamaño.
Los imperios extraeuropeos
Estados Unidos, Japón y Rusia desarrollaron sus propios procesos de expansión imperial.
¿Qué impacto tuvo la expansión imperialista?
La introducción de mejoras
Los colonizadores implantaron medidas de higiene, hospitales y campañas de vacunación, lo que contribuyó al crecimiento demográfico en algunas regiones.
La explotación de los recursos
Las potencias europeas explotaron los recursos naturales de las colonias para beneficio propio, creando economías dependientes.
La explotación de la mano de obra
Se impuso trabajo forzado y sistemas laborales abusivos. Léopold Sédar Senghor denunció que el colonialismo destruyó estructuras sociales y sometió a los pueblos africanos.
Una civilización voraz
Rabindranath Tagore criticó en 1916 la voracidad de la civilización europea y su impacto destructivo.
Las consecuencias económicas del colonialismo
Las colonias exportaban materias primas y mano de obra barata, e importaban productos manufacturados. La metrópoli aportaba capital y tecnología, pero generaba deuda y dependencia.
Desruralización y discriminación racial
La colonización provocó migraciones internas, segregación racial y la imposición de una élite europea.
Aculturación de las sociedades indígenas
Las potencias coloniales impusieron su lengua, religión y modelos culturales, provocando pérdida de identidad.
El desprecio de los nativos
A. Dubarry, en 1879, expresaba una visión profundamente racista, típica del pensamiento colonial de la época.